Golpe de calor en el trabajo

El golpe de calor (con frecuencia llamado insolación) consiste en la elevación de la temperatura corporal, en general a causa de la exposición al sol o bien por una actividad física importante.

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A la vez que se da una elevación de la temperatura corporal se instaura un grado elevado de deshidratación y esta situación la que puede ser potencialmente peligrosa. Es el conocido golpe de calor.

¿Golpe de calor en el ámbito laboral?

Este tipo de situaciones se dan en general cuando estamos al aire libre, expuestos al sol, o bien en un sitio cerrado con una elevada temperatura y una gran aglomeración de gente, como puede ser un transporte público. Raramente esta situación se dará en el trabajo, a menos que trabajemos al aire libre y expuestos al sol. Sin embargo, sus efectos se pueden dar ya en el trabajo si se viene de una aglomeración previa en un día muy caluroso.

En España, es habitual que estas situaciones se puedan producir en los meses de verano cuando se llegan a superar temperaturas de hasta 40ºC y, sobre todo, al principio de las olas de calor, dado que el cuerpo no está habituado a estas temperaturas tan elevadas.

El calor y la exposición solar pueden causarnos un cierto mareo y dolor de cabeza, pero un golpe de calor es un cuadro más serio, dado que se produce una elevación de la temperatura corporal y eso puede causar una afectación orgánica generalizada que si no se trata puede llegar a ser mortal en 24 horas.

Quiénes tienen mayor riesgo de un golpe de calor

Las personas con un mayor riesgo de padecer un golpe de calor:

  • Niños, lactantes y ancianos.
  • Enfermos crónicos como diabetes, enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, respiratorias o renales.
  • Personas sobrepeso u obesidad.
  • Trabajadores que realizan tareas intensas al aire libre.
  • Deportistas de alto nivel.
  • Personas en tratamiento con ciertos fármacos (anticolinérgicos, antihistamínicos, betabloqueantes, diuréticos, fenotiazinas o psicofármacos).

Síntomas de un golpe de calor

El golpe de calor se caracteriza por la presencia de:

  • Temperatura corporal elevada, superior a 40°C.
  • Dolor de cabeza intenso.
  • Lipotimia, desmayo.
  • Piel enrojecida, muy caliente y puede estar seca o levemente húmeda.
  • Náuseas y vómitos.
  • Disminución del volumen de orina.
  • respiración y frecuencia cardíaca aceleradas.
  • alteración del estado mental, con confusión, agitación, irritabilidad, delirio, alteración del habla, convulsiones e incluso coma.

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¿Cómo actuar ante un golpe de calor?

Si estando en el trabajo o en un sitio público nos encontramos con un paciente que sufre un desmayo y que presenta síntomas compatibles con un golpe de calor (los antes mencionados) es importante, primeramente, alertar a los servicios sanitarios para derivar a la persona a un centro sanitario. Mientras llega la ayuda médica, son varias las medidas que podemos tomar:

  • Tumbar a la persona en el suelo en un sitio fresco y oscuro
  • Elevar las piernas para contrarrestar la bajada de la tensión arterial
  • Si está inconsciente, asegurarse de que respira y colocarlo sobre el costado izquierdo o iniciar maniobras de reanimación si se sabe cómo hacerlo (los servicios de emergencias pueden indicar cómo hacerlas por teléfono).
  • Quitar el exceso de ropa.
  • Intentar bajar la temperatura dentro de lo posible: meterla en una bañera o ducha con agua fría, rociarla con una manguera de jardín, pasarle una esponja con agua fresca, abanicarla colocarle compresas de hielo o toallas húmedas y frías sobre la cabeza, el cuello, las axilas y las ingles.
  • Procurar que ingiera agua o alguna bebida sin alcohol ni cafeína que esté fría, siempre y cuando la persona esté consciente y puede tragar con normalidad.

Medidas preventivas de un golpe de calor

Lógicamente, el calor del verano no podemos evitarlo, pero sí que podemos tomar unas medidas para sobrellevarlo en condiciones y disminuir el riesgo de padecer un golpe de calor:

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  • Usar vestimenta holgada, ligera, con tejidos que transpiren y colores claros.
  • Protegerse contra las quemaduras solares mediante cremas solares con factor de protección elevado, especialmente si se trabaja al sol, así como gafas de sol y sombreros.
  • Beber mucho líquido, agua y zumos, lo cual ayudará a sudar y regular así la temperatura corporal.
  • Evitar el alcohol, porque causa deshidratación.
  • Realizar comidas ligeras y frescas, como ensaladas, verduras y frutas.
  • Si se trabaja en un vehículo, no estacionarlo al sol y no permanece en él, ya que en 10 minutos puede subir hasta 7ºC la temperatura interior; tener las ventanillas abiertas o utilizar el aire acondicionado.
  • Evitar las aglomeraciones de los transportes clínicos dentro de la medida de lo posible.
  • En el trabajo, asegurar una correcta ventilación del espacio y lograr tener una temperatura de confort de 21-23ºC; bajar persianas o cortinas para mantener el ambiente fresco.
  • Evitar las actividades extenuantes durante las horas de máximo calor, entre las 12 y las 17 horas; si no es posible, hidratarse con frecuencia y realizar descansos en lugares frescos cada dos horas.
  • Tomar más precauciones si se es una persona especialmente susceptible por tener enfermedades crónicas graves o bien tomar ciertos medicamentos.

En caso de que alguien en el puesto de trabajo sufra un cuadro de desmayo y la causa probable sea un golpe de calor lo primero que debemos recordar es alertar a los servicios de emergencia y a continuación tomar las medidas antes descritas dentro de lo posible.

Dr. David Cañadas Bustos - Médico consultor de Advance Medical


Los trabajadores deben tener una buena salud para rendir en el trabajo. Os presentamos algunas enfermedades y cuidados que se pueden dar en el ámbito laboral: