Series de televisión, ¿por qué nos enganchan?

La industria de las series de televisión conoce bien la fórmula para tenernos enganchados en sus tramas.

Series de televisión

Los Soprano, La Casa de Papel, Friends, Breaking Bad, Juego de Tronos…, las series de televisión son muy diferentes, pero igual de exitosas.

¿Por qué las series de televisión generan tanta adicción? Aunque parezcan novedosas, originales y peculiares, las series responden a estructuras prefijadas por los guionistas y académicos, que garantizan su éxito. Y aunque cuestionan algunos modelos sociales, nunca rebaten el capitalismo que las sustenta.

¿Qué factores psicológicos están detrás del éxito de las series de televisión?

  • Bajo coste cognitivo: una de las razones más potentes para que las series de televisión sean de consumo de masas, es que para verlas solo es necesario “tirar” de atención, memoria, vista y oído. Normalmente la gente llega a casa cansada física y mentalmente y busca un entretenimiento que no les suponga un esfuerzo más. Es en este sentido donde las series encuentran su espacio, formando parte de la rutina del hogar.
     
  • Liberación emocional: las series de televisión, las películas, el teatro, las canciones, etc., producen lo que se conoce como momentos catárticos, esos momentos en los que lloras, te enfadas, sufres y te inundan una gran variedad de emociones. Y es que sacar hacia afuera el “cóctel” emocional que llevábamos dentro genera una gran liberación interior que produce sensación de bienestar, hecho que nos precipita a repetir la acción y continuar viendo la serie.
     
  • Evasión de la realidad: si estamos pasando por un momento doloroso o negativo de nuestra vida, ver series nos proporciona la oportunidad de vivir parcialmente en una realidad más agradable. En ocasiones nos sentimos sobrecargados por los problemas cotidianos, y ver series nos permite por un momento olvidar esa , a veces, angustiosa realidad.
     
  • Identificación: la mayoría de las series de televisión buscan que puedas identificarte con un personaje, situación o que algún protagonista te recuerde a un amigo o familiar. Y es que cuando nos identificamos con algo, se establece una vinculación muy potente, un lazo que te une y del que no te quieres separar. Pero ¿qué pasa con aquellas series en las que los protagonistas son asesinos o villanos?, ¿por qué nos enganchan las series de televisión en las que, a priori, no podríamos identificarnos con el protagonista? Los antihéroes o protagonistas malvados también tienen rasgos con los que nos podemos sentir identificados. Suelen seguir un código ético y moral que les impulsa a hacer el mal, pero manteniendo unos principios que le ennoblecen, nos muestran su pasado para que podamos entender su presente y así empatizar con ellos, defienden al grupo, a uno de nuestros grupos: familia, sociedad, etnia, etc., y muestran una de las pocas características humanas que parecen verdaderamente universales a través de las diferentes culturas y toda la historia conocida, la lucha del bien contra el mal, una lucha que se libra dentro del personaje, y con la que la mayoría de nosotros podemos empatizar.
     
  • La ley del cierre: las leyes de la percepción afirman que las formas abiertas o inconclusas provocan ansiedad, haciendo que sintamos una poderosa necesidad de finalizar aquello que está incompleto. Y las series saben sacar provecho de este fenómeno, ¿a quién no le ha pasado que un capítulo termine y necesite urgentemente el siguiente para saber qué sucede después? Dejarnos con las ganas de más es una de las razones más potentes para engancharse a una serie, pues acorde a la ley de la percepción, necesitamos cerrar aquello que ha quedado abierto para evitar la ansiedad.
     
  • Aprendizaje vicario: cuando a raíz de observar el comportamiento de otros sacamos una conclusión sobre el funcionamiento de algo y sobre qué conductas son más útiles o cuales son más dañinas, estamos haciendo un aprendizaje por observación, un aprendizaje vicario. Pues bien, los protagonistas de nuestras series también son modelos de actuación. Nos enseñan las diferentes formas de hacer frente a una situación, aprendemos de sus errores, y también de sus victorias, y nos permiten ampliar el registro de recursos para hacer frente a las complejidades de la vida.
     
  • Remedio contra la soledad: las series de televisión pueden ser un gran sustituto de la compañía real. ¿Te ha pasado alguna vez que echas de menos a una familia o a un grupo de amigos de una serie con la que disfrutabas mucho? Los personajes de las series pueden despertar sentimientos reales, y el hecho de odiar o amar, implica que hay un “otro” recibiendo esa emocionalidad, evitando que te sientas solo.
     
  • Subidón de sustancia química: la serotonina disminuye cuando nos estresamos, la dopamina aumenta ante situaciones novedosas y placenteras y la adrenalina se segrega cuando nos asustamos. En ninguna situación cotidiana de la vida trabajan tanto en tan poco tiempo estos transmisores. En unos 45 minutos el subidón emocional está asegurado, ¿y por qué queremos repetirlo? Porque la dopamina, una sustancia que difícilmente se altera con la rutina de la vida, aumenta a menudo viendo series, y ésta es la sustancia química que otorga placer al cerebro.

Comentarios


También te puede gustar...

Ejercicios para glúteos con gomas
Ejercicios para glúteos para hacer con gomas
Emociones y aprendizaje
La importancia de las emociones en el aprendizaje
Rueda de las emociones
La rueda de las emociones de Robert Plutchik: ¿cómo autoevaluarse con esta metodología?