Infancia feliz

No hay nada más bonito que poder disfrutar y vivir una infancia feliz llena de afecto, cariño y amor. Tener una infancia feliz no quiere decir que estemos exentos de pasar por circunstancias difíciles en nuestro futuro como adultos pero, si en nuestra infancia se han dado una serie de circunstancias y se nos han transmitido una serie de valores, seremos capaces de gestionar y capear mucho mejor esos momentos complicados.

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“Una de las cosas más afortunadas que te pueden suceder en la vida es tener una infancia feliz.” -Agatha Christie-

He querido empezar este artículo con la frase de una de mis escritoras favoritas, la gran dama del misterio, Agatha Christie. Y es que todas las etapas de la vida son importantes y están marcadas por diferentes circunstancias y vivencias. Sin embargo, hay una etapa que es fundamental en la vida de una persona: La infancia. La infancia es ese momento cargado de inocencia y libre de responsabilidades y preocupaciones ( o, por lo menos, es lo que tendría que ser. Habría mucho de lo que hablar sobre cómo es la infancia en según que zonas de este planeta pero no es el tema que hoy nos ocupa). Es un momento en el que disfrutar, descubrir, aprender y jugar. Es una etapa de vulnerabilidad en la que estamos bajo el cuidado de nuestros padres y seres queridos. De ellos cogeremos, en gran parte, nuestras costumbres, ideas, nuestra manera de relacionarnos con nuestro entorno, con nosotros mismos y con los que nos rodean, maneras de enfocar y entender la vida, la forma en la que viviremos y sentiremos lo que nos suceda, … Es en esta bonita etapa dónde forjaremos una gran parte de nuestra autoestima, el afecto por los demás así como algunos de nuestros gustos, entre otras cosas.

Por todo ello y por mucho más es tan importante que nosotros como adultos hagamos lo posible por contribuir positivamente en la infancia de nuestros pequeños que serán los adultos del mañana.

¿Cómo podemos contribuir a que nuestros pequeños disfruten de una infancia feliz?

  1. Dedícales tiempo. Hoy en día es quizás el elemento del que menos disponemos, por eso es importante que le dediques el tiempo de que dispongas entregándote a él/ella. El tiempo vuela y a la que nos venimos a dar cuenta ha pasado la infancia de ese pequeño que tanto nos importa.
  2. Cuídale y enséñale, mediante tu ejemplo, hábitos de vida saludable (higiene personal, comer de forma saludable, deporte, …). Esos consejos que aprenderá de tu mano en esta etapa le acompañarán el resto de su vida.
  3. Escucha atentamente y con interés todo lo que te cuenta. A nosotros a veces nos pueden parecer cosas banales pero para ellos eso que te están contando es un mundo y algo muy importante que quieren transmitirte. Transmítele comprensión, interés y escucha.
  4. Una infancia feliz no está ligada a tener grandes cosas materiales y muchos regalos. Una infancia feliz está cargada de momentos juntos, de mucho diálogo y mucho amor. Interésate por sus estudios, juega con él, involúcrate en sus gustos, practicar deporte juntos y hacer salidas y excursiones para descubrir nuevos lugares.
  5. Fomenta mediante tu discurso y actividades aspectos tan importantes como la autonomía, la educación y respeto por los demás y la gratitud.
  6. Ayúdale a ganar confianza en sí mismo, aceptación, seguridad y optimismo. Esos valores le ayudarán en muchos momentos de su vida. Asimismo, enséñale a entender las emociones y a saber gestionarlas, explícale que es normal que todos pasemos por momentos de alegría y de tristeza y que no es nada malo sentir temor, nervios o tristeza. El que aprendan a convivir con sus emociones los convertirá en adultos más tranquilos, armónicos y tolerantes.
  7. La estabilidad y un ambiente familiar tranquilo y feliz también juega un papel importante en el desarrollo emocional del pequeño.

Algo que siempre debemos tener presente es que nosotros, los adultos (papás, mamás, profesores, familiares, …), somos el espejo en el que se miran nuestros pequeños y ahí es donde radica nuestra responsabilidad. Está de nuestra mano el hacer que nuestros peques tenga el mejor de los regalos que una persona puede tener es su vida: Disfrutar de una infancia feliz.


Laura Miranda. Coach en Bienestar Integral