Buscar un pensamiento positivo para los sentimientos negativos

Determinadas emociones negativas, como la ira, el miedo, el aburrimiento o la tristeza, nos ayudan a cambiar sentimientos negativos por pensamientos positivos.

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Los sentimientos y emociones negativas no existen, o al menos no como algo a combatir, eliminar o silenciar. Pero también tienen su lado positivo, pues nos permiten evolucionar y crecer como persona, y todas, cada una de ellas, tienen una función que debemos aprender a descifrar. Te mostramos cómo potenciar el pensamiento positivo. 

La sociedad en la que vivimos promueve a los cuatro vientos que hay emociones buenas que nos podemos permitir experimentar sin censura alguna (alegría, tranquilidad, amor, etc.), y otras malas, que debemos suprimir y eliminar lo antes posible (tristeza, ira, ansiedad, etc.). Pero la realidad es que, en éstas últimas, se confunde el que sean desagradables y poco placenteras, con que sean perjudiciales para la persona. Las emociones comúnmente conocidas como negativas son muy útiles en dosis moderadas y nos traen información sobre aspectos que no están funcionando del todo bien en nuestra vida; es como si los sentimientos negativos fueran un termómetro que, cuando aparecen, nos avisan que algo no va bien para que podamos cambiarlo ¿Cómo sabríamos que no vamos por el buen camino sin la “guía” de las emociones “negativas”? 

Más pensamiento positivo, para darle la vuelta a los “sentimientos negativos” 

La tristeza

  • La tristeza es una de las emociones básicas más útiles en el ser humano porque el dolor emocional que ocasiona, tiene un efecto protector haciendo que cuando aparece, te aísles del mundo y reflexiones. Los neurobiólogos lo equiparan con la hibernación en los animales, pues es así como algunos se protegen de la dureza del exterior en invierno. Sentir tristeza nos permite:
  • Parar a pensar sobre lo que está sucediendo y resituarnos en la vida.
  • Resolver problemas lo más pronto posible.
  • Pedir ayuda, ya que el individuo no sobrevive solo, necesita al grupo.
  • Tomar conciencia de las cosas y valorarlas.
  • Digerir las pérdidas y elaborar los duelos. 

En muchas ocasiones, nos encontramos con pacientes que piden estar bien, atravesando momentos difíciles como un duelo, una separación de pareja, un accidente de tráfico…, pero las experiencias negativas, conllevan emociones negativas y hay que vivirlas y sentirlas todas, para atravesar y superar las diferentes etapas de la vida.


Aburrimiento 

  • En estado de aburrimiento, es como a grandes artistas y científicos, les vino su obra a la cabeza; y es que cuando la mente está divagando, el subconsciente es capaz de establecer nuevas conexiones, que permiten ver las cosas desde otros puntos de vista, explorar nuevas posibilidades e incluso resolver viejos problemas en los que habíamos quedamos estancados. Sentir aburrimiento nos permite:
    • Ser más creativos e innovadores.
    • Soñar despiertos y construir el boceto de nuevas metas. 

De ahí que sea tan importante tener momentos de total inactividad lejos de móviles, televisión ni libros, y que los niños no estén saturados de estimulación constante para que, mediante los ratos de aburrimiento, puedan desarrollar esta parte creativa e innovadora.

La ira 

  • La ira es una emoción que nos invita a luchar y nos derriba las barreras mentales y emocionales que nos impiden hacer cosas. Si sientes ira, seguramente soluciones las cosas porque es una emoción que te pone en acción. Sentir ira nos permite:
  • Mejorar las relaciones interpersonales porque te activa a solucionar problemas.
  • Ser más optimista, porque te hace creer que las cosas pueden ser diferentes.
  • Conocerte mejor, dándote una idea de cómo eres en realidad y cómo reaccionas ante las cosas.
  • Reducir la violencia, ya que la ira tiene que ver con las ganas de solucionar problemas y buscar soluciones.

Desde pequeños nos suelen enseñar que la ira es mala y peligrosa y que por ello la debemos ocultar. Sin embargo, si nos diéramos la oportunidad de expresarla en dosis moderadas, habría menos problemas interpersonales, porque ocultar que no estamos de acuerdo con algo o con alguien, solo perjudica la relación.

La culpa 

  • La culpa aparece cuando ciertamente hemos sido los causantes o cuando nos hacemos una pregunta para la que no tenemos una respuesta y la única opción que nos queda es hacernos responsables. Y aunque es una emoción que la mayoría de veces amarga a cualquiera y es difícil de experimentar, se le puede sacar provecho si conseguimos transformarla en arrepentimiento y compasión. Sentir culpa nos permite:
    • Reflexionar y aprender de los errores.
    • Convertirnos en mejores personas.

 La ansiedad

  • La ansiedad aparece cuando el cerebro detecta un peligro y manda una señal al cuerpo para prepararse de cara a una posible amenaza. Actúa como una alarma que te avisa de que te empeñas en seguir haciendo algo que a tu cuerpo o a tu corazón no le sienta nada bien. Te hace ver verdades incómodas sobre tu vida y te estimula para afrontarlas, con lo cual, podría ser vista como una forma de salir de la zona de confort. Sentir ansiedad nos permite:
    • Aprender de los errores y superarnos a nosotros mismos.
    • Sobrevivir, ya que se trata de una respuesta ante algo que se considera un peligro.
    • Redirigir la vida, corrigiendo los aspectos que no funcionan bien. 

Habitualmente nos encontramos con pacientes enfocados exclusivamente en eliminar los síntomas de la ansiedad, sin tener conciencia que eso va a implicar mover ciertos aspectos de su vida. Es importante entender qué nos viene a decir la ansiedad, no enfocarnos en los síntomas y trabajar sobre los problemas que éstos están ocultando.

 La soledad

  • Los momentos de soledad son tan odiados como deseados, al igual que el veneno puede matar o también ser el antídoto; la clave está en la dosis. Dedicar tiempo a estar en soledad nos permite:
    • Ganar autonomía y fortaleza.
    • Brindar claridad a las cosas.
    • Facilitar la autointrospección.
    • Relajarnos y tener mejor calidad de vida. 

Recuerda que la soledad también te aporta mucha libertad que puedes utilizar en tu propio beneficio, así que aprovéchala y haz realidad lo que te gusta.

 El miedo

  • El miedo surge para que nos alejemos de situaciones peligrosas o que percibimos como amenazantes para nuestra vida, nuestra autoestima, nuestra seguridad o nuestro autoconcepto. Aparece como una madre prudente, que te protege de situaciones para las que todavía no estás preparado, pero que algún día deberás superar. Sentir miedo nos permite:
    • Regular como de grande deben ser nuestros pasos en cada momento.
    • Descubrir nuestras barreras psicológicas y superarlas. 

Sentir miedo ante situaciones nuevas a las que nunca, o pocas veces nos hemos enfrentado, no solo es normal, sino que nos informa que estamos a punto de superar una barrera, salir de la zona de confort y crecer como persona. 

El principal problema aparece cuando las personas se obsesionan con guardar una imagen o mal entienden el pensamiento positivo, y acaban negando y reprimiendo emociones negativas, que terminan causando una lucha interna agotadora que puede llevarles a la depresión o la ansiedad. Además, corren el riesgo de convertirse en dictadores inconscientes al no permitir que la gente cercana a ellos, tenga y exprese emociones y sentimientos negativos. 

Recuerda que las emociones en general son positivas de por sí y hay que experimentarlas todas, lo único negativo es reprimirlas en el cuerpo o quedarse atascado en ellas. El verdadero pensamiento positivo debe entenderse como el no eliminar el paso por ciertos sentimientos, pues no solo son buenos adaptativamente, sino absolutamente necesarios. 

Mireia Galán – Especialista en Psicología Clínica y Psicoterapeuta familiar y de pareja – Psicóloga consultora de Advance Medical

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