Duelo infantil: cómo afrontar la pérdida de una mascota.

El fallecimiento de una mascota a menudo es la primera experiencia que un niño tiene con la muerte. Entender las formas únicas en que los niños ven a sus mascotas y responden a su muerte, puede ayudar a los padres a facilitarles el proceso del duelo. ¡Infórmate!

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Nunca estamos preparados para hablar con los niños sobre la muerte. Los padres deseamos proteger a nuestros hijos de experiencias dolorosas, pero, naturalmente, esto no siempre es posible. Para muchos niños, su primera experiencia real con la muerte tiene lugar cuando muere su mascota.

Para la mayoría de ellos, las mascotas son más que simples animales que pertenecen a su familia: son integrantes de la misma, además de sus mejores amigos. Lamentablemente, la alegría de tener una mascota va acompañada, cuando llega el momento, del dolor por su pérdida, ya sea debido a la edad, una enfermedad o un accidente.

Si bien es imposible proteger a los niños ante esta situación, los padres y otros familiares cercanos pueden ayudarles a afrontarla. Además, la muerte de una mascota tal vez sea la primera pérdida que sufren de cerca, y ese proceso de duelo puede ayudarles a aprender a afrontar otras pérdidas que tengan en su vida.

El momento de comunicar la noticia: sinceridad y claridad.

El momento más duro es, sin duda, el de comunicarle la noticia de la muerte de su perro, conejo o tortuga, decirle que no van a volver. Aunque la verdad sea triste, debemos contársela con claridad, para no confundirle.

Los niños asumen mejor estas experiencias cuando se les dan explicaciones sinceras, adaptadas a su nivel de comprensión y se les permite expresar su dolor.

Si, por el contrario se les miente diciéndoles que su mascota se ha ido de viaje o que está en un hospital de animales, lo único que conseguiremos será postergar su dolor generando la fantasía que volverá a ver a su mascota. Por tanto, es importante no utilizar mentiras piadosas e ir con la verdad por delante contestando a todas y cada una de sus preguntas, aunque a nosotros mismos nos resulte doloroso, y compartamos con ellos nuestro sentimiento de pena.

Reacciones frente a la pérdida.

Los niños podrán expresarlo de diferentes modos: con celos hacia otros niños que aún tienen a sus mascotas, a través de alteraciones en el sueño o en el apetito, aferrándose en exceso a personas queridas, teniendo pesadillas o volviéndose desobedientes. Todas ellas son situaciones que el pequeño superará a base de tiempo, paciencia y cariño.

Otra forma común en que los niños pequeños pueden expresar su pena, es a través del juego o de leer un libro. Después de la pérdida de una mascota, pueden fingir, por ejemplo, que un gato o un perro de peluche se puso enfermo y falleció. Los padres pueden ayudar a sus hijos a través del proceso de duelo, participando activamente en este tipo de juegos imaginarios.

No hay que intentar endulzar lo que ocurrió recurriendo a una mentira. No es buena idea decirle a un niño que la mascota escapó o se fue de viaje. Es probable que esto no alivie su tristeza por haberla perdido y, si en algún momento surge la verdad, seguramente se enfadará por haberle mentido.

¿Cómo ayudarle a sobrellevar la situación?

Es importante decirles que no deben sentirse obligados a ocultar su tristeza por la pérdida de una mascota. Si demuestras tus sentimientos y hablas acerca de ello abiertamente, estarás dando ejemplo a tus hijos. Hay que mostrarles que lo normal es sentirse triste al perder a un ser querido, que hay que hablar de los sentimientos y llorar cuando uno está triste. Puedes compartir historias acerca de las mascotas que tuviste cuando eras pequeño y lo difícil que fue despedirse de ellas.

Para ayudarle a salir adelante es importante hablar con frecuencia del tema, decirle que el dolor por la pérdida pasará pero que los buenos recuerdos quedarán para siempre. Si los niños preguntan acerca de los detalles de la muerte de la mascota, es una señal de que quieren hablar de ello y que están buscando consuelo.

Y cuando llegue el momento adecuado puede considerarse adoptar una nueva mascota, nunca como un reemplazo, sino como una manera de dar la bienvenida a otro animal en la familia.

¿Y si le compramos otro perro?

No es aconsejable reemplazar a su mascota de manera inmediata, el niño debe pasar triste unos cuantos días, es normal que eche de menos a su perro, a su loro o a su conejo y que le invada la tristeza al pensar que no contará más con su compañía. Necesita un tiempo para asumir la pérdida y es, durante ese periodo, que el niño debe sentirse comprendido, acompañado, protegido y apoyado, para poder enfrentarse positivamente a su dolor y aceptar la despedida.


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