Sexo en pareja, ¿quieres mantenerlo vivo?

Compartir muchos años con la misma pareja no debe ser impedimento para que la sexualidad no evolucione y se siga disfrutando.

Sexo y pareja estable

En los primeros momentos de una relación de pareja, durante la fase de enamoramiento, la pasión surge de manera espontánea. Con el paso del tiempo, el amor madura y la magia comienza a desvanecerse. Parece que la propia evolución de la relación fácilmente puede llevar a la pareja a caer en la tan temida rutina y, en consecuencia, en la insatisfacción sexual. Pues el sexo en pareja se asemeja a la comida, y si siempre se tiene la misma, se pierde la motivación y el ansia por tenerla.

Mantener viva la llama de la pasión en la relación es todo un desafío al que muchas parejas se enfrentan, y es uno de los principales motivos de consulta terapéutica. Y es que, aunque muchas de estas parejas expresan tener problemas con su vida sexual, pocas de ellas comprenden que la sexualidad va mucho más allá del sexo, y que descuidar determinadas facetas de la relación acaba por deteriorar el deseo.

Por ello, para poder comprender las recomendaciones que daremos para recuperar la pasión sexual en la pareja, se hace necesario ampliar el concepto de sexualidad.

¿Qué es la sexualidad?

La sexualidad no es simplemente sexo y deseo, también implica seducción, caricias, complicidad e intimidad. Fantasear, pensar en lo mucho que te apetece pasar un rato a solas con tu pareja y escucharla, acompañarla y abrazarla. De hecho, cierta disminución en la frecuencia sexual en la pareja estable no siempre tiene porque ser algo negativo, pues puede deberse a que la pareja disfruta de la relación de otras maneras.

8 consejos para mantener la chispa

  • Potencia la amistad, el sentimiento de equipo, y el cuidar y ser cuidado. Si quieres mejorar las relaciones sexuales con tu pareja, es muy importante que seas capaz de conectar con ella. Saber quién es, qué le gusta, con qué sueña, qué fantasías tiene y cuáles son los pequeños detalles que le hacen feliz. Hablamos de mejorar la intimidad para mejorar la sexualidad, es decir, compartir momentos en los que sólo existáis los dos, sin distracciones y con la atención completa puesta en el otro.
  • Despierta el interés y la curiosidad de tu pareja por tu vida personal e individual. La sexualidad va de la mano de la curiosidad, y si siempre te comportas igual y eres 100% predecible, lo más probable es que la sexualidad entre en “hibernación”. De modo que piensa que tu faceta personal puede ser un gran foco de curiosidad para el otro, y lo será cuanto más dinámica sea. Así que, comienza por hacer esa lista de cosas que tienes pendientes (gimnasio, inglés, viajes, etc.) y para las que nunca sacas tiempo. Tu atractivo no sólo va a mejorar cuando trates mejor al otro, sino que también lo hará cuando te trates y te cuides bien a ti. No hay nada que despierte más deseo sexual que ver que tu pareja tiene intereses, motivaciones y deseos propios, que quiere crecer como persona y que también está implicada en el crecimiento común.
  • Huye de la monotonía. Cuando practicas sexo siempre con la misma pareja, corres el riesgo de que se convierta en algo monótono. Así que arriésgate a probar nuevas formas de placer, cambia los horarios y vive la excitación de la posibilidad de tener sexo en cualquier momento, varia la postura, busca lugares más morbosos que la cama para tener sexo, utiliza juguetes eróticos, etc. Todo ello contribuye a practicar el sexo con mayor asiduidad y a obtener una mayor satisfacción.
  • No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Olvídate de buscar el mejor momento para practicar sexo o para mejorar o demostrar comportamiento en torno a la sexualidad. El deseo, si no se alimenta, se empequeñece cada minuto un poquito más.
  • Contacta con estímulos eróticos. El estrés del día a día, los problemas, las responsabilidades, los hijos, etc., pueden hacer que el cerebro se olvide de que existe el sexo. De modo que, dedica momentos del día a fantasear, pensar en qué te apetece probar, enviar un mensaje más subido de tono a tu pareja, ver series o películas en donde haya escenas sexuales o leer literatura erótica. Sin estimulación sensorial, tras muchos años de relación, a veces resulta difícil que se produzca el deseo que moviliza a intimar.
  • Cuida tu órgano sexual, el cerebro. El principal órgano implicado en las relaciones sexuales es el cerebro. El sexo tiene que ver con sentir y sentimos con el cerebro. El placer, el erotismo, la sensualidad, el deseo, etc., todo eso reside en nuestra cabeza.
  • Mantén una actitud activa. Hay personas que mantienen una actitud de pasividad y esperan que sea la pareja quien tome la iniciativa. Los dos han de mostrarse activos, incluso compitiendo para ver quien sorprende a quien. Eso sí, respetando el hecho de que ocasionalmente el otro no se sienta en condiciones para seguir el juego, sin que ello dé paso a la frustración.
  • Empieza por dar besos. Los besos activan los mismos centros de placer en el cerebro que la actividad sexual. De hecho, es una de las actividades sensuales más importantes para la intimidad y la cercanía de una pareja. Así que, empieza por un beso y déjate llevar.

 

Mireia Galán – Especialista en Psicología Clínica y Psicoterapeuta familiar y de pareja – Psicóloga consultora de Advance Medical