La celulitis

La celulitis es una disfunción que implica acumulación de líquido y grasa. Suele aparecer en glúteos, muslos y rodillas en la mujer y en el abdomen inferior en los hombres.

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La celulitis no necesariamente está relacionada con un exceso de peso, también aparece en personas con normopeso o peso saludable, e incluso en las consideradas delgadas. Se trata de una disfunción de la capa subdérmica, que implica la acumulación de líquido y grasa provocada por una alteración a nivel de retorno venoso y sistema linfático, con la consiguiente hipertrofia de las células grasas. Los cambios hormonales determinan la aparición de la celulitis a lo largo de la vida de la mujer, siendo las etapas más afectadas la pubertad, la menopausia y el embarazo.  En general, los hombres no suelen tener celulitis de forma evidente, y si aparece, casi siempre está vinculada a alteraciones o tratamientos hormonales. Igualmente, el origen de la celulitis es multifactorial y a parte de los aspectos hormonales, también intervienen en su aparición factores genéticos, vasculares, o factores modificables relacionados con el estilo de vida, como la alimentación, el sedentarismo, malas posturas corporales, así como el uso de prendas de vestir demasiado ajustadas que dificulten la circulación.

  1. ¿Cuáles son las etapas o fases de desarrollo de la celulitis?
  2. ¿Dónde suele aparecer la celulitis?
  3. Cómo combatirla 

¿Cuáles son las etapas o fases de desarrollo de la celulitis?

Primera etapa. En esta fase, por diferentes factores aparecen problemas a nivel circulatorio, provocando un enlentecimiento de la microcirculación venosa y linfática.

Segunda etapa.  Se enlentece el drenaje normal de los líquidos y la pared de los pequeños vasos venosos y linfáticos se vuelven más permeables produciéndose el filtrado del suero al tejido subcutáneo. Este líquido es muy rico en electrolitos (fundamentalmente sodio) y en mucopolisacáridos. El resultado es una notable retención de agua y pérdida de elasticidad de la piel.

Tercera etapa. El líquido se vuelve viscoso, se convierte en una sustancia geloide que entorpece aún más el intercambio de nutrientes entre las células grasas del tejido subcutáneo y los vasos que lo irrigan. Las células grasas aumentan de tamaño porque no pueden eliminar sus productos residuales a la circulación, y puede ser tanto el incremento, que incluso pueden reventar, vertiendo su contenido graso al exterior.

Cuarta etapa. Aparece tejido fibroso, y se crea una malla tridimensional que engloba a todos los elementos: células grasas, vasos venosos y linfáticos, complicando aún más el intercambio nutritivo entre células. Además esta red fibrosa oprime a las terminaciones nerviosas y a las células grasas, produciendo dolor y el aspecto de “piel de naranja” de la celulitis que en la siguiente fase se hace aún más notoria.

Quinta etapa. Aumenta la rigidez del tejido subcutáneo. En esta fase se generan macro nódulos, dando lugar a la apariencia de piel acolchada tan típica de la celulitis. 

¿Dónde suele aparecer la celulitis?

En la mujer, se suele encontrar localizada en los miembros inferiores como glúteos, muslos y rodillas. Aunque puede presentarse también en otras zonas del cuerpo como brazos y abdomen inferior. 

Cómo combatirla

Para evitar la celulitis lo mejor es la prevención, pues una vez aparece, puede reducirse, pero es muy difícil su total eliminación. Unos buenos hábitos alimentarios y de estilo de vida van a ayudar a combatirla:

  • Evitar el sedentarismo y practicar ejercicio de forma regular. Es recomendable combinar ejercicios que potencien las tres cualidades físicas básicas: tonificación muscular (para endurecer), ejercicio aeróbico (para evitar la acumulación de grasas) y ejercicio de estiramiento (para dar forma al músculo y aumentar la flexibilidad). Además, practicando actividad física se va a favorecer la circulación.
  • Evitar el consumo de sustancias tóxicas como el alcohol o el tabaco. La nicotina del tabaco reduce la cantidad de oxígeno que transporta la sangre y las sustancias nutritivas que alimentan nuestros tejidos, de ahí que no contribuya precisamente al buen estado de la piel. El alcohol, por su parte, favorece el depósito graso, y además sólo suministra energía (calorías “vacías”) sin mejorar  para nada el estado nutricional.
  • Evitar el uso de prendas muy ajustadas y aquellas posturas que entorpezcan la circulación sanguínea, como cruzar las piernas cuando estamos sentados, por ejemplo.
  • Seguir una dieta equilibrada y adaptada a las necesidades calóricas de cada persona. Un consumo excesivo de calorías va a favorecer el depósito graso. Y más si se trata de calorías de mala calidad nutricional, en forma azúcares simples y grasa saturada. Evitar bollería, productos de pastelería, chucherías, bebidas azucaradas, así como embutidos y carnes muy grasas.
  • Moderar el consumo de sodio en la dieta. Regula el equilibrio de los líquidos corporales a nivel intra y extra-celular y su exceso puede favorecer la retención de líquidos. Dado que la sal es la principal fuente de sodio en la alimentación, conviene controlar su aporte a través de la dieta moderando el consumo de alimentos tales como quesos curados, embutidos, así como alimentos manufacturados, pues la sal es un buen conservante y se añade como aditivo en este tipo de alimentos.
  • Consumir alimentos ricos en potasio. El potasio, al contrario que el sodio, tiene la propiedad de eliminar el agua por lo que es interesante incluir en la dieta alimentos que contengan este mineral, como hortalizas y verduras, frutas frescas y cereales integrales.
  • Aportar vitamina C a la dieta. La vitamina C es necesaria en la formación de colágeno, principal proteína de la cual depende la integridad del tejido conjuntivo, puesto que mantiene la unidad de las células. Alimentos ricos en esta vitamina son: naranjas, mandarinas, pomelos, limones, kiwis y fresas, entre otros.
  • Beber agua para mantener la correcta hidratación del cuerpo. Es conveniente priorizar el agua frente otras bebidas.

Isabel López – Licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos – Diplomada en Nutrición Humana y Dietética – Nutricionista consultora de Advance Medical

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