Consejos para el buen uso de la báscula

La báscula es una buena forma de saber y tener controlado nuestro peso. Pero debemos saber cómo utilizarla e interpretar los datos.

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En la mayor parte de las casas hay una báscula. Unas se utilizan más, otras menos, pero muchas veces los datos que nos da no son 100% fiables. Hay algunos trucos o pequeñas cosas que debemos de saber antes y después de pesarnos. La báscula puede ser un aliado de nuestra salud, ya que nos ayudará a ser más conscientes de nuestro peso.

¿Cuándo pesarnos?

Mi consejo es que os peséis a primera hora de la mañana, recién levantados, después de ir al servicio y sin ropa. Si no podéis hacerlo a primera hora, lo importante es que siempre os peséis en las mismas condiciones. Hay mucha diferencia entre pesarse por la mañana recién levantado o después de comer.

¿Con qué frecuencia pesarse?

Aunque mucha gente tiene la costumbre de pesarse a diario, lo ideal es hacerlo una vez a la semana para ver realmente la fluctuación de peso. De un día para otro el peso puede oscilar  dependiendo de muchos factores. A lo largo de una semana y, si nos pesamos en las mismas condiciones, podremos ver de forma más fiable cómo ha variado nuestro peso.

¿Cómo interpretar los datos de la báscula?

Con el paso del tiempo uno aprende a interpretar los datos de la báscula. Hay alguna semana que el peso se puede disparar, pero nuestros hábitos alimenticios y físicos no han variado mucho, ¿a qué se debe? En ocasiones una simple retención de líquidos puede hacer que el peso varíe hasta un kilo. Los datos de la báscula hay que analizarlos a largo plazo: si en dos meses el peso ha variado 2-3 kilos, entonces sí podremos decir que la tendencia es a adelgazar o viceversa.

Es importante tener un registro de nuestro peso

Yo siempre digo que: "si no está escrito, no existe". Si nos acostumbramos a llevar un registro de nuestro peso, seremos más conscientes de nuestra alimentación. Hay épocas en las que sabemos que estamos comiendo más, pero si no monitorizamos nuestro peso, no se es realmente consciente de que debemos cuidar la alimentación. Al igual, si estamos pensando en adelgazar, llevar un registro del peso nos hará ver qué rutinas o ejercicios es más efectivo al ver, con el peso de los días, cómo perdemos más peso.

Subir de peso no siempre significa engordar

Uno de los problemas de la báscula es que no diferencia entre peso magro, graso o residual. Si, por ejemplo, aumentamos nuestra masa muscular o tenemos retención de líquidos, la báscula mostrará un aumento de peso, pero no será por culpa de la grasa.

En resumen, en cuestión de pesarse en la báscula, debemos de hacerlo siempre en las mismas condiciones, con una periodicidad de una vez a la semana y, hacer caso de los datos siempre a largo plazo, no en el corto plazo.