Caja de arena: terapia

La caja de arena es una terapia psicólogica que consiste en crear una escena visual a partir de diferentes figuras, estimulando la imaginación y la creatividad con el objetivo de resolver problemas emocionales: autoestima, problemas familiares, de conducta, situaciones traumáticas, estrés y ansiedad, etc.

caja de arena

A veces, las palabras se quedan cortas, ya que no todos los problemas psicológicos son accesibles a la consciencia. Para poder acceder a dificultades inconscientes, se hace necesario otro tipo de técnicas como la caja de arena. Movilizar la fantasía y la creatividad da acceso a otras capas de nuestro yo, y con ello se abren puertas que habitualmente están cerradas.

¿Qué es la caja de arena?

La caja de arena (del inglés, sandplay) es una técnica psicoterapéutica de origen psicoanalítico creada por Dora M. Kalff en los años cincuenta. El objetivo es traer a la consciencia contenido psíquico inconsciente a través de juego no verbal y simbólico, para resolver problemas emocionales. Consiste en crear una escena a partir de diferentes figuras, estimulando la imaginación y la creatividad.

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¿Cómo funciona la caja de arena?

Se necesita una caja rectangular (dimensiones aproximadas: 55x70x7cm) de color azul (para simbolizar tanto cielo como el mar) y arena (para simbolizar la tierra, el mundo tangible). La caja funciona como marco natural de la escena que se representa. La arena potencia la creatividad gracias a sus cualidades sensoriales y kinestésicas, por ello es importante que el paciente juegue con ella y la toque previamente: aplastándola, amontonándola, dejándola deslizar entre los dedos…

Por otro lado, se presentan múltiples pequeñas figuras al paciente de modo que pueda elegir las que más se adecúen a lo que quiere representar de forma simbólica de su interior: personas (de diferentes etnias, profesiones, edades y condiciones, héroes, monstruos, personajes fantásticos…), animales, construcciones (casa, hospital, puente, palacio…), objetos, medios de transporte, alimentos, elementos de la naturaleza (volcán, río, árbol…), etc. El paciente elige las figuras y las ubica en la arena de una forma que tenga sentido para él. El terapeuta acompaña silenciosamente al paciente (sin interferir ni juzgar) en el proceso de selección y colocación.

Una vez terminada, la composición resultante se observa desde diferentes ángulos. Se comenta y se habla de lo que se ha creado, qué tipo de mundo es, qué pasa en él, qué tipo de personajes lo habitan… Se analizará a través de preguntas abiertas, que permitan a la persona desarrollar y entender lo creado. La interpretación vendrá posteriormente.

Se suele fotografiar el resultado final para poder recurrir a él siempre que sea necesario más adelante a lo largo del proceso terapéutico. Pueden crearse otras cajas de arena posteriormente y comparar los cambios.

¿Para quién está indicada la caja de arena?

La caja de arena es una técnica muy potente que se utiliza tanto con adultos como con niños. Es interesante porque se aleja del plano lingüístico, por lo que está especialmente indicada cuando hay dificultades para expresar ciertas emociones o conflictos internos, así como para acceder a información no consciente o disociada. Suele utilizarse en casos de trauma grave (crisis de ansiedad, agresiones, abuso, negligencia, malos tratos, accidente…), duelo o pérdidas importantes (relacionales o laborales, por ejemplo) y también en problemáticas más relacionadas con lo corporal, por ejemplo, dolor crónico, fibromialgia, trastornos psicosomáticos, trastornos de la conducta alimentaria, etc.

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Recientemente se está empezando también a implementar en contextos escolares, debido al formato lúdico de la técnica y porque a los niños, por su nivel desarrollo, les cuesta más verbalizar lo que les preocupa. Es útil en casos de bullying, problemas de autoestima, problemas familiares, retraso en el desarrollo del lenguaje, conductas disruptivas u otros problemas de conducta.

Puntos fuertes de la terapia con caja de arena

La caja de arena es una técnica que, a través de la sencillez, permite crear una imagen tridimensional de los problemas internos, lo que posibilita opciones de cambio de una forma muy natural. De cara a una correcta interpretación, es importante conocer la historia clínica del paciente y su contexto.

No sólo permite expresar emociones complicadas sino también crear control sobre las situaciones traumáticas. Es una técnica no invasiva ya que la persona habla de lo que ha construido, y no directamente de sí misma, es decir, permite expresar lo que ocurre interiormente de forma segura, ya que es en la caja donde ocurren las dificultades.

La persona decide lo que coloca en la escena libremente e interviene de forma simbólica, a su ritmo. Se enriquecen las narrativas internas y a través de las metáforas terapéuticas que están representadas en la escena, se posibilita la integración de partes disociadas o bloqueadas.

Por otro lado, el acto de crear la escena y jugar con ella es en sí mismo un acto liberador de tensión, alivia. Se entra en el mundo psicológico sin censuras.

Para terminar, es importante entender la caja de arena como un proceso, no como algo estático. Creaciones posteriores a la escena inicial pueden modificar significados y marcar una evolución en el paciente.

Cristina Agud

Artículo de Cristina Agud

Psicoterapeuta

Psicóloga sanitaria acreditada con más 15 años de experiencia en salud mental en diferentes centros, tanto a nivel presencial como en teleconsulta.

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