Episiotomia, un corte que facilita el parto

La episiotomía es un corte que se realiza eventualmente durante el parto para ampliar el paso a la salida del recién nacido. Se suele realizar en la parte posterior de la vulva desde la línea media lateralmente (la mayoría de obstetras diestros la hacen hacia la derecha) o posteriormente, hacia el ano. 

Miniatura

Habitualmente se practica con tijera, justo en el momento en que la cabeza fetal abomba la vulva. La dimensión del corte es variable según sea necesario más o menos espacio, pero puede oscilar entre 1 y 3 cm, siempre la mínima necesaria. Obviamente después del parto hay que suturarla, normalmente con suturas reabsorbibles que no requieren su retirada y que desaparecen en una o dos semanas. 

Cuándo se realiza 

Durante una época se realizaba de forma sistemática en todos los partos, con la intención de prevenir secuelas posteriores como incontinencia urinaria o fecal, o prolapsos genitales. Los estudios demostraron que no tenía ese presunto efecto protector, y en cambio sí complica la recuperación postparto. Así pues, el consenso actual es realizarla únicamente cuando es necesario, y ¿cuándo es necesario?: 

  • Hemos de tener en cuenta que la elasticidad de los tejidos es muy variable de una mujer a otra. La zona mucosa (húmeda) de la vagina no suele tener problema para dilatarse, pero sí la piel del perineo (espacio anatómico entre la vulva y el ano). Algunas mujeres tienen ese plus de elasticidad que permite a los tejidos ceder sin romperse durante la salida del bebé, pero lo cierto es que en el primer parto son pocas las mujeres con esa cualidad, y es frecuente que se produzca alguna herida o desgarro espontáneamente durante el parto si no realizamos esa incisión. Mi lema al respecto es el siguiente: “más vale un desgarro pequeño que una episiotomía, y más vale una episiotomía que un desgarro grande”. 
  • La asistencia al parto es un arte más que una ciencia. Cada mujer es distinta, así como cada feto. Es responsabilidad del obstetra o comadrona que está atendiendo el parto dirigirlo de forma adecuada y proteger el periné para que no se desgarre. Si podemos ir despacio, pujo a pujo, dando tiempo a que la piel se estire progresivamente y no bruscamente reduciremos en mucho el riesgo de que se rompa. Si la hemos hidratado bien y la vamos masajeando también contribuimos a su integridad, pero aun así en función del tamaño de la vagina y el feto, si se prevé que se va a desgarrar es preferible hacer una pequeña incisión, que será un corte limpio y evitar desgarros que, si son importantes, pueden afectar a la musculatura del esfínter anal y, en ese caso alterar la funcionalidad de la continencia fecal, que es una de las peores complicaciones a largo plazo. 
  • En ocasiones también podemos requerir de esta pequeña intervención para acortar el periodo de expulsivo, si el feto da síntomas de que está incómodo vale la pena una pequeña episiotomía para no prolongar en exceso la salida del bebé. 
  • En segundos y posteriores partos la necesidad de episiotomía es muy inferior al primero, y la mayoría de estos partos no la requieren. 

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Aunque no se pueda decidir a priori si se hará o no una episiotomía, pues es una decisión que se tomará en el momento y según las circunstancias, la norma general es “no hacer episiotomía por sistema, y cuanto más pequeña mejor”. 

 

Dra. Natalia Garcia Montaner – Especialista en Ginecología y Obstetricia – Médico colaborador de Advance Medical

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