Disfruta del carnaval sin riesgos para la salud

Ya llega la temporada de carnavales. Son fechas para disfrutar y llenar las calles de alegría y color. La esencia de los carnavales son los disfraces y complementos, así que tenemos que concienciarnos y ser responsables de lo que compramos, porque en el mercado siguen apareciendo productos irregulares y potencialmente peligrosos. Son artículos con ausencia o lagunas en el etiquetado.

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5 claves para comprar un disfraz de carnaval seguro.

Queremos recordar algunos consejos para adquirir estos productos con tranquilidad:

Tenemos que concienciarnos y ser responsables de lo que compramos

Disfraces: Cuando un disfraz está catalogado para niños de menos de 14 años, entra dentro de la categoría de juguetes, y por lo tanto debe tener todas las instrucciones, indicaciones y certificaciones de la CE. Está terminantemente prohibido el uso de cordones en zonas cercanas al cuello de los niños, así se evitan posibles sustos debidos a presiones no deseadas en la tráquea. Los disfraces se atañen a las normativas textiles no a la de juguetes, por lo tanto, un etiquetado visible y en castellano sería suficiente.

Maquillaje y lentillas: En este tema, sobretodo, es fundamental comprobar que aparezcan en el etiquetado los componentes o ingredientes del cosmético en cuestión, con el fin de evitar posibles reacciones o alergias. Si es posible, las instrucciones de uso deberán ir en español. En cuanto a las lentillas de colores (sin finalidad curativa), lo mejor es acudir a una óptica especializada en lentillas. Todas tienen este tipo de lentes de contacto de colores, supervisadas y con marcas certificadas.

Complementos: Tenemos que ser precavidos y cautos con los complementos enfocados a los niños (pistolas, arcos con flechas, espadas, coronas...), asegurándonos que no tengan aristas o partes punzantes ni partes pequeñas que puedan ocasionar algún daño o trastorno a los más pequeños.

Compra del producto: La seguridad y etiquetado son factores muy importantes que no hay que descuidar. Los productos deben pasar controles que acrediten que los tejidos, componentes o artilugios pueden manipularse con tranquilidad. Tenemos que guardar el tique de compra o la factura para poder hacer reclamaciones en caso de que surgiera algún problema.