Padres sobreprotectores

Hay padres que por una u otra razón y sin voluntad de perjudicar, sino todo lo contrario, se vuelven sobreprotectores.

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Casi todos los padres en determinadas situaciones sobreprotegen, pero el problema aparece cuando esta actitud pasa a convertirse en una práctica habitual y no permite a los hijos desarrollarse adecuadamente, ni poner en práctica sus habilidades y capacidades. 

Otras consecuencias perjudiciales de ser sobreprotectores son la falta de madurez emocional en los hijos o la incapacidad de éstos para manejarse socialmente. A su vez impide a los niños convertirse en adultos autónomos y capaces de salir adelante por sus propios medios, además de propiciar en los hijos sentimientos de inseguridad y de falta de valía.

Prácticas habituales de sobreprotección

Aunque existen muchas formas de sobreprotección, algunas de las prácticas más habituales de los padres sobreprotectores son:

  • Evitar que sus hijos se enfrenten a cualquier situación difícil o desagradable, resolviendo ellos sus problemas, interviniendo antes de tiempo o adelantándose a ellos. El objetivo que se busca es impedir que los hijos se frustren o sufran.
  • No permitir que sus hijos exploren por sí mismos los diferentes contextos en los que se encuentran.
  • Estar receptivos a todas las demandas que les hace el hijo, atendiendo de forma inmediata sus deseos y exigencias sin ninguna limitación, sintiéndose culpables si no les ayudan y responsables de todo lo que les ocurre. Por el contrario, algunos padres no atienden las demandas relacionadas con la adquisición de una mayor autonomía por parte de sus hijos, ni les permiten que realicen sus propios deseos por una percepción exagerada del daño y del peligro.
  • Realizar todas las tareas de atención y cuidado de sus hijos a pesar de que éstos ya estén capacitados para realizar esas tareas por sí mismos. Ejercer un acérrimo control sobre todo lo que hacen o incluso realizarlo por ellos. 
  • Contestar por su hijo cuando alguien se dirige a él. De esta forma, no le dan la oportunidad de aprender a desenvolverse y expresarse socialmente.
  • Ignorar los errores del niño, minimizándolos o justificándolos.
  • Hacer uso del miedo o incluso asustarles para mantener a sus hijos bajo control.

Cómo actuar para evitar ser sobreprotectores

Sea cuál sea la circunstancia que ha llevado a unos padres a sobreproteger a sus hijos, es importante que éstos puedan darse cuenta a tiempo y tratar de cambiar, en la medida de lo posible, esa actitud y modalidad de trato. Es fundamental fomentar la autonomía de los hijos y educarlos en la libertad y la responsabilidad de las acciones que realizan. Asimismo, es importante que los padres asuman que los hijos son personas que deben diferenciarse de ellos, que tienen sus propios deseos, proyectos y estilo y que deben tener la oportunidad de experimentar y desarrollarse por sí mismos. El papel de los padres es guiar y supervisar el proceso de desarrollo de los hijos, pero deben dejar que sean ellos los que lo realicen.


Elena Mató – Especialista en Psicología – Psicóloga consultora de Advance Medical