Calidad del aire en el trabajo

Entre las condiciones de trabajo, cobra cada vez mayor importancia la calidad del aire. Puede afectar negativamente a la salud de los trabajadores.

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Los ambientes de trabajo que no disponen de ventilación natural y que están cerrados para conseguir un mayor rendimiento del sistema de aire acondicionado, pueden ser áreas de exposición a contaminantes. Aunque los niveles detectados suelen ser muy inferiores a los límites permisibles de exposición para ambientes industriales, debemos tenerlo muy en cuenta.

  1. Parámetros de calidad del aire
  2. ¿Qué contaminantes puede haber en el trabajo?

Parámetros de calidad del aire

La calidad del aire en el interior de un edificio se determina en función de una serie de parámetros. Entre los mismos sen encuentran la calidad del aire exterior, la compartimentación, el diseño del sistema de aire acondicionado, las condiciones en que este sistema trabaja y se revisa y la presencia de fuentes contaminantes y su magnitud.

Los contaminantes presentes en el aire ambiente suelen penetrar en el organismo por inhalación y por tanto afectan inicialmente al aparato respiratorio y también a las mucosas orales, los ojos y la piel. Suelen causar síntomas como dolor de cabeza, mareos, náuseas, fatiga, piel seca, irritación de ojos, congestión de senos nasales, rinitis y tos.

¿Qué contaminantes puede haber en el trabajo?

Los principales contaminantes que se pueden detectar son:

  • Productos de combustión: dióxido de carbono, monóxido de carbono, humo de tabaco.
  • Materiales de construcción: fibras de vidrio, asbestos, disolventes
  • Productos de consumo: pinturas, barnices, plásticos, colas, fibras textiles, empapelado de la pared, pesticidas, productos de limpieza, cosméticos.
  • Agentes biológicos: gérmenes, antígenos, toxinas.

Otro factor altamente relevante con respecto a la calidad del aire es el confort térmico y la ventilación. El confort térmico depende del equilibrio entre la actividad física el atuendo, la humedad relativa, la temperatura y la velocidad del aire.

El margen de estos parámetros es estrecho, por lo que pequeñas variaciones en ellos pueden desencadenar quejas y malestares, teniendo en cuenta la susceptibilidad de cada persona.

Se considera que el suministro de aire debería renovarse entre 6 y 10 veces por hora, debe circular entre 15 y 45 metros por segundo, a una temperatura entre 17ºC y 22ºC en trabajos sedentarios y con una humedad relativa del 40-60%.

Una ventilación adecuada y una temperatura ajustada al trabajo realizado y al espacio que se debe ventilar impedirán que las personas trabajen incómodas y que esto afecte a su rendimiento laboral.


Dr. David Cañadas Bustos - Especialista en Medicina General - Médico consultor de Advance Medical