Perder peso: Pensamientos que lo impiden

Las personas que padecen exceso de peso a menudo se encuentran con múltiples obstáculos que les impiden lograr un peso más saludable.

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Una de estas dificultades reside en los pensamientos, esquemas o mapas mentales que van construyendo en torno a la necesidad continuada de perder peso. Por este motivo, conviene considerar determinadas maneras o formas de pensar que pueden impedir o suponer una dificultad para tratar el exceso de peso en aquellas personas que necesitan adelgazar.

  1. Experiencias pasadas
  2. Pensar de forma constructiva
  3. No es un todo o nada

“Nunca voy a conseguir adelgazar” y “no puedo seguir una dieta” son dos ejemplos de algunos tipos de pensamientos y acciones orientados al objetivo de controlar un problema de sobrepeso, que no están funcionando de manera adecuada. Están distorsionados y/o dificultan e invalidan, a su vez, la toma de decisiones más apropiadas alrededor de dicho problema y de sus propias consecuencias.

Experiencias pasadas que impiden perder peso

Es frecuente que las personas que desean perder peso lo hayan intentado en anteriores ocasiones, de manera frecuente, y con múltiples fracasos a sus espaldas. Esta vivencia comporta que, a la hora de volverse a plantear el inicio o mantenimiento del control del peso:

  • Exista la posibilidad de que se construyan estilos de pensamientos muy poco reconfortantes y basados en una anticipación al fracaso. Todo ello conlleva que la persona no se crea suficientemente capaz de lograr de manera satisfactoria este objetivo que se plantea y, por consiguiente, su autoconfianza se vea muy menguada.
  • Se fijen objetivos muy poco realistas o que inspiren poca motivación inicial para lograrlos y conseguirlos.
  • Haya una mayor facilidad para la autocrítica, sobre todo como respuesta a momentos de recaída o de incremento de peso, dificultando así la aceptación de que las recaídas también forman parte de cualquier proceso de cambio.

Los pensamientos derrotistas conviene detectarlos y sobre todo neutralizarlos y transformarlos en otros más positivos y compasivos.

Pensar de forma constructiva para perder peso

Pensar de forma recurrente en que queremos adelgazar y no lo logramos o no alcanzamos este objetivo cómo y cuando nosotros querríamos se puede convertir en una fuente de frustración constante.

“Lo intento una y otra vez, pero no consigo perder peso”. Si tenemos un problema con el exceso de peso, es conveniente pensar de forma constructiva y centrarnos en creer que dicho problema puede ser una fuente de oportunidad para cambiar esta realidad y mejorar hacia la consecución de un peso más saludable, y sobre todo, de una mejora de la salud. Incluso, aprender a “soltar” y desprendernos de la necesidad de perder peso puede servir para aportarnos más tranquilidad y tratarnos con mayor compasión.

Perder peso no es un “todo o nada”

En casos de sobrepeso o mala relación con la comida, a menudo observamos pensamientos como: “O no como nada de chocolate o me tomo dos tabletas enteras”.

Este tipo de planteamiento excluye las múltiples posibilidades intermedias y escala de grises que existen desde un extremo al otro. Ni todo es blanco o negro ni todo se basa solamente en dos opciones posibles: todo o nada. También es posible permitirnos consumir chocolate cuando nos apetezca, o bien consumirlo en base a una frecuencia determinada y a una referencia concreta.

Por último, existen distorsiones cognitivas como: “Siempre estaré gordo/a” o “tengo que estar toda la vida a dieta” que se corresponden con ideas distorsionadas que se dan a menudo en personas con sobrepeso u obesidad. Una labor importante consiste en procurar sustituirlas por otras formas de pensamiento alternativo, más saludable y adaptativo. Reestructurar un modo de pensamiento hacia otro más racional y recordarlo a diario es una técnica conocida como reestructuración cognitiva que resulta muy eficaz en el apoyo psicológico aplicado a la pérdida de peso.

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