Enfermedades derivadas del tabaco

Descubre las enfermedades que están asociadas al tabaco. Te damos razones para dejar de fumar y las claves para lograrlo.

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El tabaquismo es un trastorno crónico en el que la persona presenta una adicción tanto física como psicológica al consumo de tabaco. El humo de tabaco contiene un gran número de sustancias que son nocivas, cerca de 4.500 sustancias distintas, especialmente el monóxido de carbono, la nicotina, los distintos oxidantes y el alquitrán.

El consumo de tabaco causa cada año más de siete millones de defunciones, de las cuales más de seis millones son de personas fumadoras y unas 890.000 son de fumadores pasivos, personas que pese a no fumar se ven cada día expuestas al humo del tabaco por su entorno familiar y social. Es una de las adicciones más peligrosas. Dejarla atrás es posible, pero hay personas que pueden desarrollar enfermedades.

Desde hace décadas son muchos los estudios que avalan con datos científicos el papel indiscutible del tabaco en la aparición de un buen número de enfermedades. Fumar es tan malo como se dice.

Afecciones pulmonares

Las principales afecciones relacionadas con el tabaco son, lógicamente, las pulmonares. La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es muy prevalente en los fumadores, especialmente el enfisema pulmonar, en el cual las paredes de los alveolos se debilitan y no se produce bien el intercambio de gases y la oxigenación. La bronquitis crónica es una enfermedad degenerativa del árbol bronquial que se ve inflamado y atacado constantemente por el humo del tabaco. Muchos de estos pacientes precisan oxígeno en su domicilio para poder seguir viviendo.

Asimismo, las bronquitis agudas, infecciones de los bronquios por virus o bacterias, son más frecuentes y graves en fumadores. El consumo de tabaco deteriora la mucosa bronquial y hace que esta sea más susceptible a las infecciones.

El consumo de tabaco es uno de los principales factores de riesgo para la formación de las placas de ateroma que obstruyen las arterias, es decir, un claro responsable de las enfermedades vasculares. Las placas de ateroma bloquean el paso de sangre y pueden producir anginas de pecho, infartos agudos de miocardio y accidentes vasculares cerebrales. Si estas placas se asientan en arterias más periféricas pueden causar daño en las arterias de las extremidades inferiores principalmente, y producir dificultad para la marcha y en ocasiones isquemias arteriales periféricas.

Cáncer

Se ha demostrado que el tabaco es un claro factor carcinógeno, una sustancia que causa daño celular en diferentes tejidos y que ayuda a que se alteren los mecanismos de control de la reproducción celular y se dé un cáncer. Son múltiples los cánceres en los cuales el tabaco es uno de los principales agentes causantes. Algunos de los más habituales son:

  • Cáncer de pulmón
  • Cáncer de laringe
  • Cáncer de la cavidad bucal
  • Cáncer de esófago
  • Cáncer de estómago
  • Cáncer de colon y recto
  • Cáncer de páncreas
  • Cáncer de vejiga urinaria
  • Cáncer de riñón

Otras enfermedades derivadas del tabaco

Las enfermedades pulmonares y los distintos tipos de cáncer tienen una amplia incidencia en las personas fumadoras. Esto no quita para que haya otras enfermedades que también les afectan:

  • A nivel otorrinolaringológico, se ha visto que las personas fumadoras tienen un mayor número de infecciones de vía aéreas altas en esta área, como anginas, laringitis, otitis o faringitis. Asimismo, el consumo de tabaco deterioró los sentidos del gusto y el olfato.
  • El humo del tabaco, y especialmente las sustancias oxidantes que con él se producen, causan un envejecimiento de la piel, produciendo sequedad cutánea, la aparición prematura de arrugas y causando una peor capacidad de cicatrización de las heridas.
  • Otra afectación directa del tabaco son los problemas bucodentales que se derivan de su consumo, como la halitosis, la coloración amarillenta de los dientes, la alteración de la flora bucal y el consiguiente aumento de las infecciones bucales, las caries, la periodontitis y el sarro.
  • Con respecto a las alteraciones ginecológicas, en la embarazada el consumo de tabaco puede producir bajo crecimiento fetal y todos los problemas que se derivan del bajo peso al nacer. Asimismo, puede provocar un adelanto de la menopausia y un mayor riesgo de osteoporosis.
  • En cuanto al hombre, el tabaco es uno de los factores implicados en la disfunción eréctil, dado que las sustancias del humo del tabaco dañan la pared de arterias y venas, afectan al riego sanguíneo y la erección puede verse comprometida.

Así pues, el tabaco es un claro agente dañino para la salud y, pese a toda la información, se sigue fumando. Se ha comprobado que diferentes medidas antitabaco, como las advertencias gráficas en las cajetillas, la prohibición de la publicidad, el aumento de los impuestos y el aumento de las zonas libres de tabaco, disminuyen el consumo de manera eficaz.

Al cabo de 48 horas de no fumar el cuerpo ya ha eliminado toda la nicotina y al cabo de cincpo o seis semanas la persona puede volver a andar y correr de manera mucho más fácil, sin afectación de la circulación ni de la respiración. Al cabo de un año de haber abandonado el consumo de tabaco el riesgo de padecer una enfermedad coronaria se ha reducido a la mitad y tras 10 años es el mismo que el de una persona que no haya fumado nunca.

Nunca es tarde para dejar de fumar. Es cuestión de estar dispuesto a ello y pedir ayuda al médico de cabecera para lograr una vida más sana.

Dr. David Cañadas Bustos - Especialista en Medicina General - Médico consultor de Advance Medical