¿Cómo afrontar la adopción de un bebé?

Durante el proceso de adopción se experimentan muchos sentimientos por ambas partes que hay que saber como gestionar.

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¿En qué consiste la adopción de un bebé?

La adopción es una opción para aquellas familias que no pueden tener hijos de forma biológica o quieren optar por otro proceso al tener legalmente un hijo. Para conseguir adoptar y pasar todos los trámites hay que seguir todo un proceso y unos pasos que la administración te requerirá. Lo mejor es estar bien informado con un abogado ya que generalmente es un proceso con muchos papeles de por medio.

La adopción se trata de proceso largo y nada fácil donde entran en juego muchas emociones. En muchas ocasiones los padres nos podemos sentir desorientados, superados por las reacciones y las conductas, y en algunas ocasiones, incluso, culpables, con muchas dudas y preocupaciones. Si nos vemos superados por la situación hay la opción de recurrir a un especialista para que nos ayude y nos de consejos.

Pero antes de enfrentarnos a estos problemas de la convivencia, primeramente hay que saber que algunos niños o niñas adoptados pueden haber pasado momentos complicados antes de conocernos, y pueden tener carencias físicas y afectivas. Es decir, deberíamos conocer la historia de donde vienen para saber a que nos enfrentamos, los antecedentes familiares, su estado de salud, y sobre todo su personalidad.

Una vez en casa, ¿cómo afrontar la adopción?

Lo primero que necesitamos saber es que el pequeño necesita tiempo para asimilar todos los cambios que está viviendo. La llegada a casa tiene que ser tranquila y con calma, ayudándole y protegiéndolo, ya que para él o ella todo es nuevo. Para brindarle más soporte, facilitarle los primeros días en casa y que la comunicación sea más fluida, podemos aprender palabras básicas en su idioma, y estar muy pendientes de la comunicación no verbal y su conducta.

Lo más probable es que durante el proceso de adaptación haya episodios de rechazo hacia los padres o alguien de la familia, tengan depresión, terrores nocturnos o que pierdan el apetito. Cuando esto pase hay que tener mucha paciencia y ayudarlo a superar esta etapa de la mejor forma posible. Los adultos debemos ser comprensivos, amarlo y apoyarlo. Es muy importante saber que se trata de un hijo más y no de un acto solidario, y sus necesidades siempre deben ser una prioridad, por lo tanto hay que educarlo, quererlo, y cuidarlo como nuestro hijo que es.

Una vez crezcan hay que ser conscientes que puede aparecer la posibilidad que quieran contactar con sus padres biológicos y conocer sus raíces. Ante este momento que se nos puede presentar debemos tener una buena actitud y seguir brindándole nuestra ayuda.