La importancia de marcarse unos objetivos y tener un plan

Establecer objetivos y tener un plan de acción es el primer paso para alcanzar nuestros sueños. Y es que el éxito de un plan depende de lo claro que tengamos lo que queremos y de cómo y cuándo queremos conseguirlo.

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Los objetivos poco realistas no funcionan.

Está bien tener grandes sueños, porque esto nos da fuerza para seguir cada día hacia delante. El problema es cuando ponemos objetivos demasiado grandes y volcamos en ellos toda nuestra ilusión y esperanza, de tal manera que si no lo conseguimos todo se desmorona.

Cuando queremos conseguir algo, es vital ser muy explícito en la definición de los mismos y tener un plan, con sus hitos y sus plazos para conseguirlo. De no ser así, es fácil perdernos en la maraña de los sueños y que no lleguemos a conseguirlos. Por ejemplo “quiero hacer más deporte” no es un objetivo. Voy a hacer tres veces en semana media hora de un determinado entrenamiento, sí es un objetivo, es fácil medirlo y cuantificarlo.

Paso a paso, si nuestro sueño es muy grande podemos dividirlo en pequeños escalones. “La vida es un camino en el que cada paso que doy en la buena dirección me ayuda a ganarme a mi mismo”.

Asocia tu plan a hábitos del día a día

de manera que no puedas saltártelo. Ya sea al salir de trabajar , la hora del medio día. De esta manera una cosa conduce mucho más fácilmente a la otra. No hay nada peor para los días de falta de motivación que la indecisión. Sin embargo, si lo tengo asociado a algo de mi día a día y reservado ese espacio de tiempo para realizarlo, me será mucho más difícil encontrar una excusa.

Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere…una excusa.

No te cuestiones el plan

Tener un objetivo, no nos garantiza que todos los días tengamos la motivación y las ganas para cumplirlo. Recuerda que esto es parte del camino. Que el día que mas cuesta, es el que más recordarás por haberlo superado. Lo hemos escuchado muchas veces, hacer deporte genera endorfinas y esto nos ayuda a mejorar nuestra sensación de felicidad. Sea cual sea el motivo por el que hoy no te sientes con ganas, hacer ejercicio te ayudará a verlo con otros ojos. Porque sé los días que me he arrepentido de no entrenar, pero nunca de haberlo hecho.

Busca un aliciente que te haga esforzarte

Como a los niños, el método de la recompensa funciona, “si hoy lo consigo me habré ganado una cervecita ”. Pues igual, anota cual va a ser tu premio y tenlo en la mente mientras te esfuerzas. Te dará fuerza para terminar tu sesión.

Si defines tu meta como disfrutar el camino, el éxito está asegurado.

Marca siempre un mínimo imprescindible

Márcate un mínimo para aquellos días en los que el objetivo completo se te haga muy pesado, Un límite muy pequeño, que sea tan fácil de cumplir que pase lo que pase no haya ninguna excusa que justifique su cumplimiento.

Ten un cómplice

Ya sea alguien con quien poder compartir el entrenamiento el día que menos te apetece o alguien a quien le tuvieras que entregar el justificante de que has cumplido. A veces cuando tenemos que responder ante alguien hacemos las cosas mejor que para nosotros mismos.

Confía en los resultados

Todo esfuerzo tiene su recompensa y más aun cuando el esfuerzo que vas a hacer se encuentra dentro de un plan que funciona. Las cosas que exigen tiempo y dedicación suelen ser las que más satisfacción nos traen a nuestra vida. Si yo hago lo que puedo por mantener mi salud, el destino me mantendrá más sano y fuerte. Puede parecer algo mágico, pero lo que es seguro es que si no hago nada, no conseguiré nada.

Entiende el camino como un objeto de felicidad

Cada paso que damos en el sentido positivo es un motivo de satisfacción y de alegría. Es importante que consigas tu objetivo, pero más importante aún, que disfrutes cada paso del mismo. Qué notes el progreso y de verdad te alegres de que cada paso te acerca más a tu objetivo. No se trata de ganar una guerra, sino de creer que no existe tal guerra. Esto no es una lucha, es una celebración de tu capacidad para conseguir lo que quieres.