Tendinopatía

La lesión del tendón o tendinitis es uno de los problemas más comunes en deportistas. No se circunscribe a una sola localización ya que tendones los tenemos a lo largo y ancho de nuestra anatomía y además, en función del deporte que se practique intervienen más unos que otros.

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El tendón es la parte final del músculo. Es nacarado y blanquecino y une el músculo a la estructura ósea. La función del tendón es transmitir la fuerza del músculo, para poder realizar el movimiento requerido en un determinado momento. Los tendones son elementos potentes entre los que encontramos el tendón de Aquiles (talón) y el tendón rotuliano (rodilla), pero ello no les exime de ser uno de los más afectados y los que llevan a más deportistas a las consultas médicas. En ambos casos son tendones que tienen un elevado requerimiento en muchos deportes, sobre todo aquellos que implican carrera e impacto.

¿Por qué se produce?

Cuando se habla de tendinitis nos referimos a la afectación del tendón, que no siempre se acompaña de inflamación pero sí de afectación que limita su respuesta, y de dolor.

En general, el dolor empieza siendo leve pero puede acabar por dejar al deportista KO. Esto ocurre por diferentes causas, las hay sobre las que se puede actuar y corregir para evitar su evolución como el calzado, por ejemplo, pero hay casos que son afectaciones propias del individuo como la anatomía.

Los estudios dicen que los errores en el entrenamiento son la causa del 60% de las tendinopatías y sobre este factor si se puede actuar pero es evidente que se tendrá que saber qué es lo que se hace mal para poder corregirlo. Hacer un repaso de la superficie, el ritmo, la intensidad o la frecuencia con la que se practica el deporte o el equipamiento que se usa, pueden darnos pistas de las causas que han llevado a la aparición del dolor

Tras el diagnóstico…

Una vez se ha diagnosticado la tendinitis o tendinopatía, la recomendación es no parar la práctica. Hay que disminuir la intensidad y la carga, siempre y cuando el dolor no sea tan intenso que impida cualquier movimiento.

El tratamiento implica una rutina de reincorporación progresiva al deporte que se practicaba, acompañado de unas sesiones de fisioterapia que ayudan a reducir el dolor así como, a recuperar el tejido dañado. La medicación siempre pautada por el facultativo, también será importante para que las molestias disminuyan y la evolución sea positiva.

La importancia de esta lesión radica en conocer cual o cuales pueden ser las causas que favorecen su aparición y tomar las medidas preventivas necesarias, para impedir su aparición o como mínimo que ésta sea poco frecuente.

 

Eva Ferrer Vidal-Barraquer – Especialista en Medicina Deportiva – Médico consultor de Advance Medical