10 cosas que no debes hacer en el postparto

El puerperio son las seis semanas siguientes al parto, tiempo que necesita el cuerpo para volver a la normalidad. No es un periodo fácil, ya que tienen lugar muchos cambios tanto físicos como psicológico-emocionales.

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Cada mujer necesita un tiempo diferente para recuperarse, por lo que no es bueno forzar al organismo. Por eso recogemos algunas de las cosas que no deberías hacer estos meses:

No dar importancia a tu estado de ánimo

Es normal que en estas primeras semanas se sienta una especie de tristeza, incertidumbre, inseguridad… fruto de los cambios hormonales y de la adaptación a una nueva situación vital. Esta tristeza inexplicable suele ser transitoria.

Descuidar la alimentación y la hidratación en el postparto

Lo más recomendable es una buena alimentación que contenga todos los elementos de una dieta equilibrada y sobre todo es importante ser consciente de que no es el mejor momento para comenzar una dieta, aunque tampoco es recomendable comer de forma voraz. En cuanto a la hidratación, es bueno beber entre 2-3 litros al día, sobre todo si la lactancia es materna. En este caso, también es importante prestar atención al aporte adecuado de calcio (1200 mg de calcio al día). Las guías alimentarias recomiendan consumir 2-3 raciones de lácteos diarias para cubrir las necesidades de calcio (1 ración equivale a: 1 vaso de leche o 2 yogures o 40 gramos queso curado o 80-100 gramos de queso fresco).

No llevar a cabo una buena higiene personal

Puede llevar a una complicación en el postparto. No se deben hacer baños, ni lavados vaginales, tan sólo es necesaria una ducha al día y cambiar de forma frecuente las compresas, que deben ser de algodón, nada de celulosa ni tampones.

No vigilar los loquios

Los loquios son los fluidos que se expulsan durante la cuarentena. Van variando en intensidad, aspecto y olor. Es importante que si se nota un cambio muy drástico no lo dejemos pasar y consultemos con el ginecólogo.

No utilizar ropa interior adecuada, especial de postparto

Por ejemplo, las braguitas deben ser de algodón y, a ser posible altas, pues si hay una cicatriz de cesárea y la braguita es baja, la costura quedará justo en la herida y puede ser molesto por el roce. Igualmente, el sujetador debe ser de una talla adecuada para el pecho, pues es posible que haya aumentado a lo largo del embarazo y todavía más tras el parto, sobre todo si hay subida de leche. En caso de lactancia materna es recomendable utilizar los sujetadores especiales para lactancia.

No mantener los puntos o la cicatriz de la cesárea en condiciones

Es necesario que los puntos de la episiotomía estén limpios y secos. Para ello hay que lavar la herida una vez al día con agua y jabón (no son necesarias soluciones yodadas). Para la cura de la herida de una cesárea es lo mismo, sobre todo mantener seca las heridas. Y lo mejor es dejarlas al aire, porque con el sudor la herida se reblandece y tarda más en cicatrizar.

Pensar que en cuanto se da a luz, se pueden mantener relaciones sexuales

Es un error, pues lo más recomendable es esperar a que pase la cuarentena para que el cérvix esté cerrado y no haya riesgo de infección.

Pensar que en el postparto no hay posibilidades de embarazo

Es cierto que la lactancia inhibe la ovulación, pero aun así no es seguro al 100 %. Para evitar un embarazo temprano se puede utilizar preservativo, pero también se pueden utilizar anticonceptivos hormonales orales basados únicamente en gestágenos.

Retomar demasiado pronto el ejercicio físico o no guardar un cierto reposo

Hacer ejercicio en las primeras semanas tras el parto es otro error. El organismo necesita volver poco a poco a su actividad habitual, pero con precaución. Los ejercicios postparto Kegel, los abdominales, la gimnasia de mantenimiento o los ejercicios de recuperación de suelo pélvico es mejor reiniciarlos al pasar la cuarentena. Y si en algún caso resulta excesivo, es mejor dejar pasar unas semanas más.

Pensar que la lactancia es fácil

La lactancia materna es un vínculo que se establece madre-hijo y que requiere de tiempo y esfuerzo. Hay varias posibilidades: una opción es la llamada lactancia a demanda y la otra es la lactancia “regular”, es decir cada 2-3 horas. La AEP recomienda siempre lactancia a demanda, pero cada madre decide cómo llevarla a cabo, y en cualquier caso supone un esfuerzo y un gasto calórico elevado y como a lo largo del día se realiza varias veces es importante que se realice de forma cómoda, en una buena postura y en un ambiente relajado en el que ese vínculo se pueda establecer.


Dra. Isabel Giménez Blasco – Especialista en Ginecología y Obstetricia – Médico colaborador de Advance Medical