Jubilación, ¿y ahora qué?

Después de 40 años trabajando, muchas son las personas que están deseando jubilarse. A otras, en cambio, les aterra la idea de dejar de trabajar. “¿Y ahora qué?, ¿qué voy a hacer con mi vida?, ¿en qué voy a invertir todo este tiempo libre?”.

Pareja de personas mayores paseando

La jubilación es lo que llamamos una crisis evolutiva, cambios esperables por los cuales atraviesan la mayoría de las personas, pues forman parte del desarrollo de la vida normal y necesitan de un tiempo de adaptación para el disfrute de la nueva situación.

¿Cuáles son las etapas de la jubilación?

  • Prejubilación: esta fase está caracterizada por las ideas y fantasías que tenemos sobre cómo será nuestra jubilación y los planes que llevaremos a cabo cuando ésta llegue.
  • Jubilación: esta etapa se inicia con la jubilación propiamente dicha y pueden experimentarse emociones de euforia, liberación, relajación y alivio por poder disfrutar del tiempo libre.
  • Desencanto: tras la ilusión y el merecido descanso, aparece una etapa en la que nos damos cuenta de que la jubilación no es como la habíamos imaginado y pueden aparecer sentimientos de tristeza, incertidumbre y decepción.
  • Reorientación: es aquí cuando, tras darnos cuenta de la realidad, nos adaptamos a la situación desde un punto de vista más real.
  • Estabilidad: esta es la última etapa y se produce cuando nos concienciamos de nuestro papel como jubilados, estableciendo rutinas diarias en consonancia con nuestra nueva situación.

Cabe decir que no todas las fases deben darse durante el transcurso de la jubilación, como tampoco se suceden siempre en el mismo orden. 

Efectos de la nueva etapa

  • La jubilación implica la pérdida del rol profesional. Esto en algunos casos, también supone perder reconocimiento y estatus, así como una reducción de ingresos, que puede conllevar un estrés emocional importante y una merma de la autoestima.
  • Salir de la vida laboral, en muchas ocasiones, también supone dejar atrás las conexiones sociales. Socializar con menos frecuencia puede hacerte sentir la soledad.
  • Para muchas personas no trabajar significa perder la identidad, porque se perciben en relación con su carrera profesional. En este sentido, la jubilación puede suponer una etapa de desorientación y reencuentro consigo mismo: “si no soy un abogado, médico, mecánico, etc. ¿quién soy?” y perder la sensación de significado que se conseguía a través del trabajo.
  • La etapa de la jubilación supone un reencuentro con la pareja y cambiar las dinámicas de funcionamiento conyugal habituales. Hasta ahora, muchas mujeres que estuvieron dedicadas al cuidado de la familia sentían miedo de tener, a tiempo completo, al marido en casa. Y para muchos maridos, que habían estado trabajado durante toda su vida, también resultaba asfixiante estar todo el día en el hogar. Sea cual fuera la situación, el escenario marital cambia y requiere una restructuración. Aumentar el tiempo juntos puede provocar tensión al principio.
  • Durante la jubilación ya no tenemos la carrera profesional como forma de distracción, hecho que puede provocar que resurjan emociones antiguas. como enemistades con relaciones pasadas o desacuerdos con familiares.
  • Más tiempo libre, implica, más tiempo a solas con los pensamientos. La jubilación puede resultarte una etapa de reflexión en la que los pensamientos cobran protagonismo y hay que aprender a controlarlos.

Es necesario planear cuidadosamente la jubilación y prepararse para esta etapa.

Consejos para afrontar la jubilación

  • Prepárate emocionalmente para esta etapa y acepta que la mayoría de las personas que se jubilan experimentan cierto nivel de tristeza al principio. La jubilación es una etapa a la que le acompañan las pérdidas. Sentir tristeza es normal y no debes juzgarte por ello.
  • Trata de tomarte algo de tiempo para establecer una nueva identidad. Asume otros roles que refuercen tu personalidad y autoestima, como por ejemplo el papel de ser abuelo, cuidador de familiares necesitados, un miembro activo de la comunidad, etc.
  • Esfuérzate por incorporarte a otros sistemas relacionales. Comunícate con tus amigos que no guardan relación con tu trabajo, recupera o mantén amistades a través de las redes sociales, haz planes regulares, programa actividades, etc.
  • Prepárate para hacer cambios en la relación con tu cónyuge. Decide cuanto tiempo vais a pasar juntos y cuánto tiempo separados; qué planes debes lograr por tu cuenta y cuales podéis hacer juntos; llega a acuerdos en los detalles diarios como la hora de levantarse, de ir a dormir o hacer la comida, etc.
  • Arregla las enemistades antiguas para que los sentimientos de rencor no tomen el control. A veces las conversaciones difíciles pueden hacerse más fáciles por escrito, así que no dudes en escribirle una carta o un mail a aquella persona que ha reaparecido en tus pensamientos.
  • Una vida sin estructura puede resultar estresante. Trata de conseguir un tipo de horario después de jubilarte, incluso si no tienes obligaciones.
  • No plantees la jubilación como un retiro, sino como un cambio de actividad. Si has sido un buen experto en tu trabajo, ahora es el momento de ser un experto en ocio.
  • Ocúpate de ti mismo. Come bien, mantente al día con tus medicamentos, permanece activo físicamente y cuida tu salud mental.

 

Mireia Galán – Especialista en Psicología Clínica y Psicoterapeuta familiar y de pareja – Psicóloga consultora de Advance Medical

 

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