Andropausia, la menopausia masculina.

Llegados a cierta edad, tanto los hombres como las mujeres sufren alteraciones hormonales. En las mujeres se conoce como menopausia y esta largamente estudiada. En los hombres estas alteraciones se conocen como andropausia, la menospausia masculina.

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Disponemos varios términos para denominar a la menopausia masculina: andropausia, viripausia, climaterio masculino o síndrome del déficit de testosterona. Se produce por un descenso fisiológico en la producción de las hormonas masculinas, básicamente de la testosterona, y se establece de forma lenta y progresiva en el hombre alrededor de los 50 años y puede traducirse en una disminución de su deseo sexual, de su vigor, de su actividad y de su capacidad sexual. Afecta alrededor del 75% de la población masculina mayor de 50 años, pero tener muy diferente traducción clínica.

Efectos de la disminución de testosterona

La disminución en la síntesis de testosterona se traduce en una disminución del deseo sexual, reducción de la capacidad de erección y del volumen de eyaculación (sin embargo, persiste la capacidad de procrear, a diferencia de la mujer). Asimismo, puede aparecer una disminución de la capacidad física que se traduce en un cansancio extremo.

¿Qué otros síntomas asociados podremos encontrar? Una pérdida del vello genital, así como la aparición de canas en dicho vello, pérdida de la masa muscular, disminución de la resistencia física, distimia o alteración del estado de ánimo (pudiendo dar lugar a episodios depresivos o ansiosos), insomnio, reducción del tamaño testicular y volumen del escroto, etc.

Es importante descartar otras causas orgánicas ante estos síntomas, pues pueden verse agravados por la presencia de otras enfermedades o hábitos concomitantes como pueden ser la obesidad, el tabaquismo, el alcohol, el estrés la hipertensión, la dislipemia u otras enfermedades metabólicas como la diabetes o la patología tiroidea.

¿Qué hacer antes síntomas de menopausia masculina?

En la consulta médica, debemos realizar una analítica general y un estudio de hormonas sexuales específico donde solicitamos una valoración de la testosterona total y de la testosterona libre.

La depleción en los niveles de testosterona libre junto a los síntomas de sospecha y el despistaje de otras posibles causas nos ayudaría a confirmar el diagnóstico, en cuyo caso debemos valorar sí estaría indicado un aporte externo de testosterona (en forma de tratamiento farmacológico hormonal sustitutivo), hasta conseguir nuevamente los niveles fisiológicos del hombre, con la finalidad de recuperar su estado anterior. En este aspecto, debemos indicar que no estaría indicado excederse de los valores convencionales de testosterona dado que, lejos de conseguir un “superman” vamos a encontrarnos con efectos adversos e indeseables. El tratamiento estará indicado cuando se haya confirmado el déficit de testosterona a nivel plasmático y en presencia de síntomas y siempre que se hayan excluido otras causas. 

Administración de testosterona

La testosterona estimula la formación, crecimiento y mantenimiento de los órganos sexuales y de los caracteres sexuales secundarios masculinos, así como el desarrollo óseo y muscular, entre otros. Está indicada, también, en el tratamiento de otras patologías.

Existen dos formas de presentación:

  • La vía parenteral (inyección intramuscular, que se administra de forma periódica cada tres meses. La vía intramuscular permite una liberación más lenta y gradual.
  • La vía tópica (gel o parche cutáneos) permite una dosificación personalizada y unos ajustes de dosis más sencillos. 

Seguimiento

El seguimiento del tratamiento se realiza inicialmente con periodicidad trimestral y después semestral, mediante análisis sanguíneos generales y hormonales, que nos permiten ver los resultados del tratamiento prescrito y, en su caso, un ajuste de las dosis hormonales si no se alcanzan los objetivos previstos. Asimismo, en la visita de control debemos indagar sobre la evolución de los síntomas (intensidad, frecuencia…).

Durante el seguimiento del tratamiento se deben monitorizar los niveles sanguíneos del PSA prostático, pues es sabido que en algunos casos el tratamiento hormonal puede aumentar los niveles de PSA, en cuyo caso deberá valorarse suspender el tratamiento hormonal.

Otros posibles efectos adversos contemplados en la ficha técnica y que podemos encontrarnos serían: cefalea, acné, astenia, alopecia, alteraciones de la libido, ginecomastia (aumento del tamaño mamario en el hombre), priapismo (erecciones mantenidas durante un tiempo que excede al acto/deseo sexual), supresión de la espermatogénesis, atrofia testicular, hiperplasia prostática, carcinoma de próstata (en tratamientos a altas dosis), retención de líquido, aumento del calcio, disminución de niveles de glucemia, aumento de peso, aumento de glóbulos rojos, aumento de LDL-colesterol… 

Estaría pues contraindicado el tratamiento hormonal en casos de carcinoma de próstata, hepático o de mama en el hombre.

Una alternativa terapéutica podría ser el empleo de ondas de choque, muy eficaz para los problemas de erección. Es una terapia física que no tiene apenas efectos adversos. Existen otras alternativas terapéuticas que deben contemplarse individualmente en función de los síntomas predominantes en el paciente.

Quiero enfatizar que la detección precoz de los síntomas compatibles con la andropausia, así como su confirmación diagnóstica y el abordaje terapéutico contribuirá a enlentecer el declive fisiológico masculino y a mejorar los síntomas asociados. Asimismo, la mejoría de los síntomas sexuales tiene una traducción clínica que abarca mucho más que el beneficio del propio placer físico (que no es irrelevante). El declive es mal aceptado por la mayoría de la población, tanto masculina como femenina. La reversión del declive supone un rejuvenecer psicológico, en otras palabras, una segunda juventud.

 

Dra. Ana García

Especialista en Medicina de Familia

Médico consultor de Advance Medical