Junto al deseo y la ilusión por una escapada en familia, puede existir cierto temor y percibirse como un verdadero desafío por el hecho de tener que adecuarse a las necesidades y deseos de todos los miembros de la familia. Pasar juntos un mayor tiempo y compartir más espacios de convivencia pueden provocar desajustes en el ambiente familiar, ya sea por no tener tan definidos los roles, las actividades o los hábitos y horarios como en el resto de los días del año.

Algunas ideas a tener en cuenta a la hora de planificar escapadas en familia son:

  • Escuchar la opinión de los miembros de la familia y valorar diferentes opciones y modalidades de escapadas con el fin de que ésta sea apta para todos y refleje en algún aspecto los intereses, ilusiones y deseos de todos.
  • Ser conscientes de que el cese de responsabilidades laborales y de la rutina, así como la falta del contexto habitual no exime de otras obligaciones y deberes como los relativos a la educación y el cuidado de los hijos.
  • Es importante no idealizar estos periodos ni crearse altas expectativas sobre cómo van a desarrollarse. La aceptación, la flexibilidad y el sentido del humor pueden ser buenos aliados para afrontar estas etapas.
  • Para planificar una escapada en familia es necesario trascender y salir de las necesidades y deseos estrictamente personales, teniendo en cuenta los del grupo. Para ello, será importante poner en práctica habilidades negociadoras y capacidad para realizar concesiones mutuas.
  • El objetivo principal y compartido por todos los miembros de la familia en estos periodos debería ser el de disfrutar y pasarlo bien. Además, es fundamental aprovechar el tiempo para cultivar la relación de pareja y mejorar las relaciones con los hijos y entre los hermanos.
  • También puede ser un momento óptimo para fomentar nuevos aprendizajes y determinados hábitos.
  • Es fundamental centrarse en disfrutar el momento presente, valorando lo positivo de este periodo, y evitar a la vez las comparaciones con anteriores escapadas, con las que realizan otras familias o con aquellas que se realizaban en otros momentos vitales como en la etapa de noviazgo o  con amigos.

En definitiva, y una vez tenidas en cuenta y aceptadas las posibles dificultades, una escapada en familia puede ser el marco idóneo para que ésta esté más relajada y encuentre momentos para el diálogo y la comunicación entre todos, con el objetivo de mejorar la relación y conocerse más y mejor.