Personas tóxicas: ¿Qué son y cómo tratar con ellas?

Se llaman vampiros emocionales a las personas tóxicas, que se centran en una o varias personas sobre las que descargan toda su negatividad y sus problemas. Éste suele ser un comportamiento del que no son conscientes y que puede producirse en el seno de una relación de pareja, de amistad, entre familiares, vecinos o compañeros.

Miniatura

Las personas tóxicas utilizan un mecanismo psicológico y relacional según el cual consiguen absorber a la otra persona y manipularla, dejándola agotada. Por eso también suele decirse que los vampiros emocionales buscan y consumen toda la energía de las personas con quienes interactúan.

Cómo son los vampiros emocionales

-Siempre necesitan de alguien que les preste atención y a quien reclaman ayuda. También necesitan que esta persona los calme y les de seguridad y bienestar. Sin embargo, una vez conseguido este propósito, no reconocerán la ayuda y la atención recibida y se mostrarán como personas autosuficientes. Incluso, harán que la perspectiva de la situación cambie, haciendo sentir a la otra persona cómo la que necesita realmente ayuda.

  • Tienen una elevada negatividad. A menudo se expresan con quejas y exponen desgracias.
  • Hablan mucho sobre sí mismas y no escuchan a los demás.
  • No tratan de resolver sus problemas y no luchan por superarlos.
  • No tienen intención de cambiar ni de mejorar su situación.
  • No saben manejar adecuadamente y encauzar sus emociones negativas como la tristeza, el enfado, el miedo o la inseguridad, entre otras.
  • Consiguen que la otra persona se sienta atrapada, insegura, ansiosa, con malestar y, en ocasiones, culpable.
  • Hacen frecuente uso del sarcasmo, la burla y la manipulación.

Cómo tratar con las personas tóxicas

Antes de juzgar, analizarse a uno mismo y responsabilizarse de la propia colaboración en esa relación. A pesar de la parte destructiva, ¿qué es lo que nos ha atraído de ella?, ¿qué nos mantiene en la relación? Plantearse también cuál ha sido la propia actitud en relación a la otra persona. Quizás hemos sido por ejemplo, demasiado complacientes.

Mantener la calma y el control y cultivar el autocuidado.

Tomar conciencia de los propios derechos y de que nadie merece estar en una relación perjudicial para sí mismo. Las relaciones, aunque no estén exentas de problemas y conflictos, como línea general deben ser enriquecedoras.

No involucrarse excesivamente ni tratar de resolver los problemas de la otra persona. En todo caso uno puede escucharle y aconsejarle, pero es ella quien debe trabajar en su solución.

Poner límites, hacer respetar los tiempos y la propia intimidad. Aprender a comunicarse de forma asertiva. Expresar la propia postura y las propias opiniones de forma sincera y respetuosa con el otro.

No entrar en el juego de la otra persona, sobre todo si se percibe cierta manipulación o chantaje emocional o un intento de desestabilización. Es aconsejable responder de forma diplomática, sin entrar en temas personales y aplazar determinadas situaciones.

Realizar actividades que ayuden a compensar el desgaste y el estrés, como el ejercicio físico o alguna actividad de ocio que resulte motivante.

Alejarse o mantener el mínimo contacto posible, sobre todo si, tras haber intentado mantener una relación normalizada y adecuada,  nada ha cambiado y uno siente que la relación le resulta dañina.

Es importante tener en cuenta que todos somos potencialmente vampiros emocionales y podemos serlo en determinadas etapas y circunstancias. Para paliar este hecho, en lugar de etiquetar o culpar a los demás, deberíamos aprender a gestionar adecuadamente las propias emociones, asumir la responsabilidad de la propia vida y aprender a tomar decisiones por nosotros mismos.

Elena Mató - Especialista en Psicología - Psicóloga consultor de Advance Medical


La salud emocional debe cuidarse al igual que se cuida la salud física. Por ello, en nuestro blog, contamos con contenidos que tratan de desarrollar diferentes aspectos interesantes sobre este tema:

Etiquetas: Salud emocional