Cinco mitos sobre la fisioterapia

Del “solo dan masajes” al “solo funciona si duele”. Desmontamos los mitos más comunes que rodean al mundo de la fisioterapia.

Mitos sobre la fisioterapia

No es cierto que los fisioterapeutas solo den masajes ni que sus tratamientos solo funcionen si duelen. Tampoco es verdad que estos profesionales solamente puedan ayudar en casos de lesiones o accidentes. Desmontamos algunos de los mitos sobre la fisioterapia de los que seguro habrás oído hablar. 

  1. Mito 1: los fisioterapeutas solo dan masajes
  2. Mito 2: los tratamientos solo funcionan si duelen
  3. Mito 3: la fisioterapia solo es útil para lesiones o accidentes
  4. Mito 4: la fisioterapia es solo para deportistas
  5. Mito 5: los huesos tienen que crujir para colocarse en su sitio
  6. Consultorio Maldita: ¿Tienes dudas sobre cuestiones relacionadas con la salud?

Cinco mitos sobre la fisioterapia

Mito 1: los fisioterapeutas solo dan masajes

Uno de los bulos más extendidos es que los fisioterapeutas solo saben dar masajes y que con un masaje lo solucionan todo: desde un esguince a un dolor en cualquier lugar del cuerpo humano. Adela Álvarez-Santullano López, vocal del Colegio Profesional de Fisioterapeutas del Principado de Asturias (COFISPA), asegura a Maldita Ciencia que esto no es cierto.

No solo damos masajes: las técnicas de masoterapia (que es donde se engloban los famosos masajes) son una de las muchas técnicas que utilizamos para tratar las diversas dolencias”, explica. Ultrasonidos, terapias con frío o con calor son algunos ejemplos más. Aunque a veces los fisioterapeutas pueden usar una sola técnica, lo más común según la experta es que se combinen varias diferentes. De hecho, los masajes pueden estar contraindicados en determinadas situaciones.

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Mito 2: los tratamientos solo funcionan si duelen

“Me faltan dedos entre las dos manos para contar las veces que algún paciente me ha dicho que no ha sentido dolor y que no puede estar bien hecho o así no se puede curar. O el clásico ‘aprieta más fuerte que no me duele’”, afirma Álvarez-Santullano.

Según cuenta, la primera regla que le enseñaron en la carrera es la del “no dolor”, que establece que “cuando hacemos una técnica o maniobra, el dolor del paciente es el límite que no debemos sobrepasar”. Aun así puede haber excepciones, como por ejemplo, cuando se trata de deportistas que quieren una recuperación en tiempo récord.

El fisioterapeuta Miguel López Pareja también desmonta uno de estos mitos sobre la fisioterapia. “He trabajado con pacientes jóvenes, y ahora trabajo desde hace años con personas mayores, y siempre te encuentras pacientes que piensan que «si duele es porque se está curando», y te animan a que les movilices con más ímpetu, presiones más fuerte o les sometas a más carga de trabajo, pues parece que piensan que la intensidad del esfuerzo, medida por la molestia o dolor que provoca, puede estar directamente relacionado con el beneficio que se consiga. Está claro que esto es un gran error, uno de los mitos de la fisioterapia que hay que desterrar”, destaca en su web.

Ejercicio para mayores

Según el fisioterapeuta, esto no quiere decir que la fisioterapia no provoque dolor, sino que los profesionales no deben usarlo como medidor de la intensidad o la bondad de la sesión. “Terminar dolorido no significa haber trabajado bien o con la intensidad adecuada, del mismo modo que terminar con muchas agujetas no indica haber hecho bien el ejercicio”, compara.

Mito 3: la fisioterapia solo es útil para lesiones o accidentes

No es cierto que la fisioterapia solo ayude a fortalecer los músculos y las articulaciones después de lesiones o accidentes. Existen múltiples especialidades que incluyen tratamientos de fisioterapia: desde la neurología a la pediatría, pasando por la cardiología o ginecología.

Álvarez-Santullano explica que hay mucho desconocimiento sobre qué hace un fisioterapeuta de suelo pélvico o pediátrico, o uno que trata a pacientes con cáncer o con problemas de salud mental. Por ejemplo, resalta que un profesional especializado en suelo pélvico puede solucionar problemas que antes se consideraban “casos perdidos”. “Cuántas mujeres a ciertas edades tienen pérdidas de orina y lo ven como algo normal de la edad o cuántas mujeres después de un parto tienen dolores al mantener relaciones sexuales con su pareja”, detalla.

Mito 4: la fisioterapia es solo para deportistas

Otro de los mitos de la fisioterapia es que solo está orientada al ámbito deportivo. “Hay fisioterapeutas y muchos en este ámbito pero si nos ponemos a mirar en global hay muchos más que se dedican al resto de ramas, pero esos no son famosos ya que no tratan a Cristiano Ronaldo o a Rafa Nadal”, cuenta Álvarez-Santullano.

De hecho, la fisioterapia puede ayudar en problemas habituales en el día a día como una tortícolis, un esguince o una tendinitis. La experta explica que también puede “mejorar la calidad de vida de las personas y modificar hábitos que generan lesiones, prevenirlas, tratar lesiones ya existentes, recuperar la funcionalidad o incluso enseñar a un niño cómo desplazarse”.

Mito 5: los huesos tienen que crujir para colocarse en su sitio

Hay muchas personas que piensan que sus huesos necesitan crujir para colocarse en su sitio. En la página web de la clínica de fisioterapia Reactive afirman que “pese a la creencia popular de que ese crujido es el hueso que se está ‘colocando’, en realidad no tiene nada que ver con eso”. Lo que ocurre es que las técnicas de manipulación hacen crujir los huesos por la liberación de burbujas de gas que se forman entre las articulaciones. En Maldita Ciencia ya os lo explicamos en este artículo sobre crujirse los nudillos.

Aún faltan investigaciones para determinar hasta qué punto crujir los huesos puede ser efectivo. A día de hoy no hay pruebas de que pueda causar problemas en las articulaciones a largo plazo. La clínica Reactive explica que lo que está claro es que no se debe basar ningún tratamiento exclusivamente en una técnica: “El tratamiento no puede consistir únicamente en hacer crujir los huesos (independientemente de que finalmente se demuestre si es efectivo). Los tratamientos más efectivos son siempre los multimodales”.

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