Actividad física y estrés

No todos vivimos el estrés de la misma manera, ni las causas que generan esta situación son las mismas para unos que para otros, por lo que lo que las soluciones y maneras de lidiar con los problemas son también distintas. Para algunos sudar es la manera de evadirse, a otros zambullirse debajo del agua les ayuda a pensar, incluso hay a quien el yoga le despeja la mente... Generalmente, el deporte es sinónimo de liberación en momentos de estrés y situaciones donde uno siente que la presión le consume el tiempo y el ánimo.

Las hormonas del placer

Nuestro cuerpo, que es más inteligente de lo que creemos, tiene una serie de armas que pueden ayudarnos en momentos complicados. El organismo fabrica sustancias conocidas como endorfinas o, de manera más popular, las hormonas del placer. Se producen en circunstancias muy dispares: cuando comemos chocolate, cuando realizamos ejercicio... Concretamente, existen varios estudios que revelan que cuando uno practica su deporte favorito, las responsables de la sensación de bienestar son las endorfinas.

La euforia del corredor

Quizás el efecto más mencionado y comentado es el que se conoce como euforia o subidón del corredor. Los estudios realizados a corredores, a través de técnicas de imagen, han permitido establecer una relación entre la sensación de placer y la captación de sustancias en lugares específicos del cerebro, relacionados con el placer a nivel neurológico. Así, lo que hasta hace unos años era un mito se ha convertido en una realidad. Pero esto no es exclusivo de los corredores, son muchos los practicantes de otros deportes o disciplinas que también llegan a experimentarlo.

Planta cara al estrés desde el deporte

Cuando el deportista está practicando alguna actividad física, el placer se apodera del él y no sólo disfruta sino que, además, deja de lado por completo todo aquella presión del día a día y parece que los problemas, aunque sea sólo por unos momentos, son menores.
De hecho, realizando ejercicio es más fácil pensar en la situación que nos ha provocado el estrés. Por ejemplo, es más simple pensar mientras se pedalea por la montaña o se navega ya que, quizás, la situación que genera la incomodidad se ve desde un punto de vista distinto.

Además, otro punto a favor del ejercicio es cómo se siente la persona después de realizar ejercicio. Cuando practicamos algún deporte, mejoramos nuestra forma física y, con ello, nuestras capacidades y rendimiento, es decir, nos sentimos bien y satisfechos. Desde esta sensación de bienestar es más fácil plantarle cara a la causa de ese estrés.

Dra. Eva Ferrer Vidal-Barraquer - Especialista en Medicina del Deporte - Médico colaborador de Advance Medical