Practicar deporte al sol

El ejercicio al aire libre es muy aconsejable ya que nos permite alejarnos del entorno diario, oficinas, casa... así como disfrutar de la naturaleza dependiendo de la disciplina que decidamos practicar.

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Si practicas deporte al sol, en verano es conveniente prestar atención a la ropa, la hidratación y sobre todo, a la protección solar.

Cremas con factor de protección para practicar deporte al sol

Existen varios estudios realizados en países europeos donde se ha observado un mayor número de lunares en la población infantil (hasta 3-4 veces más que hace 50 años). Se cree que una de las causas es el aumento de la práctica deportiva al aire libre en edades tempranas. Pero no sólo en niños, sino que según un estudio austríaco se ha concluido que ha aumentado el cáncer de piel en quienes corren al aire libre de manera regular sin las medidas de protección adecuadas. Por tanto, está clara la importancia de protegerse.

Utilizar cremas solares es el nivel más básico de fotoprotección. Con ello nos referimos a que todos saben de su existencia y de la necesidad de usarlas pero o bien no se hace del modo adecuado o no se adquiere la que más idónea teniendo en cuenta el entorno en el que se practica el deporte. Los expertos recomiendan un FPS mínimo de 30 y una reaplicación cada dos horas. El factor de protección de las cremas va desde el 2, que sería el mínimo, hasta superior (+50) .

También hay que tener en cuenta...

El concepto de protección solar no sólo radica en el hecho de una buena crema con un factor de elevada protección sino que, según una publicación de la Academia Española de Dermatología , hay más de un factor a tener en cuenta cuando estamos al aire libre. Y es que hay varios factores que influyen en la acción de la radiación solar: cuanto más alto está el sol (mediodía), más intensa es la radiación UV, ya que incide más verticalmente sobre la superficie de la Tierra; a mayor altitud, menor cantidad de atmósfera debe atravesar la radiación UV, por lo que aumenta la cantidad recibida; las nubes absorben las radiaciones pero si son finas dejan pasar hasta el 90% de las radiaciones UV. Además, el reflejo de la radiación solar es distinta en función de la superficie sobre la que se proyecte, llegando a ser del 100 por cien sobre el agua -del 80 por ciento a un metro de profundidad- y del 90 por ciento sobre la nieve. Todo ello obliga a que a la hora de protegernos (con cremas, pero también con la ropa, gafas de sol, gorras) pensemos dónde vamos a practicarlo.

Ropa que protege

A lo largo de los años los avances en el mundo textil han sido importantes. Una de los campos donde se están consiguiendo muchas novedades es en el de los tejidos con protección solar o antisolares. Ir vestidos ya es de por sí una protección solar pero, por ejemplo, algunas de las camisetas de algodón nos protegen menos que una crema con FPS 15, ¿curioso, verdad?
En países como EEUU, Australia y Nueva Zelanda la ropa tiene un factor de protección de la radiación ultravioleta (UPF), del mismo modo que las cremas, de manera que podemos escoger la prenda que se adapte mejor a nuestra practica deportiva (en el agua, en la montaña). Actúan bloqueando los rayos dañinos al mismo tiempo que permite la absorción y la transpiración en climas cálidos. Los tejidos que tienen menor índice UPF serían el algodón, la seda y los acrílicos, mientras que las que más protegerían son la lana y el poliéster. Los colores o tonalidades también son dos características del tejido que influyen en la filtración de las radiaciones solares. Los colores claros filtran entre un 5-10% de la radiación mientras que los oscuros lo hacen hasta un 30%.
Es cierto que cuando practicamos deporte se aconseja que los colores sean más bien claros ya que los oscuros acumulan calor, así pues en estos casos también hay que valorar el tiempo que estaremos haciendo deporte y dónde lo practicaremos.

Cuidado con el calor

Además del rato que estamos realizando una actividad al aire libre, también es importante tener en cuenta la hora a la que lo hacemos. Así, no es aconsejable practicar ejercicio en verano entre las 11 y las 15 h. Para evitar el impacto directo de los rayos solares es conveniente buscar una sombra y a ser posible desarrollar allí la actividad. No sólo nos protegerá del sol sino que la temperatura es más agradable. A cualquier hora, es básico llevar una botella de agua o bebida isotónica e ir bebiendo para mantener el organismo bien hidratado. El sudor es el mecanismo que tenemos para equilibrar la temperatura interna de nuestro organismo. Los incrementos en la temperatura ambiental y humedad aumentan la cantidad de sudoración en aproximadamente 1 l/h, aunque según la actividad puede llegar hasta los 3l/h. Por ello la rehidratación es básica para mantener y regular la temperatura, así como para recuperarse del ejercicio realizado.

Dra. Eva Ferrer Vidal-Barraquer - Especialista en Medicina del Deporte - Médico colaborador de Advance Medical