Adicción al azúcar: efectos del azúcar en nuestra salud mental

Las consecuencias de una dieta alta en azúcar también afectan a nuestra salud mental. Trastornos como la ansiedad, la depresión o los problemas de memoria son algunos de los riesgos de un consumo excesivo de azúcar.

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El consumo de azúcar y sus consecuencias negativas para la salud no se limitan a aspectos como la salud dental o los problemas cardiovasculares. Diversos estudios demuestran que su ingesta excesiva puede afectar también a nuestra salud mental, agravando trastornos tales como la depresión, la adicción, la ansiedad o los problemas de aprendizaje.

  1. Depresión
  2. Adicción
  3. Aprendizaje y memoria
  4. Ansiedad

El azúcar y la depresión

La sabiduría popular siempre nos ha dicho que el azúcar es un estimulante pero varias investigaciones recientes han demostrado que su alto consumo está relacionado con casos de depresión. La explicación tiene que ver con el hecho que el azúcar inhibe la actividad de una hormona llamada BDNF, que se encuentra en niveles bajos en personas con depresión y esquizofrenia y que regula los estados de ánimo.

El azúcar y la adicción

¿Creías que aquello de “soy adicta al chocolate” era sólo una expresión popular? Al ingerir azúcar se libera dopamina en nuestro cerebro, un neurotransmisor que nos hace sentir placer y felicidad de forma instantánea. Esto puede parecernos positivo pero cuando nuestro cerebro se acostumbra a altos niveles de dopamina genera un proceso adictivo del mismo modo que ocurre con otras sustancias.

El azúcar, el aprendizaje y la memoria

Una de las consecuencias de tener una dieta alta en azúcar es desarrollar resistencia a la insulina, uno de los síntomas del conocido como síndrome metabólico. La insulina es una hormona que controla el azúcar en sangre pero también influye en el proceso neurológico, ya que regula la función sináptica de nuestro cerebro. Varios estudios han demostrado que una dieta alta en azúcares afecta a nuestra capacidad cognitiva y a nuestra memoria, aunque todavía se desconoce el alcance que puede llegar a tener a largo plazo y su relación con otras enfermedades neurodegenerativas como la demencia senil o el Alzheimer.

El azúcar y la ansiedad

Cuando ingerimos altas dosis de azúcar, una de las hormonas que se libera en nuestro organismo es el cortisol. Quizás este nombre no te diga gran cosa pero quizás cambie si te decimos que también se conoce como “la hormona del estrés”. Cuando el cortisol alcanza altas concentraciones nuestro ritmo cardíaco se acelera, nos invade el nerviosismo y tenemos dificultad para dormir, pudiendo desembocar en situaciones de ansiedad o pánico.

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