Cómo evitar discusiones familiares en Navidad

Las discusiones en comidas o cenas familiares no son un fenómeno tan extraño como algunos podrían pensar. Son momentos incómodos en los que, depende el tema o la fuerza de la discusión se pueden romper vínculos o lazos que luego sea muy dificil volver a encauzar.

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Partimos de la base que discutir no es lo mismo que pelear. En ocasiones resulta necesaria y productiva la confrontación de opiniones. Aunque, cuando advirtamos que se trata de una discusión innecesaria, por ejemplo, porque derive en frases salidas de tono o cierta crispación o agresividad, debemos evitarla.

A continuación dejamos 6 consejos para tener una plácida velada alejada de las discusiones.

Es fundamental apartar el orgullo y el ego para poder disfrutar del tiempo en familia

  1. Saber escuchar: Lo primero en este intercambio de ideas es saber escuchar. Esto implica comprender el punto de vista de la otra persona y no estar cerrado al hecho de que puede llevar la razón. Efectivamente, una manera de terminar con la discusión es descubriendo que la otra persona tiene razón. Nunca llegaremos a este punto si, desde el principio, no estamos predispuestos a cambiar de opinión cuando se nos ofrezcan argumentos sólidos.
  2. No sobrevalorar a la propia familia ni infravalorar a la del otro. Valorar humanamente a los padres, reconocer sus aspectos positivos y sus limitaciones permitirá tomarlos como modelos en aquellos factores satisfactorios y desechar los que no se deseen.
  3. Ser flexible. La tendencia a considerar que lo que cada uno siente, piensa o hace es lo normal distorsiona la percepción del otro. No compares a tu familia con la de tu pareja; ninguna es mejor que la otra. Intenta comprender y respetar las costumbres navideñas, educación y estilo de vida de tu familia política porque así estarás respetando las raíces de tu pareja.
  4. Poner límites. Conviene que cada miembro hable con su familia de origen y aclare que la pareja valora su opinión pero que hay temas en los que no deben ni desean que se involucren, que la pareja se concede prioridad recíproca y que es independiente.
  5. Evitar discusiones con la familia política. Si alguna actitud de tu familia política te molesta o incomoda, habla con tu pareja antes de crear un conflicto. Procura que sea el otro quien trate de comunicar a su familia la necesidad de que cambien determinadas actitudes o comportamientos con respecto a ti.
  6. Respetar la relación de la otra persona con su propia familia. Si no es posible una relación armoniosa, al menos intenta conceder al otro la libertad para que organice la relación que desea tener con su familia. Recuerda que la relación que tiene tu pareja con su familia no tiene que ser como la que tienes tú con la tuya.

Si todos estos consejos no funcionan, siempre podemos hacer uso de esta genial aplicación móvil creada estas Navidades para apagar cualquier tipo de discusión política.

Vídeo: Shackleton