¿Eres perfeccionista? Te explicamos qué es el perfeccionismo utópico

Todas las personas tenemos un lado más perfeccionista, que puede estar más o menos acentuado según nuestras creencias, nuestro origen y nuestra manera de ver el mundo.

La tendencia perfeccionista puede a priori puede disfrazarse de virtud y parecer una gran ventaja, pero la realidad puede ser bien distinta. Vivir en la burbuja del perfeccionismo es limitante y nos puede comportar un serio sufrimiento y un continuado malestar generalizado que mucho se aleja del bienestar mental y el equilibrio emocional.

La perfección no existe

Empieza un nuevo día: tengo que salir de casa con el atuendo perfecto, debo de dejar la casa perfectamente recogida y procuro que esté todo el día organizado a la perfección para no dejarme nada. Nuestra voz interna del perfeccionismo y la autoexigencia está en volumen alto: ¿Te sientes identificado con este comportamiento? ¿Oyes a menudo esta voz que te recuerda que tienes que hacerlo todo perfecto?

¡Alto! Hay algo primordial que debes saber: la perfección como tal no existe, podríamos afirmar que la perfección es una invención del ser humano y por tanto, es algo utópico que las personas no estamos diseñadas para soportar de forma natural. Por este motivo, cuando nos planteamos alcanzar la meta de la perfección en nuestras vidas, ésa suele venir acompañada de otros enemigos como la ansiedad y sufrimiento, el dolor (físico o somático) y el malestar.

El perfeccionismo en nuestras vidas supone un flotador que te mantiene a flote para vivir desde la rigidez, desde lo imposible, desde la frustración constante, desde la autoexigencia y, por tanto, desde el sufrimiento y el cansancio anormal y generalizado, pudiendo llegar a suponer vivir también desde la patología si los niveles de ansiedad y malestar alcanzan un deterioro significativo.

También hay otro tipo de perfección, la idea de llevar un estilo de vida excesivamente saludable, el verse estupenda/o en el espejo, intentar buscar cualquier pequeño defecto para cambiar, para llegar a esa perfección física, algo que se convierte en una obsesión por la salud.

¿A qué se debe ser tan perfeccionista?

Las personas que tienden a este extremo perfeccionista suelen usarlo como compensación a ciertos rasgos de su persona, tales como:

  • La falta de seguridad en sí mismos.
  • La falta de confianza.
  • Una baja autoestima.
  • Un exceso de rigidez.
  • Una excesiva necesidad de tenerlo todo bajo control.
  • Un exceso de presión por obtener los máximos resultados en cualquier acción que hagan de sus vidas.

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La clave de ser perfeccionista está en lograr el equilibrio

Si somos esclavos del perfeccionismo, es clave que podamos entender que no se trata de buscar el equilibrio a costa de nuestras valías y nuestros fracasos personales, sino que el camino del equilibrio personal existe y la confianza y seguridad en uno mismo se pueden cultivar y entrenar sin que esto suponga una operación de sumas y restas a nuestras acciones diarias.

Dos buenas maneras de trabajar ciertas características personales que se pueden esconder detrás de ser tan perfeccionista son:

  • Mejorar nuestra autoestima, especialmente si detectamos que ésta es baja y que necesita una dosis de refuerzo.
  • Trabajar la flexibilidad como un sustituto a la rigidez.

No obstante, para terminar, volveremos a una frase que ya hemos mencionado al inicio del artículo: la perfección como tal no existe. Por tanto, aceptar esta creencia y tener presente que nada ni nadie puede ser perfecto es el primer paso hacia el equilibrio constante. Ser humano comporta (nos guste o no) errar y equivocarnos, pero en el aprendizaje y en el equilibrio del día a día reside la riqueza de nuestras vivencias, aquello que nos hará crecer como personas.

Andrea Arroyo

Árticulo de Andrea Arroyo

Psicóloga y nutricionista

Psicóloga sanitaria y dietista-nutricionista clínica. Experta en trastornos de la conducta alimentaria, obesidad y psiconutrición.

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