Crisis de pareja al ser padres

La pareja, en cualquiera de sus modalidades, es la base a partir de la cual se decide formar una familia. El nacimiento de un primer hijo pondrá a prueba por primera vez la parentalidad de cada uno de sus miembros.

Miniatura

El funcionamiento familiar y las relaciones familiares que se establezcan a partir del momento en el que la pareja tiene al bebé. Este momento van a evolucionar de forma positiva, los lazos de la pareja se fortalecen, o negativa, se sufre una crisis de pareja, según cómo se afronte esta nueva realidad. 

  1. La metamorfosis de la pareja tras la llegada del primer hijo
  2. ¿Qué puede pasar cuando llega el bebé?
  3. Cuatro estrategias fundamentales para afrontar la llegada del primer hijo

La metamorfosis de la pareja tras la llegada del primer hijo

El nacimiento del primer hijo comporta un huracán de cambios, reestructuraciones, reajustes y, al fin y al cabo, de nuevas maneras de proceder, tanto a nivel familiar como individual y, por supuesto, a nivel de pareja. Todas estas transformaciones se irán superando con mayor o menor éxito según algunos factores, entre los que destacamos:

  • Los recursos internos y personales de todos y cada uno de los miembros de la familia: la eficiencia individual, la tolerancia de respuesta, el grado de adaptación y flexibilidad; son algunos de estos recursos individuales.
  • El apoyo y condiciones económicas de que dispongan tras el nacimiento del bebé y la manera en que se organice la economía familiar a partir de ahora.
  • La red de apoyos que rodeen al núcleo familiar, desde apoyos laborales como la facilidad para la conciliación familiar, hasta apoyos vinculantes como la ayuda de abuelos u otros familiares.
  • Factores paralelos como los sociales y los culturales: en determinados grupos de población, existen creencias sobre los roles del padre y la madre, el reparto de responsabilidades y la manera de asumir cada una de ellas.

El resultado de todo ello es que cada uno en su rol de madre, de padre o de familiar directo va a interiorizar, redefinir y vivir de una manera distinta la llegada de un nuevo miembro que, de momento, precisa absoluta atención y cuidado, acaparando la gran mayoría de nuestro tiempo.

¿Qué puede pasar cuando llega el bebé?

La llegada del primer bebé en una relación de pareja no es un momento fácil, más bien supone un momento de desequilibrio: las cenas románticas en pareja, las escapadas improvisadas solos, y las mañanas eternas e íntimas en la cama se perturban de una manera inevitable e incluso llegan a desaparecer, aunque luego resurjan (o por lo menos eso es lo que se debería de intentar buscar).

Tanto la madre como el padre sienten y generan diversos sentimientos en el seno de la pareja y hacia el recién nacido. Así, por ejemplo:

El hombre se puede sentir “el segundo plato” y albergar sentimientos de abandono, de pérdida, de soledad o de falta de atención.

La mujer puede experimentar sentimientos y emociones ligadas al exceso de responsabilidad, la falta de autonomía, de auto-cuidado y a un aumento de la frustración por afrontar nuevas situaciones que se suceden con rapidez y no dan tregua.

Cuatro estrategias fundamentales para afrontar la llegada del primer hijo

Sabiendo que la realidad familiar va a modificarse de manera significativa, conviene dotar a la pareja de una serie de estrategias y herramientas que faciliten y amplíen su abanico de recursos para sobrellevar de la mejor manera posible esta nueva etapa de la vida y evitar una crisis de pareja.

Con esta intención, mostramos cuatro tipos de estrategias de ayuda:

  • Diálogo: hablar mucho, de forma constante y no practicar la evitación del conflicto ya que lo único que va a provocar es un empeoramiento posterior de la situación. Charlar de la toma de decisiones, de los problemas y dificultades que aparezcan, de cómo gestionar las nuevas situaciones a partir de ahora, etc.
  • Comunicación asertiva: practicar esta manera de comunicarse que consiste en expresar nuestra opinión sin faltas de respeto, sin alzar la voz y sin herir al prójimo, sin ser bruscos.
  • Negociación y anticipación: en especial a todo el conjunto de ajustes y reglas que se van a producir para poder brindar bienestar al nuevo miembro de la familia.
  • Apoyo mutuo: lo que supone un equilibrio de responsabilidades entre los padres que al mismo tiempo facilitará que existan espacios propios, y no todo el tiempo dedicados a la crianza del bebé. Una familia es un equipo.

 

Andrea Arroyo - Especialista en psicología de la salud - Psicóloga y nutricionista consultora en Advance Medical

 

 

Comentarios