Deporte y espalda

El elevado número de horas que nos pasamos sentados, unido a la mala higiene postural, ha contribuido a aumentar la frecuencia de las patologías de espalda. Por ello, el simple hecho de moverse ya va a ser positivo si se hace correctamente.

Los dolores de espalda pueden tener distintos nombres en función de la parte anatómica que se vea afectada. Cuando se sitúa en la parte superior de la misma nos referimos a cervicalgia, si la zona intermedia es la afectada, la denominamos dorsalgia y si el dolor está ubicado en la zona más inferior (muy habitual), la llamamos lumbalgia. Pero las causas de cada uno de los dolores pueden ser variadas, ya que algunas pueden estar relacionadas con molestias de tipo muscular y otras tienen un carácter anatómico por problemas asociados a alteraciones de las estructuras vertebrales. En este último caso puede que existan protrusiones o hernias discales, que no son más que pérdidas de la forma habitual de las estructuras que forman la vértebra y, como consecuencia, aparece un dolor que puede llegar a impedir la realización de acciones rutinarias.

Otra alteración anatómica es la escoliosis. Quien sufre este problema tiene una espalda excesivamente desviada. Toda espalda debe, por naturaleza, tener una serie de curvas que compensan un lado con el otro, pero cuando estas curvas son exageradas, y se dan más en un lado que en el otro, lo consideramos patológico.

Para todos estos trastornos, realizar actividad física puede estar indicado, pero es muy importante realizar un estudio físico de cara a valorar cuáles son las limitaciones que pueden acarrear las diferentes patologías de la espalda. Cada problemática, como hemos visto, puede tener orígenes bien distintos y por ello trabajar adecuadamente es un seguro para avanzar y evolucionar en positivo ya que los errores pueden pagarse muy caros.

Para quien ya tiene problemas, se trataría en general de evitar aquellos ejercicios y deportes que implican impacto sobre las vértebras. Por tanto, no deberían estar en la lista de recomendados los deportes como el baloncesto, correr, aeróbic, step... También deberían evitarse actividades que requieran esfuerzos concretos como levantar pesas. En este punto es importante hacer una diferenciación entre levantar pesas y/o muscular.

-Trabajo con pesas: el trabajo con las pesas controlado y supervisado por un profesional, que indique cual es la mejor postura y la progresión a seguir, es muy adecuado. No lo será en cambio aquella rutina en la que sólo se trate de levantar peso sin tener en cuenta la sobrecarga que puede representar para la espalda. Existen distintos métodos que de manera reglada y con máquinas específicas trabajan de forma muy concreta las distintas zonas de la espalda, fortaleciendo la musculatura, que al fin y al cabo, será la que nos dará soporte al esqueleto (Medx, Kieser...).

-Gimnasias suaves: para aquellos a los que las pesas no les atraen lo más mínimo, hay opciones muy válidas que cada día están más en auge. Serían aquellas ?gimnasias suaves? como el Pilates, el yoga o los hipopresivos. Su base es el trabajo muscular desde el interior del cuerpo para conseguir unos músculos más fuertes trabajando a base de estiramientos y ejercicios de potenciación.

En el caso del Pilates y de los ejercicios hipopresivos, aunque con metodología distinta, se trata de fortalecer el ?core?, que es la zona lumbar y abdominal. Se busca conseguir unas ?paredes musculares? fuertes para mantener y reforzar la columna. El yoga va más allá, ya que tiene también un componente mental, que hace que uno sea consciente de la postura y de la manera de respirar.

-Natación: no hay que olvidarse de la más recomendada, la natación. Es ideal ya que se trabaja en un medio donde no existe impacto y permite movimientos adaptados a cada problemática. Es un trabajo muy global, desde la cabeza hasta los pies, pero es importante seguir las recomendaciones del profesional, pues cada estilo de natación tiene sus indicaciones, ya que por ejemplo las personas con cervicalgia deberían evitar el estilo de braza.

La persona sana y sin dolor de espalda es también candidata a realizar ejercicios para reforzar tanto el ?core? como toda la musculatura de la espalda. Estará, pues, actuando de manera preventiva, ya que se estima que el 80% de la población va a sufrir dolor de espalda en algún momento de su vida.

Dra. Eva Ferrer Vidal-Barraquer - Especialista en Medicina Deportiva - Médico colaborador de Advance Medical