Estigmatizados por estar enfermos

El diagnóstico de una enfermedad en la vida de una persona comporta que el enfermo se vea a menudo sometido a una discriminación y estigmatización.

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La etiqueta de estar estigmatizados se agrava de forma significativa si trasladamos el estigma al campo de la salud mental, donde encontramos casos en los que se llega incluso al extremo del rechazo y el desprecio, tanto a nivel social como familiar o laboral.

Es bien conocido el fenómeno tan extendido del estigma social y público en la enfermedad mental y como éste se ve influenciado y construido por múltiples factores que, a su vez, algunos resultan difíciles de controlar. Entre ellos destacamos el factor de la presencia del auto-estigma: aquellos prejuicios que las propias personas se hacen de sí mismos y que atentan contra su propia confianza y autoestima.

La etiqueta de estigmatizados

La etiqueta de “soy un enfermo mental” resulta un tanto peligrosa a la vez que comporta una serie de consecuencias negativas en las personas que la sufren como, por ejemplo:

  • Negativa a abordar y tratar la enfermedad que padecen por una irresponsabilidad general en sus vidas.
  • Dificultad para manejar los síntomas propios de la enfermedad.
  • Agravamiento de la patología y de su desarrollo.
  • Disminución y empobrecimiento de la calidad de vida.
  • Tendencia a que sean tratados como personas que necesitan un cuidado constante, equiparable a un bebé dependiente que tiene muy poca autonomía.
  • Aislamiento en todas las áreas vitales principales: familiar, laboral, social y sentimental.

¿Qué sienten los estigmatizados por sufrir trastornos mentales?

Cada persona es un mundo y cada patología también, por tanto, cada afectado vive la experiencia del diagnostico de cualquier trastorno mental de forma distinta. No obstante, existen una serie de características que se dan en la mayoría de los casos:

  • Sentir ansiedad y desigualdad significativa en situaciones que les ponen en contacto con personas sin patologías mentales.
  • Desventajas ocasionadas por prejuicios sociales que ocasionan serias dificultades para llevar una vida normal y adaptada como, por ejemplo, encontrar un empleo digno debido a la falta de aceptación por las empresas.
  • Mostrar inseguridad con las personas que no padecen lo que ellos sí padecen.
  • Pensar que no la sociedad no les comprende, hecho que les comporta un aislamiento social importante y una falta de calidad en las relaciones.
  • Miedo a la falta de respeto y afecto que pueden percibir del resto de personas que no están en su misma situación.

¿Qué podemos hacer para ayudar a los estigmatizados?

Descritas las consecuencias que ocasiona la presencia de una patología mental, conviene considerar ciertas medidas y estrategias que pueden paliar y amortiguar el estigma:

  • Creer en las posibilidades de superación de cada persona con enfermedad mental.
  • Reforzar todos los aspectos positivos, aunque sean muy poco significativos y hasta incluso pasen desapercibidos.
  • Llevar a cabo procesos educativos en ámbitos como escuelas, academias, hospitales, empresas, etc. informando y enseñando información de calidad acerca de las enfermedades mentales.
  • Fomentar el empoderamiento de las personas con enfermedad mental, sus asociaciones y sus familiares como un método también de protesta social.
  • Trabajar por la disminución de estereotipos: siendo muy sensibles al tratamiento que se hace de la información que promueva el conocimiento real de la enfermedad mental y de quienes la viven.

Andrea Arroyo - Especialista en psicología de la salud y la nutrición - Psicóloga y nutricionista consultora en Advance Medical


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