La importancia del pulsómetro

Aprende a utilizar el pulsómetro. Te será una herramienta muy útil para conocer tu estado de salud mientras corres.

 

En la actualidad, el uso del pulsómetro no es exclusivo de los atletas profesionales sino que se ha convertido en un complemento, casi indispensable, para aquellos que incluyen la actividad física como parte de su rutina y, especialmente, quienes se dedican a correr o a ir en bicicleta.

El pulsómetro se creó con un objetivo: controlar la frecuencia cardiaca durante el periodo de tiempo que uno está ejercitándose. Sin embargo, hoy en día, además de dar esa información, es GPS, lleva el control de las calorías que se han quemado y proporciona muchos datos más. A pesar de todos los extras que pueda incorporar, la razón por la que se creó sigue siendo la base de todo ello. El hecho de que proporcione más información está bien pero hay que saber gestionarla y no dejarse abrumar con datos y más datos.

 

¿Cómo funciona el pulsómetro y para que sirve?

 

Ciertamente no es nada complicado su uso. Se coloca un reloj en la muñeca, que es el receptor, y una banda a la altura del pecho, que hará de transmisor del latido cardiaco al reloj. Quien usa un pulsómetro tendrá en todo momento información real de cuál es su ritmo cardiaco, que da muchísima información no sólo a nivel del corazón sino de la adaptación al entrenamiento, el rendimiento y el ritmo de carrera, entre otros. Es por ello que su uso está tan extendido.

La normalidad en cuanto a ritmo cardiaco debería situarse entre 60-80 lpm. Al llevar el pulsómetro, se puede conocer cuál es el valor antes de iniciar la actividad y de este modo comprobar de qué manera va aumentando. Es de esperar que con el esfuerzo que se realice, el corazón bombee sangre más rápido ya que la exigencia del esfuerzo requiere un mayor aporte a músculos y demás tejidos y órganos. Es lo que se llama taquicardia, que hasta cierto punto es normal.

Con ello se puede controlar cómo va aumentando el ritmo y valorar si el esfuerzo que se está efectuando es correcto o excesivo. Para obtener estos valores la mayoría de pulsómetros tienen ya programada una fórmula para calcular la frecuencia cardiaca máxima recomendada según la edad. Se trata de introducir los datos que nos pide y ya tendremos grabados los valores recomendados. Cuando al ejercitarse se sobrepasan estos valores, suele mandar una señal para que vuelva a situarse en valores adecuados.

Existen diversos factores que pueden alterar las cifras del latido que no están relacionados con la actividad física. Algunos de ellos serían alteraciones tiroideas, anemia, ingesta de bebidas con cafeína o excitantes, fiebre, etc. Por ello poder tener la información del latido cardiaco durante el esfuerzo puede ayudar también al diagnóstico o sospecha de alguna patología de base.

 

¿A quién se recomienda?

 

A todo aquel que está entrenado y quiera conocer su evolución y mejorar a nivel de rendimiento. Es una herramienta muy útil y más aquellos que dan información complementaria al latido cardiaco. Es raro el modelo que, actualmente, no pueda descargar los datos obtenidos en el ordenador y ofrecer gráficas de evolución, calorías quemadas y tiempos en carrera.

Por otro lado, personas con patología cardiaca son candidatos claros al uso del pulsómetro ya que saber a qué ritmo se va cuando se anda o se suben escaleras es una información importante para el médico que le hace el seguimiento. Así pues se puede establecer una pauta de ejercicio controlado y evitar problemas derivados de una falta de control.

El pulsómetro, por tanto, es útil no sólo a nivel deportivo sino también a nivel hospitalario.

 

Dra. Eva Ferrer Vidal-Barraquer - Especialista en Medicina Deportiva - Médico colaborador de Advance Medical