Cuidado de la piel en la montaña

En la montaña nuestra piel recibe mayor radiación solar. En este post ofrecemos consejos para cuidar la piel un día de esquí o de senderismo por montaña

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En la montaña el sol pega muy fuerte. Por un lado, al estar en altitud, estamos más cerca del sol y, por otro y más importante, la reflexión que se produce de los rayos del sol en la nieve, hace que recibamos mayor cantidad de radiación, de ahí que sea muy importante cuidar la piel en la montaña.

La parte más expuesta al sol es la cabeza. Si no queremos acabar achicharrados en el primer día que subimos a esquiar, la protección solar es imprescindible. Veamos unos consejos básicos.

¿Qué protección solar utilizo para cuidar la piel en la montaña?

Como decimos, el sol pega muy fuerte, por lo que el factor de protección solar (SPF) debe ser alto: 40-50. Si utilizamos pantalla total, mejor, sobre todo si tu tono de piel es claro o llevamos mucho tiempo sin recibir la luz directa del sol durante varias horas. Yo pondría el límite inferior en un factor de protección 30, pero para personas ya bronceadas o morenas.

La crema hay que echársela 15 minutos antes de exponernos al sol, para que ejerza su efecto protector desde el primer momento.  La extenderemos de forma uniforme por las zonas del cuerpo que van a quedar expuestas al sol. No olvides la orejas, son una de las olvidadas a la hora de echarnos crema.

La crema no dura todo el día, hay que echarse crema cada dos horas. Podemos aprovechar cuando subimos en el telesilla o cuando hacemos un descanso para untarnos la crema de nuevo. Si el día está totalmente despejado, procura que no pasen más de dos horas sin darte crema.

¿Cómo protegernos del sol además de con la crema?

Todo lo que sea ropa que tape la piel va a ser una barrera de protección contra el sol. Utilizar por ejemplo una braga a la altura del cuello nos protegerá esa zona.

El casco, además de ser imprescindible por seguridad en el esquí, también es una barrera importante para protegernos del sol. Si tiene orejeras, ya tenemos gran parte de la cara protegida. No utilizar el casco puede hacer que el sol llegue a nuestro cuero cabelludo, quemándolo, así que otra razón más para utilizarlo. Si practicamos senderismo, ya sea en invierno o en verano, es importante el uso del gorro/gorra.

Las gafas de sol forman parte de la vestimenta básica de un esquiador. Si la piel sufre con un sol tan fuerte, ¡imagínate los ojos!. Debemos de protegerlos bien con unas gafas “homologadas”. Ya sean gafas de sol o máscara, lo importante es que tengan una buena lente que nos proteja de los rayos ultravioleta.

Los labios son otra parte importante a proteger. Al estar es una zona más húmeda, si nos echamos crema acabará por desaparecer. Por eso necesitamos algo más untuoso, como son las barras de labios con protección solar. Al igual que con la crema, hay que echársela 15 minutos antes y renovarla cada dos horas.

¿Y después de acabar la jornada?

Después de la ducha podemos utilizar una crema aftersun, que nos calme las partes del cuerpo que han estado más en contacto con los rayos solares. Si hemos utilizado la protección correctamente, con una crema hidratante será suficiente.