Relaciones tóxicas ¿estás en una?

Quieres mucho a tu pareja, fantaseas con un proyecto en común, crees que es tu compañero de vida…, sin embargo, cuando no está contigo, te sientes libre y descansas “¿Qué está pasando?”

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Probablemente, sin daros cuenta, estéis dentro de una de las llamadas relaciones tóxicas. Se denominan vínculos tóxicos o adictivos porque pueden compararse con la relación que una persona establece con una droga. Después de consumirla, el efecto hipnótico dura poco, rápidamente vuelve la realidad llena de reproches, críticas, culpas, desvalorización, etc. y de nuevo vuelves a confiar en que será la misma sustancia la que te aportará el bienestar que deseas.

  1. ¿Qué son?
  2. ¿Quién las tiene?
  3. Signos
  4. ¿Por qué no nos damos cuenta?
  5. ¿Cómo salir?

Relaciones tóxicas ¿qué son?

Son relaciones que han desarrollado dinámicas de desigualdad, es decir, que no son capaces de lograr tener un trato de igual a igual, en las que el poder favorece claramente a uno y desfavorece al otro. El pilar fundamental para conseguir esta desigualdad entre ambos es la manipulación emocional y la característica más visible es la pelea, muy normalizada en el funcionamiento diario, como una forma de tener el control sobre el otro.

Generalmente, para que se establezca una relación tóxica, tienen que juntarse dos tipos de persona. Una que es manipuladora, perversa y narcisista, y otra susceptible a la culpa, sensible y vulnerable. Cuando esto sucede, se produce una especie de red dañina en la que quedan atrapados y de la que es muy difícil salir, viviendo una relación negativa colmada de sufrimiento y que les amarga y complica la vida.

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¿Por qué algunos tenemos más tendencia que otros a establecer relaciones tóxicas?

En la infancia, aprendemos a relacionarnos y a querer a los otros en función del tipo de vínculo que establecemos con nuestras figuras significativas, habitualmente padres y hermanos. Esto resultará determinante en las relaciones que establecemos como adultos y, por tanto, también en la elección y la construcción de la pareja.

  • Familias sobreprotectoras:
    • Si crecemos en este tipo de familia, lo habitual es que estemos acostumbrados a necesitar el apoyo de los otros para ser felices. Esta dinámica de funcionamiento en la edad adulta, puede aumentar la posibilidad de entablar una relación de pareja, con la que tengamos una excesiva necesidad de aprobación y terminemos por anclar patrones de desigualdad en el funcionamiento diario, convirtiendo nuestra relación en tóxica.
  • Familias complacientes:
    • Este tipo de crianza hace que tengamos una tendencia excesiva a olvidarnos de nuestras necesidades para priorizar las de los demás. Este funcionamiento, llevado a la relación de pareja, se traduce en conductas de sumisión para conseguir mantener el afecto del otro, lo cual puede abrir paso a un desequilibrio en el poder y a vivir una relación tóxica.
  • Familias frías y poco afectuosas:
    • Los adultos que han crecido en este tipo de familias tienen dificultades para vincularse y para dar y recibir amor. Como adultos, este patrón afectivo puede reproducirse en la pareja, generando relaciones tóxicas con patrones de dominación, debido a la falta de habilidad emocional y a la dificultad de vinculación.

Por tanto, podríamos concluir que el entorno familiar donde nos criamos va a condicionar, en gran medida, la posibilidad de que tengamos relaciones de pareja tóxicas o saludables. Y, en consecuencia, que las personas con carencias afectivas y heridas personales tienen más probabilidades de precipitarse en la elección de una pareja sentimental para cubrir ese vacío y otorgar al otro el poder absoluto sobre la emocionalidad relacional.

Signos que nos indican que estamos en relaciones tóxicas

Aunque resulta difícil de detectar, porque la sociedad en la que vivimos no nos invita realmente a estar atentos a nuestras emociones, y porque los métodos utilizados para controlar a la pareja no son necesariamente evidentes ni aparentes, existen algunas señales que nos pueden alertar:

  • Te humilla, se burla de tu personalidad y te hace sentir avergonzado/a delante de los demás.
  • Sientes que no haces nada bien y que nunca es suficiente para tu pareja.
  • Arrastráis un conflicto permanente que os hace tener discusiones constantes, malestar y angustia.
  • Muchas veces tienes que pasar por alto los incidentes, porque de darle la importancia que tienen, pondrían en peligro vuestra relación.
  • Has llegado a pensar que “te has perdido a ti mismo/a” por complacer al otro con la única finalidad de que no te deje.
  • No te sientes libre de decir lo que piensas y habitualmente pones una cara diferente sólo para ser aceptado por esa persona.
  • Siempre que tu objetivo es crecer y mejorar, la otra persona responde con burla e incredulidad. No hay un estímulo o un apoyo a tus esfuerzos.
  • Sientes que tus opiniones y sentimientos no son respetados ni escuchados y que siempre lucha contigo para tener la última palabra.
  • Utiliza problemas del pasado para justificar lo que hace en el presente.
  • Es excesivamente independiente. Le molesta que le preguntes por su día a día, por vuestro proyecto común y por sus sentimientos.

¿Por qué no nos damos cuenta de que estamos viviendo relaciones tóxicas?

Porque….

  • Piensas que tu pareja puede cambiar, que lo que está ocurriendo es algo temporal, y puesto que te quiere, tarde o temprano mejorará.
  • Tienes una autoestima baja, y eso te lleva a creer que nadie te va a aceptar y querer tal y como eres.
  • Eres dependiente emocional porque te ha hecho creer que sin él/ella, no vales nada, ni eres nadie.
  • Estás atrapado/a en chantajes, y aunque te castiga con la retirada de afecto, de la palabra, te humilla, etc., también te pide perdón entre lágrimas y ese es un gesto al que no sabes dejar de sucumbir.
  • Te hace sentir culpable y responsable de su mal carácter para controlar tu conducta y que al final hagas lo que él/ella quiere.
  • Tienes una gran preocupación por ser abandono/a, miedo a la soledad o al rechazo del otro.
  • Intentas mantener las apariencias y para ello tienes que enmascarar la realidad de que queréis cosas distintas y tenéis distintas prioridades.
  • Entiendes los celos como una demostración de amor, en lugar de como otra estrategia de control.

Este tipo de pareja tiene futuro, aunque eso no significa que sea algo positivo. La permanencia en la relación se debe a la construcción de una pareja dependiente emocional, alimentada por un conflicto constante, que les deja atrapados en la ilusión de que un día todo sea diferente.

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¿Cómo salir de relaciones tóxicas?

Debido a la complejidad que mantiene a una pareja en una relación tóxica y a la dificultad para hacer conscientes los “juegos” relacionales, lo aconsejable en estos casos, es acudir a un profesional.

  • Terapia de pareja:
    • Aquí ambos podrán tomar consciencia de los patrones erróneos que están generando la relación tóxica y aprender a superarlos; aunque también es posible encaminar la terapia hacia una ruptura sana, si no hay intención de cambio por parte de ambos.
  • Terapia individual:
    • Sirve para fortalecer la autoestima haciendo un trabajo personal que signifique aprender sobre uno mismo y así lograr una mayor autonomía e independencia para poder elegir sobre el futuro de la pareja desde otra óptica. Si la elección es apostar por la continuidad, lo recomendado sería, realizar una terapia de pareja, y si la elección se decanta por la ruptura, el trabajo iría encaminado a salir del conflicto y a aprender a relacionarse de forma sana y gratificante para que en futuras relaciones no se vuelvan a repetir patrones.

  

Mireia Galán

Artículo de Mireia Galán

Psicóloga

Especialista en Psicología Clínica y Psicoterapeuta familiar y de pareja - Psicóloga consultora de Advance Medical

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