Nadar y la respiración

Aunque mucha gente nada, no todo el que está nadando en una piscina lo hace siguiendo consejos o recomendaciones de un experto sino que puede ser que lo haga por su cuenta, ya que le gusta el medio acuático y sabe de los beneficios a nivel de salud que este deporte le puede aportar. Estos, sin embargo, dependerán mucho de si seguimos la técnica adecuada.

En efecto, seguir una técnica será básico para conseguir el objetivo, ya sea cuidar la espalda, mantenerse en forma o perder peso. Quien es capaz de seguir una técnica, por muy sencilla que ésta parezca, tendrá una gran ventaja sobre el que va por libre sin tener un mínimo de conocimientos. Y antes de ponerse a nadar vale la pena realizar ejercicios de respiración para familiarizarse con la técnica y, de este modo, cuando toque coordinar brazos, piernas y respiración sea todo mucho más fácil. Cada estilo tiene su técnica y según el que se practique habrá que nadar de una manera u de otra. Sin embargo, hay conceptos básicos que indistintamente serán útiles para la braza o el crol por ejemplo. En este caso vamos a centrarnos en la respiración y su importancia.

Al respirar es importante llenar y vaciar los pulmones cada vez que se saca la cabeza fuera del agua para buscar aire. Si sólo llenamos los pulmones a medias estamos consumiendo energía para obtener una eficacia a medias. Cuando somos capaces de completar una inspiración, el volumen de aire en nuestros pulmones será mucho mayor que si no la completamos y aguantaremos más nadando. No será necesario sacar la cabeza más a menudo y conseguiremos cansarnos menos.

Para saber cómo respiramos podemos hacer ejercicios en estático, sin nadar, metiendo la cabeza debajo del agua y sacándola de manera sucesiva. Se trata de coger la mayor cantidad de aire posible fuera del agua, siempre sintiéndonos cómodos, no forzados, y expulsarla lentamente una vez se introduce la cabeza debajo del agua. Cuanto más se alargue la espiración, es decir la maniobra de sacar el aire, más aguantaremos sin necesitar volver a recuperar el aliento. Contar durante cada fase es una manera sencilla de llevar el control del tiempo que se le dedica a cada fase. Para cansarte menos, el tiempo en el que coges el aire será más corto que los segundos que pasarás con la cabeza debajo del agua, cuenta y verás.
Es básico que quien nada se sienta en todo momento cómodo ya que si se fuerza sin darse cuenta lo que se está haciendo es agotarse. Hay que conseguir un estado de relajación para poder pasar a la etapa siguiente, que será combinar la respiración y el desplazamiento

Una vez se consigue el equilibrio entre inspirar y respirar en estático se trata de pasar a la parte activa. En el caso del crol la cabeza no debe hundirse por debajo de los brazos, que van paralelos al agua. La cabeza debe salir por el lateral sin levantar la cara hacia delante. Si este movimiento cuesta practicarlo en estático también es una manera de facilitar la posterior incorporación al movimiento global. Si lo que se está practicando es la braza, la cabeza saldrá por delante, la sacaremos cuando nos estemos impulsando con las piernas y la introduciremos de nuevo en el agua cuando tengamos los pulmones llenos. Al igual que en el crol, se puede repetir en estático para coger práctica. La cabeza no debe hundirse por debajo de los brazos, que a diferencia del crol no estarán en paralelo al agua sino que se llegan a hundir pero nunca por detrás de los hombros.

La coordinación entre el movimiento de brazos y piernas también hará que nos cansemos menos. Cuando las piernas y los brazos no van sincronizadas en el caso de la braza o van a destiempo en el crol estamos siendo poco eficaces y no llegaremos a avanzar tal y como queríamos. El uso de complementos como churros, corchos? es útil para conseguir trabajar de manera independiente cada extremidad para luego realizar todo el movimiento completo.

Por muy avezado nadador que seas siempre puedes mejorar y ser más eficaz en tu técnica, por ello te recomendamos que hagas uso de material adicional para llegar a una técnica más pulida. Por ejemplo, es bastante común dejar caer la cadera hacia el fondo de la piscina y eso enlentece tu progresión, pero si te colocas el churro o tabla debajo conseguirás sentir cómo se debe colocar el cuerpo y así intentar requilibrarlo de nuevo. Pero este material no sólo sirve para ayudar a mejorar, sino que en momentos en que uno se siente cansado seguir nadando depende de colocarse en las manos, en el abdomen o en las piernas algunos de los accesorios. Por tanto, no los dejes de usar si lo crees necesario.

Dra. Eva Ferrer Vidal-Barraquer - Especialista en Medicina del Deporte - Médico colaborador de Advance Medical