Trastornos de la conducta alimentaria y redes sociales

Las redes sociales están metidas en la vida de las personas. Descubre los efectos que pueden tener sobre los TCA.

Miniatura

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), como la anorexia y la bulimia, están catalogados como desórdenes mentales y se definen como enfermedades graves y complejas, de etiología multifactorial, que requieren diferentes modalidades de tratamiento según la gravedad del caso y, a su vez, de profesionales cualificados y especializados en el manejo de este tipo de pacientes en cuanto a síntomas, consecuencias y ambiente que propicia a desarrollar este tipo de trastorno.

  1. Redes sociales e internet como factores de riesgo
  2. Sin regulación protectora de los trastorno de la conducta alimentaria
  3. Ventajas de las redes sociales con los trastornos de la conducta alimentaria

En los últimos años, los casos de personas afectadas por un trastorno alimentario han ido en aumento, especialmente entre la población de riesgo de mujeres en edad adolescente y primera juventud e, incluso, en edades tempranas de etapa infantil. Este hecho puede estar asociado en parte al desarrollo de la nueva era digital y al aumento de la facilidad para acceder y hacer uso de información que no siempre resulta de utilidad y carece de rigurosidad. A menudo la información digital que se comparte públicamente puede actuar como un factor que influye en la aparición de un trastorno alimentario. Y este hecho tiene una prevalencia más alta de la que pensamos, en especial en el sexo femenino adolescente que es muy vulnerable a los estímulos sociales.

Redes sociales e internet como factores de riesgo

Las nuevas tecnologías de la información han convertido a internet y las redes sociales (RRSS) en fuentes muy potentes de información, de todo tipo, incluyendo información sobre salud. Entre esta vorágine de sobre-información, resulta difícil tener un criterio fiable para discernir si la información compartida es de calidad. En el caso de los adolescentes existe la posibilidad del control parental, pero tenemos constancia de que no es suficientemente activo o nulo ya que no tienen conocimiento de lo que buscan.

Existen contenidos digitales como páginas web que han sido catalogados como no saludables y, en el caso de los trastornos de la conducta alimentaria, no son la excepción ya que se han identificado múltiples contenidos catalogados por ser pro-anorexia y pro-bulimia (pro-ana y pro-mia). Este tipo de textos divulgativos han sido denunciados por propiciar e incitar la aparición de estas patologías ya que comparten comportamientos patológicos como trucos para adelgazarse, chats con ideas para lesionarse, hacen uso de foros pro-ana (anorexia), de información de calorías, de cómo dejar de comer, etc...

Sin regulación protectora de los trastornos de la conducta alimentaria

No hay ninguna regulación hasta 2016 que impida hacer apología o defensa de estos trastornos, aunque hay multitud de espacios en Internet y las redes sociales que incitan de manera directa a la inanición o sobre-ingesta, a hacer conductas de purga y las autolesiones y que puede provocar el debut o desarrollo de los trastornos de la conducta alimentaria.

Existen estudios que demuestran el efecto de esas páginas en una mayor insatisfacción corporal y en un afecto negativo y una baja autoestima que pueden fomentar el desarrollo de un futuro trastorno de la conducta alimentaria. Además, las personas con anorexia o bulimia pueden desarrollar fobia social.

Algunos bloggers, influencers, instagramers… tienen el poder suficiente para crear espacios y comunidades donde pueden compartir objetivos y experiencias personales que giran en torno a la búsqueda de los ideales de belleza, de culto al cuerpo, de dejar de comer, de no pedir ayuda y ocultar enfermedad, etc. y definitiva, de comportamientos patológicos que además acaban también normalizando. Estas comunidades se convierten en un apoyo social que favorece el no pedir ayuda u oponerse a un tratamiento válido ya que encuentran comprensión y un espacio para compartir lo que les pasa o si están en tratamiento, a boicotear ello. Los enfermos de trastorno de la conducta alimentaria pueden derivar en depresión que si es en verano, puede ser depresión estival.

Ventajas de las redes sociales con los trastornos de la conducta alimentaria

Como se suele decir, existen dos caras de la moneda y si hacemos un buen uso de las RRSS podemos verlas como una herramienta para difundir testimonios y esperanzas de casos de TCA con buen pronóstico de cuidado.

Trabajar con los pacientes, favorecer el espíritu crítico, hacer uso del grupo terapéutico, ser conscientes del tipo de enfermedad que constituyen los trastornos de la conducta alimentaria son algunas de las premisas necesarias para evitar la mala influencia de la información no contrastada.

Andrea Arroyo - Especialista en Psicologia de la Salud y la nutrición - Psicóloga y nutricionista consultora en Advance Medical