Evolución en la insulina para diabéticos

El tiempo pasa y todo a nuestro alrededor evoluciona o sufre algún cambio. Para las personas que sufren diabetes, los avances en el campo de la insulina y en su instrumentación han sido una gran noticia. Y su calidad de vida se ha visto mejorada notablemente.

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Evolución de las insulinas

Los diferentes compuestos de la insulina han ido evolucionando para adecuarse más a las necesidades fisiológicas de las personas con diabetes. Primero fue el compuesto derivado de animales, más tarde,  surgieron las insulinas humanas, en su forma de actuación rápida (Actrapid®, Regular® ) o lenta tipo NPH®. Se dispone también de insulinas mixtas, con una parte de rápida y otra de lenta, y lo último en el avance de este compuesto, las insulinas análogas cada vez más adaptadas a la fisiología de cada páncreas en concreto.

Se pueden agrupar en dos tipos de insulinas:

Insulinas súper rápidas (Humalog®, Novo-Rapid®, Apidra®) y súper lentas (Levemir® y Lantus®), que facilitan la flexibilidad horaria y la ingesta de alimentos siempre con un control.

Evolución de la instrumentación

La instrumentación para administrar la insulina ha sufrido una gran evolución. Muchos han sido los cambios para poder mejorar la calidad de vida de las personas que necesitan insulina.

La jeringa tradicional, que aún se mantiene con ligeras modificaciones, ha dejado paso a los “bolis” o “pens” y los infusores continuos de insulina subcutánea (bombeo de insulina). Son sistemas más modernos enfocados a aquellas personas que, aunque esforzándose en el comportamiento de su diabetes, no logran un buen control metabólico con varias dosis de insulina.

Estos instrumentos son fiables en cuanto a calidad y precisión pero, como cada instrumento tiene un mecanismo y unas funciones adecuadas a unas necesidades, es importante la formación en cada uno de ellos así como su supervisión.

Equipos médicos de todo el mundo han llegado a un punto de consenso para saber que insulinas son las mejores en cada caso y donde aplicar cada una de ellas.

Zonas de administración de la insulina

Las zonas idóneas para la inyección de la insulina son: abdomen, piernas, brazos y nalgas. Estas zonas deben ser observadas conjuntamente entre el profesional y el paciente para asegurar su correcta utilización. Diferenciaremos las recomendaciones según el tipo de insulina utilizado:

Insulinas análogas: Hablamos de  Humalog®, Novo-Rapid® y Apidra®. La filosofía es distinta, ya que la absorción tiene una rapidez similar si se administran en abdomen como en piernas, brazos y nalgas. Con los compuestos análogos de insulina lenta Levemir® y Lantus® pasa algo parecido. No existen diferencias de absorción según la zona, aunque existe una ligera evidencia de que en la zona abdominal la absorción es ligeramente más lenta.

Insulinas humanas: Las insulinas de absorción rápida tipo Actrapid® o Regular® se aconsejan inyectar en el abdomen, mientras que la insulina tipo NPH® se recomienda administrar en las nalgas y/o piernas, ya que en estas zonas la absorción es algo más lenta.

Insulinas premezcladas: Las insulinas mixtas de rápida y NPH®, que se inyectan por la mañana, se aconsejan administrarlas en el abdomen para aumentar la rapidez de absorción de la parte de insulina rápida y equilibrar el pico de glucosa del desayuno.

Por otro lado, cualquier combinación que lleve NPH® durante el resto del día se recomienda ponerla en las nalgas o piernas para retrasar la asimilación y limitar, por la noche, el riesgo de bajones de azúcar.