Nos habéis preguntado si es verdad que la forma de la barriga de embarazada puede indicar el sexo del bebé. No lo es. La forma de saber si es niño o niña es mediante una ecografía.

Gloria Boal, vocal matrona del Consejo General de Enfermería, explica a Maldita Ciencia que “no hay ninguna evidencia entre la relación de la forma de la barriga y el sexo del bebé”. “A pesar de que los bebés masculinos son un poquito más grandes de media que las niñas, esto no se muestra en la forma de la barriga durante el embarazo”, señala.

Existen diferentes factores que hacen que la tripa de una mujer embarazada sea de una forma o de otra. Por ejemplo, según Boal, influyen la constitución del cuerpo de la mujer, la musculatura abdominal, si es primípara (que pare por primera vez) o multípara (ha tenido varios partos) o el tamaño y la posición del bebé dentro del útero.

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“Cuanto más alta sea la madre, el abdomen será menos saliente y la sensación visual será la de un abdomen más pequeño”, comenta a Maldita Ciencia Anna Mallafré, ginecóloga y especialista en reproducción asistida de la clínica Eugin. En cambio, cuando es más baja, “se observan abdómenes con formas más prominentes”. Se debe, según cuenta, a la posición del feto dentro del útero.

Por su parte, Pablo Tobías, especialista en Ginecología y Obstetricia en el Hospital Universitario Infanta Cristina, indica a Maldita Ciencia que también pueden influir las malformaciones uterinas o la cantidad de líquido amniótico.

Según cuenta, hay quienes recurren a otros muchos métodos de predicción sin evidencia científica. “Del día a día de hacer ecografías a mujeres embarazadas y atenderlas en consulta, se oyen los más dispares métodos de predicción: dirección del remolino del pelo en un hijo previo, posición del ombligo de la madre, tipo de antojos alimentarios, frecuencia de la pirosis (ardor de estómago)... Teniendo en cuenta, que al igual que tirar una moneda al aire, todos tienen una posibilidad de acertar de un 50%, cualquiera se aventura a ello”, afirma.

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Mallafré explica que “antes de 1970, es decir antes de que existieran las ecografías, era imposible saber el sexo del bebé hasta el momento del nacimiento”. “Conocer el sexo del futuro hijo siempre ha despertado interés en las familias, por lo que se han generado este tipo de mitos que buscaban dar solución a una incógnita imposible de resolver hasta ese momento”, comenta.

Posteriormente, la amniocentesis (una prueba en la que se retira una pequeña cantidad de líquido del saco que rodea al bebé en el vientre) y, más recientemente, el test no invasivo en sangre materna son también métodos para diagnosticar el sexo del bebé antes de nacer. Pero estas técnicas “no se hacen de forma rutinaria”.

Como decimos, la forma más habitual de conocer el sexo del bebé es mediante una ecografía. De esta manera es posible estimar el sexo con cierta precisión desde la semana 11 de embarazo por la visualización del tubérculo genital (los órganos genitales), según Tobías.

Cuanto más tiempo pasa de embarazo, más fiables son las predicciones.Un artículo publicado en la revista científica Australian Journal of Ultrasound in Medicine indica que la tasa de éxito en las predicciones realizadas por ecografistas aumenta a medida que pasan las semanas. Los autores confirman una precisión del 100% en las predicciones realizadas después de las 14 semanas de gestación.