Muchas razones para caminar

No se puede negar que andar es una actividad fácil, barata y accesible. Si, además, los expertos la recomiendan como la manera más básica para iniciarse en la adquisición de hábitos cardiosaludables a través del ejercicio, ¿cómo es que todavía hay gente que no la practica?

Cuando andamos activamos el corazón y lo hacemos trabajar a una frecuencia cardiaca (es decir, el ritmo de latidos), más elevada que si estamos en reposo. Esto hace que el corazón, que al fin y al cabo es un músculo, trabaje más y como consecuencia se mantiene en forma. Si no lo trabajamos, se debilita y el cansancio es el síntoma que nos avisa. Situaciones que antes no costaban o costaba poco realizar, con el paso del tiempo cuestan más. Pero si uno se mantiene en forma se retrasará la aparición de fatiga.
Los vasos sanguíneos también notarán estos efectos y al estar en mejores condiciones se previene también la aparición de hipertensión arterial.
Andar a una frecuencia cardiaca (FC) de entre 45-55% de nuestra frecuencia cardiaca máxima (que se calcula con la fórmula FC=220-edad) permite mantener una conversación y poner el corazón a tono. Dedicar media hora al día a caminar como mínimo es una recomendación saludable.

Por consiguiente, las enfermedades relacionadas con ésta. Los grandes grupos musculares de las piernas son los que se encargan de mover todo el peso del cuerpo cuando nos activamos, y el corazón de bombear la sangre. Esto no es tarea fácil, sino que para nosotros es un automatismo, pero a nivel fisiológico se ponen en marcha múltiples vías para conseguirlo. Una de las importantes para obtener energía es a través de la glucosa.
Al andar se estimula la producción de insulina que es la hormona relacionada con la glucosa y que suelen tener alterada los diabéticos. Si se consigue andar con regularidad se facilitará la función de la insulina y se pueden llegar a reducir los niveles de glucosa.

al andar se queman calorías, lo que es fundamental para empezar a reducir peso. En función del ritmo de la caminata, quemaremos más o menos. Andar a 3,5 km/h supone quemar alrededor de 215 calorías mientras que si aumentas tu rimo a 5,5 km/h quemarás casi 400 calorías. El terreno también influye. Si tu cuerpo y tu condición física te lo permiten, andar por terrenos donde haya desniveles activará aún más tu metabolismo y forzará el ritmo. Consumirás más calorías dedicando el mismo periodo de tiempo que si caminaras en plano (pasarás de quemar entre 5-7 calorías/minuto a quemar entre 11-15 calorías/minuto).

raro es quien no quiere lucir unas buenas piernas o unos glúteos firmes. Si caminamos, vamos por buen camino para lograrlo. Que un músculo tenga más o menos tono depende del uso que le demos. En general, un individuo de mediana edad que tenga una vida activa y no entrene de manera concreta las extremidades superiores, suele tener más desarrollados los músculos de las piernas que los de los brazos. Esto es así porque necesitamos movernos a lo largo del día y si nos movemos a pie en lugar de en coche, moto o transporte público solemos usar las piernas.
Cuando andar no es parte de la rutina los músculos se van atrofiando, pierden tono y fuerza. Para mantenerlos o bien recuperarlos, andar es un ejercicio ideal.
No olvides que andando también puedes trabajar los músculos de las extremidades superiores. Es tan fácil como moverlos de forma enérgica y durante un periodo de tiempo adecuado.

hay ocasiones en las que uno necesita evadirse, despejarse y salir a andar. Mientras uno camina piensa, ordena ideas... y sin darse apenas cuenta ha dedicado un espacio de tiempo a sí mismo. En el otro extremo, están las personas que caminan en grupo como una manera de socializarse. Quedan con amigos o conocidos para andar y a su vez poner en común sus experiencias.Cualquiera de los dos casos tiene valor para quien lo decide así.

Dra. Eva Ferrer Vidal-Barraquer - Especialista en Medicina Deportiva - Médico colaborador de Advance Medical