Aprender a quererse a uno mismo

El primer paso para poder querer a una persona es querernos a nosotros mismos. Si no sentimos amor por nosotros, no podemos reflejar ese amor en los demás.

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Nos esforzamos muchísimo por agradar a los demás y por nutrir nuestro amor hacia otras personas, ¿pero realmente nos queremos a nosotros mismos? El amor propio es esencial para poder querer a los demás.

¿Qué significa quererse a uno mismo?

Realmente es una combinación de autoaceptación, respeto y autoestima. Quererse a uno mismo implica dejar de juzgarnos, de criticarnos y de compararnos con los demás. No podemos exigirnos ser alguien que no somos. Debemos atrevernos a ser quienes somos en realidad, aunque a veces no nos guste del todo. Tenemos la capacidad de mejorar y de sacar nuestro potencial. Es muy importante quitarnos esa máscara que nos hemos puesto para gustar a los demás.

Cuando aprendemos a querernos, buscamos nuestro bienestar emocional. Además, perdemos cualquier miedo y crecemos y maduramos como personas autónomas.

Quererse a uno mismo también implica ser responsables de nuestra vida sin buscar factores externos. Es imprescindible tomar un rol activo ante las dificultades. Busca la manera de solucionar los problemas en lugar de culparte o buscar a un tercero para que los solucione. Culparnos por hechos que se escapan de nuestro control así como no aceptar nuestra responsabilidad de los que sí podemos controlar nos conducen a una baja autoestima, a compararnos con el resto y exigirnos más de lo que debemos.

Claves para quererse a uno mismo

Escucha tu voz interior
Supera los pensamientos negativos que tienes sobre ti mismo. En ocasiones esos pensamientos son opiniones externas que influyen en nuestro autoestima.
No busques ser perfecto
Haz una lista de tus atributos positivos y reflexiona a diario sobre ellos. Esta tarea suele resultar difícil para las personas que tienen pensamientos negativos sobre ellos mismos, pero resulta muy interesante y nos ayuda a mejorar nuestro autoestima. No utilices adjetivos generales, enumera atributos específicos que describan cómo eres y las cosas que se te dan bien. Cada elemento de tu lista, por insignificante que pueda ser, es una razón para valorarte y respetarte a ti mismo. Para quererse a uno mismo no es necesario tener aspiraciones irreales, sino trabajar para mejorar cada día dentro de nuestras posibilidades.
Haz cosas que te hagan sentir bien
Busca mejorar tu bienestar físico y emocional haciendo planes que te gusten. Haz ejercicio, meditación, una rutina que te sienta bien.
Desarrolla tu potencial
Cada uno de nosotros poseemos talentos naturales. Piensa qué se te da bien y proponte mejorarlos y desarrollarlos. Deja fluir tu creatividad y busca el gran potencial que tienes dentro.
Abre tu mente
Quererse a uno mismo también supone liberarse de las expectativas que otras personas han depositado en nosotros. Tener una mente abierta implica tolerancia, flexibilidad, interés por el mundo que nos rodea, y poseer la capacidad de aceptación.
No te quejes tanto. Disfruta del momento presente
Como hemos dicho antes, somos responsables de nuestras acciones, pero no de aquellos hechos que se escapan de nuestro control. ¿Qué sentido tiene pasar el día quejándote? Lo que tiene solución podemos cambiarlo, y lo que no la tiene, no sirve de nada quejarse y lamentarse. Asume tu responsabilidad pero no te lamentes por ello. No dediques tiempo a pensar en errores del pasado, el presente es el único estado del que somos dueños y sobre el que tenemos capacidad de influencia. Cualquier intento por cambiar el pasado se verá frustrado ya que solo existe en nuestra memoria y es imposible volver a él.
Apóyate en afirmaciones positivas
Si el algún momento decaes, respira y repite estas afirmaciones: "Puedo alcanzar mis sueños"."Soy afortunado por tener alrededor personas que me quieren"."Soy capaz de querer a los demás tal y como son."Puedo perdonarme a mí mismo y a los demás."

Si no te crees estas afirmaciones, piensa en alguien por quien tengas esos pensamientos positivos, ten en mente a esas personas a medida que las lees.

En definitiva, olvídate de lo que crees que debes ser, no te exijas demasiado, sé tú mismo y acepta y agradece tu vida. Recuerda que es imposible ofrecer a los demás lo que a nosotros nos falta. Si no sentimos amor por nosotros mismos, no vamos a ser capaces de tener una relación sana con amigos o pareja.