Empoderamiento femenino

¿Alguna vez te has sentido superada por la situación que estabas viviendo?, ¿has pensado que no tenías la capacidad para resolver un problema que te afectaba en tu vida diaria?, ¿piensas que tus esfuerzos no van a dar resultado? Si es así, posiblemente necesites empoderarte.

empoderamiento femenino

Empoderamiento femenino se refiere a la acción y efecto de empoderar a la mujer. El empoderamiento es la acción de “Hacer poderosos o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido”, como suele ser el caso del sexo femenino.

¿Qué es el empoderamiento?

En situaciones complicadas que nos generan estrés o ansiedad, a veces tendemos a adquirir una actitud victimista que nos permite quejarnos de forma continua sin tener ningún tipo de remordimiento por hacerlo. Esto hace que ignoremos, voluntaria o involuntariamente, nuestra capacidad para poder cambiar la situación. El empoderamiento es la toma de consciencia de que tenemos el poder de cambiar las cosas.

El empoderamiento femenino es el proceso por el cual las mujeres, dentro de un contexto en el que se encuentran en desventaja, refuerzan sus capacidades, participación y protagonismo, con el fin de alcanzar una igualdad en la toma de decisiones, acceso a los recursos y el reconocimiento.

¿Por qué es tan importante el empoderamiento femenino?

Sentir que no tenemos poder para cambiar las cosas va minando nuestra salud física y mental. El empoderamiento femenino, en este sentido, nos permite ser las protagonistas de nuestras vidas: saber que tenemos el poder de cambiar las cosas, accionarlas y decidir sobre nosotras y lo que nos rodea. Entonces, ¿por qué hay diferencias de opinión al respecto?, ¿por qué hay mujeres que se posicionan en contra de la “revolución” feminista empoderada? La respuesta es sencilla: el empoderamiento femenino tiene dos dimensiones, y no todas las mujeres se sienten cómodas en ambas.

Aunque el estrés y la ansiedad comparten síntomas similares, en realidad son procesos psicológicos distintos.

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Dimensiones del Empoderamiento

  • Dimensión individual: está ligada a la confianza, la autoestima, el atender las necesidades personales, la capacidad de control de la propia vida y la toma de decisiones.
  • Dimensión colectiva: se enfoca en la participación y defensa de los derechos e ideales del grupo para lograr cambios a nivel político y social.

Por ello, hay mujeres empoderadas que deciden no participar del movimiento social; mujeres que participan de forma colectiva en la defensa de los derechos del grupo, pero, sin embargo, individualmente no muestran una conducta empoderada; y, por último, mujeres que se sienten e identifican con una actitud empoderada, a la par que luchan colectivamente por un cambio social para conseguir la igualdad.

Lo que está claro es que empoderamiento femenino, individual y colectivo van de la mano, y la lucha entre ambos debería acabar.

¿Cómo sé si soy una mujer empoderada?

  • Soy consciente de la importancia de cuidarme a mí misma. Dedico tiempo a mis intereses, necesidades y placeres, y me hago responsable de conseguir mi felicidad.
  • Planifico mi tiempo en función de lo que es importante en el momento. Sé distinguir cuándo es necesario atender mis necesidades, cuándo hay otras prioridades que pasan por delante, y cuándo me tengo que sacrificar por conseguir un objetivo.
  • Busco información para dirigir mis acciones. Me planteo diversas opciones, me informo sobre cada una de ellas y después actúo en función de ese conocimiento.
  • Me interesan cosas nuevas e intento formarme en ellas. No me conformo con lo que ya sé, sino que busco permanentemente otras cosas que me aporten algo nuevo a todos los niveles.
  • Me responsabilizo de mis acciones. Soy consciente que cada acto tiene una consecuencia y que, en muchas ocasiones, soy la responsable de lo que me sucede.
  • Me conozco bien y me acepto. Sé cuales son mis puntos fuertes y débiles, y tomo decisiones según mis capacidades reales, sin exagerarlas y por supuesto, sin subestimarlas.
  • Confío en las decisiones que tomo. Analizo la situación, reflexiono sobre mi capacidad para actuar sobre ella y procuro hacer la mejor elección.
  • Cuido mis relaciones interpersonales. Atiendo las relaciones que merecen la pena, establezco límites cuando es necesario y busco relaciones equilibradas sin una dependencia emocional tóxica.
  • Soluciono los conflictos de forma asertiva. Defiendo mis derechos, pero también respeto los de los demás y busco la mejor solución para todas las partes.

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Consejos para empoderarte

  1. Lo primero que debes hacer es responsabilizarte de tu vida, dejar aparcado el papel de ser víctima y dejar de pensar: “me dijeron que no se podía hacer…”, “como me rechazaron el proyecto yo…”, “me pasó que…”.
  2. Cree en ti misma y valórate: acepta la realidad de cómo eres, con tus talentos, virtudes y habilidades, pero también reconoce tus defectos y debilidades. ¿Qué cosas haces bien que te hacen resaltar de los otros?
  3. Averigua qué quieres hacer con tu vida: a veces no sabemos lo que queremos porque estamos acostumbradas y acomodadas a hacer lo que los demás quieren, dejando de lado nuestros deseos. ¿Lo que haces hoy es lo que quieres hacer mañana?
  4. Utiliza un lenguaje positivo: tenemos tendencia a pensar y hablar de las cosas que no queremos: “No quiero llegar tarde”, pero no de las que sí: “Quiero llegar puntual”. Hablar en positivo te ayudará a ver imágenes positivas en tu mente y a dirigirte hacia ellas.
  5. Cambia tus creencias: las creencias se instauran en nosotros desde que somos niños y se convierten en nuestra ley. Pensando cosas como “así es la vida”, “así soy yo”…, el cambio es imposible.
  6. Sé creativo: no practicar la creatividad te lleva a actuar frente a los conflictos siempre de la misma manera. Si lo que has hecho hasta ahora en tu vida no te ha resultado satisfactorio, cambia tu estrategia mediante la creatividad.
  7. Sal de tu zona de confort: haz cosas que te produzcan una cierta incomodidad y miedo, como cambiar de ruta para ir al trabajo, ir a un restaurante nuevo, convertirte en voluntaria, escribe un blog, etc.
  8. Comunícate con asertividad: al intentar cambiar tu vida te encontrarás con personas que intenten imponerte sus creencias y querrán influenciarte con sus juicios y opiniones. Respeta su manera de ver las cosas para que la persona no se sienta agredida y mantén tu integridad.

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