Adicción al trabajo

Trabajar en exceso no sólo puede ser contraproducente para tu salud, sino además esconder una auténtica adicción. En este artículo te contamos cómo identificar este trastorno y te ayudamos a resolverlo.

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Tener un elevado compromiso con el trabajo puede dar lugar a la adicción al trabajo, lo que conlleva un riesgo para la salud, no solo la física, sino también la psicosocial.

¿Qué significa ser adicto al trabajo o workaholic?

La Organización Internacional del Trabajo sostiene que el 8% de los empleados españoles dedican más de 12 horas al día a su profesión.

Tener trabajo es una virtud, pero trabajar en exceso puede acarrear serios problemas para nuestra salud. Las adicciones suponen una dependencia o necesidad hacia algo, ya sea una sustancia tóxica (como son las drogas, alcohol o tabaco) como por algo más mental (como la adicción a las compras, a internet, al juego, incluso al trabajo). La diferencia de ésta con el resto de adicciones es que en muchos casos se premia a la persona que trabaja en exceso, lo cual hace que cada día existan más casos.

La adicción al trabajo supone, a veces sin pensarlo, asumir más y más tareas y dejar de lado hobbies y relaciones personales. Sienten un impulso de ser muy productivos y en contrapartida no disfrutan de su tiempo de ocio.

El término workaholic fue acuñado a principios de los años 70 por el psicólogo Wayne Oates en una analogía con la dependencia al alcohol. ¿Se puede afirmar que una persona es adicta al trabajo por las horas que dedica a su empleo?

Síntomas de la adicción al trabajo

El estrés, insomnio y la irritabilidad son algunos de los principales síntomas.

La adicción al trabajo puede describirse con las siguientes características:

La persona con este problema dedica más tiempo al trabajo de lo que es exigido por las circunstancias. Esta implicación  es cuantitativa y cualitativa, y conlleva a su vez una incapacidad por desarrollar otros intereses y el abandono de las actividades de ocio. Asimismo, para estas personas, el valor del trabajo es también superior a las relaciones familiares y sociales.

Existe una necesidad obsesiva de trabajar incesantemente, asumiendo cada vez más tareas y mostrando una gran ansiedad por tener el control sobre la forma en que se hacen las cosas.

Se presta una mayor atención al trabajo realizado que al ambiente laboral y las relaciones con los compañeros, siendo muchas veces deficiente la comunicación y existiendo dificultades a la hora de confiar en los demás, delegar tareas o realizar un trabajo en equipo.

Una persona con adicción al trabajo, además, suele mostrar rasgos como una baja autoestima, el perfeccionismo, la impaciencia, el miedo al fracaso y la búsqueda del control, el poder y el éxito profesional.

Las personas que sufren este tipo de trastorno les resulta muy difícil tomarse tiempo libre o un periodo de vacaciones porque sienten insatisfacción y agobio ante la falta de actividades. Durante los fines de semana suelen sufrir estados de elevada preocupación, cansancio e irritabilidad, y suelen poseer dificultades para finalizar la jornada laboral y para relajarse y desconectar tras la misma, así como para divertirse.

Habitualmente, este problema no suele ser reconocido por la persona que lo sufre.

Causas

Cerca del 20% de la población mundial sufre adicción al trabajo

El adicto al trabajo es aquel que dedica más tiempo a su empleo de lo exigido, pero más allá de las horas, están las personas que no son capaces de tomarse tiempo libre porque la falta de actividad laboral le genera estrés y agobio. Habitualmente no es reconocido por el trabajador, sino que es la propia familia y entorno de amigos quienes ven reducido su tiempo de ocio con el adicto al trabajo.

Existen múltiples factores de riesgo y desencadenantes de esta adicción, como la ambición o la presión familiar, pero en muchas ocasiones, tras esa excesiva dedicación, se esconde una huida de problemas afectivos de pareja o familiares, refugio de otros problemas personales y la necesidad de un reconocimiento social del  trabajo que se realiza.

En términos estadísticos, diversos estudios demuestran que incide en mayor porcentaje a la población masculina.

Consecuencias para la salud

Según estudios, quienes trabajan más de 50 horas semanales reducen su bienestar físico y emocional.

Generalmente, con el paso del tiempo se desencadenan problemas de salud (cardiovasculares, gástricos, musculares, ansiedad, insomnio, entre otros), infelicidad, insatisfacción vital y un deterioro de la calidad de vida, así como problemas en las relaciones interpersonales (aislamiento, divorcio,…) y carencia de sentido del humor. Además, este trastorno puede conllevar el abuso de sustancias para mejorar el rendimiento y superar el cansancio.

A diferencia de otras adicciones, ésta puede pasar más inadvertida por la frecuente valoración social y la respetabilidad de las personas fuertemente implicadas con su trabajo y profesión. Sin embargo, el problema radica en la falta de control, la dependencia y el deterioro de las relaciones y de la calidad de vida.

¿Qué hacer ante un problema de este tipo?

  • Lograr el reconocimiento y la aceptación por parte de la persona afectada de que existe un problema.
  • Ampliar el foco de visión y tomar conciencia de que hay una gran cantidad de aspectos en la vida para disfrutar, no sólo el trabajo.
  • Recobrar el equilibrio entre dedicación al trabajo, vida personal, familiar y social, cuidando de todas las áreas.
  • Respetar los horarios dedicados al trabajo, sin excederse y evitar en la medida de lo posible llevarse tareas a casa.
  • Aprender a confiar y delegar proyectos a en los demás.
  • Buscar ayuda profesional de un psicólogo si por los propios medios se detecta que por uno mismo no se consigue superar.