Superar los complejos

Los complejos físicos y psicológicos pueden afectar a nuestra vida diaria si no sabemos controlarlos. Aprende a superarlos para llevar una vida mejor.

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Coloquialmente, se dice que una persona tiene un complejo cuando se cree poseedora de cierto defecto, físico o psicológico, o cuando subestima su capacidad, quedándole resentida la autoestima y sintiéndose, en muchas ocasiones, inferior a otras personas. La existencia de un complejo puede llegar a resentir seriamente la vida de la persona, impidiéndole disfrutar de determinadas situaciones e incluso imposibilitándole la satisfacción con su propia vida.

  1. Origen de los complejos
  2. ¿Cuándo los complejos son un problema?

Origen de los complejos

El origen de muchos complejos puede hallarse en la infancia y la adolescencia, en determinadas características del entorno familiar y escolar, y en la vivencia de experiencias traumáticas o muy invalidantes para la persona. Es importante señalar que estos defectos son sentidos por la persona a nivel interno, pero que en muchas ocasiones no son percibidos ni compartidos por las personas del entorno.

Los complejos físicos suelen estar relacionados con partes del cuerpo y rasgos físicos que la persona no acepta, le incomodan y que teme mostrar a los demás. Algunos ejemplos son el complejo de alto, de bajo, de nariz grande, etc. Un complejo puede ser en relación al peso y puede derivar en trastornos de la conducta alimentaria potenciados por las redes sociales.

Por contrapartida, los complejos psicológicos suelen tener su origen en experiencias traumáticas vividas por la persona y se manifiestan en forma de pensamientos dañinos sobre uno mismo, afectando gravemente a la autoestima, el comportamiento y el desenvolvimiento social. Un ejemplo frecuente es el complejo de inferioridad.

¿Cuándo los complejos son un problema?

Un complejo pasa a ser un serio problema cuando impide a la persona sentirse feliz y plena, y cuando afecta a la relación con los demás. En muchas ocasiones la persona afectada por un complejo necesitará de la ayuda profesional de un psicólogo para superarlo. Sin embargo, algunas consideraciones a tener en cuenta para iniciar el proceso de cambio son:

  • Ser conscientes de que en muchas ocasiones un complejo surge de la comparación con los demás, de la influencia de la sociedad, la moda y los estereotipos de belleza. Pero, ¿por qué tiene que ser malo ser diferente en algo?, ¿dónde está el límite?, ¿uno es demasiado (alto, bajo…) según quién?
  • Reconocer el complejo y desear superarlo son dos pasos iniciales imprescindibles.
  • Diferenciar: Existirán rasgos con los que la persona se siente acomplejada y que serán modificables, como el peso corporal. Sin embargo, habrá otros complejos imposibles de cambiar y cuya salida estará en la aceptación y en aprender a convivir con los mismos. Por ejemplo, el complejo de alto o de bajo.
  • Relativizar el complejo y tratar de hacer uso del sentido del humor. Tomar conciencia de que la persona es mucho más que ese rasgo físico o psicológico determinado.
  • Aprender a quererse y a valorarse uno mismo de forma global, por los que se es, con defectos y con cualidades. Aprender a valorar el cuerpo y la mente.
  • No tratar de buscar siempre la aprobación de los demás, evitar las comparativas. Centrarse en uno mismo y actuar según los propios principios y valores.
  • Buscar lo positivo que hay en uno mismo, los aspectos positivos de la propia personalidad, las cualidades y virtudes, y potenciarlas.
  • Ser conscientes de que la perfección no existe. Todo el mundo tiene defectos y realiza fallos o errores.

Elena Mató – Especialista en Psicología – Psicóloga consultora de Advance Medical