Habilidades psicológicas para fomentar la igualdad

La posibilidad de mantener relaciones igualitarias no está asegurada por el paso del tiempo, como tampoco lo está por la llegada de nuevas generaciones.

Fomentar la igualdad

Hasta el momento, la cultura y la educación no han fomentado la igualdad. A los chicos se les ha educado para ser “super héroes”, competitivos, usar el poder en las relaciones y a esperar que las mujeres satisfagan sus necesidades afectivas y sexuales. Mientras que a las mujeres se les ha enseñado a ser “princesas”, a ser empáticas, a cuidar de los demás y a ser muy guapas.

¿Cómo va a ser posible entonces un cambio en la manera de relacionarnos si las bases de la educación continúan igual?

No sólo se trata de estereotipos de género, roles o feminismo. La desigualdad entre hombres y mujeres y la violencia que sostiene el patriarcado ha sido definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un tema prioritario para la salud a nivel mundial. Y, si no aprendemos y desarrollamos una serie de competencias para relacionarnos de forma igualitaria, se verá amenazada nuestra salud, la sociedad y el bienestar de las personas.

Habilidades psicológicas para la igualdad

Carmina Serrano, psicóloga del Colegio de Bizkaia experta en Diseño, intervención y tratamiento en Proyectos de Igualdad y Violencia de Género, propone una serie de habilidades indispensables para que la humanidad evolucione hacia una sociedad relacionalmente igualitaria:

Ocurre en muchas relaciones que, tras años de convivencia, se atraviesa una etapa cargada de comportamientos que más que unión generan distanciamiento entre ambos miembros de la pareja.

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Regulación emocional
 

Depender emocionalmente de la pareja te obliga a permitir cualquier tipo de comportamiento, por vejatorio que sea, para evitar regular por ti mismo los estados emocionales negativos. Por ello, tener la habilidad de autorregularse emocionalmente, es decir, la capacidad de regular, contener y modular los estados emocionales propios, tanto los agradables como los dolorosos, te proporciona la libertad de, solo y exclusivamente mantenerte en una relación, si el trato es igualitario y respetuoso. La regulación de las emociones es una responsabilidad personal y no de la pareja.

Autoafirmación o empoderamiento
 

Como hemos comentado antes, numerosas mujeres han sido educadas para priorizar y atender los deseos de los demás antes que los propios. Tal es la renuncia a la que han llegado que, muchas han abandonado sus aspiraciones profesionales para satisfacer las obligaciones familiares y confirmar su imagen social. Esto no debería ser así. El empoderamiento es un concepto esencial que toda mujer tendría que interiorizar, pues sólo a través de reconocimiento de los propios deseos y la lucha por defenderlos, conseguiremos un escenario futuro de paridad y libertad.

Asertividad

Para que las relaciones sean igualitarias, forzosamente la mujer debe de subir, pero el hombre debe de mantenerse. No es cuestión de que suba uno para que baje el otro. De ahí la necesidad de desarrollar la asertividad. Esa habilidad para comunicar a los que nos rodean nuestros sentimientos y necesidades, pero evitando herir y ofender.

Emociones infantiles y aprendizaje

Mentalización

Es la habilidad para saber que la conducta de las personas está determinada por los estados emocionales y las ideas que cada cual se hace de la realidad. Es decir, tomar consciencia de que cuando se está con rabia se piensa de forma distinta que cuando se está con alegría. O, en otras palabras, la mentalización sería leer a través del comportamiento lo que está pasando en la mente del otro. Es pues una aptitud imprescindible para respetar al prójimo, entender su comportamiento y predecir como nuestro comportamiento puede afectar al de al lado. Promueve un apego seguro, es decir nos permite explorar mundo nuevo y regresar con la confianza de que el otro seguirá ahí para nosotros, y facilita la comunicación. Tener en nuestra mente el estado interno del otro favorece la construcción de una relación igualitaria.

Evaluación y valoración

Si queremos ser iguales debemos aprender a juzgar de forma justa y equilibrada la valía de la persona, sin dejarnos influir por los estereotipos de género. Lo dificultoso de esta habilidad es que, para poder ser desarrollada, requiere de contextos relacionales equitativos, algo escaso en nuestra sociedad, y que el hombre tenga una autoestima sana para que no se sienta amenazado por la entrada de la mujer en contextos donde hasta ahora no participaba.

Desarrollo de una sexualidad saludable

En estos momentos la sexualidad en los adolescentes y jóvenes está mediatizada por la televisión, cine, publicidad… medios que en muchas ocasiones presentan a la mujer como un objeto sexualizado sobre el que el hombre tiene el poder. Para poder vivir en una sociedad igualitaria y que las noticias dejen de emitir sucesos tan horribles es primordial que comencemos a cambiar nuestra visión de la sexualidad y empecemos a disfrutar del propio cuerpo, a la par que participamos en relaciones sexuales con otras personas siempre desde el respeto.

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