Maternidad y vuelta al trabajo

La incorporación de la mujer al trabajo ha cambiado la planificación familiar

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En las últimas décadas el papel de la mujer ha ganado peso en el ámbito laboral y su presencia en los espacios públicos es cada vez mayor y eso está transformando las relaciones familiares. La maternidad de una mujer trabajadora conlleva el hecho de tener que compaginar la vida laboral y la vida familiar.

Uno de los momentos importantes para poder tener éxito a la hora poder compaginar estas dos realidades es la vuelta al trabajo de la madre tras terminar la baja por maternidad. Es en ese momento cuando hay que encontrar el equilibrio entre trabajo y familia y para ello se necesita la ayuda tanto de las instituciones como de las empresas.

La reducción de la jornada laboral, la excedencia, la existencia de guarderías en la empresa en la que se trabaja, y la ayuda de terceras personas, ayuda de familiares o cuidadores son posibles soluciones para que la conciliación sea mucho mejor.

Qué dice la legislación española en la actualidad

Aunque cada vez más las responsabilidades domésticas y del criado de los hijo son compartidas por ambos miembros de la pareja, la mujer tras su periodo de baja por maternidad y siempre que así lo desee, debe verse respaldada por políticas sociales adecuadamente presupuestadas que la permitan conseguir una plena conciliación entre su desarrollo profesional y personal.

La legislación española, como en muchos otros aspectos, ha avanzado mucho en lo referente a la maternidad y los derechos de los progenitores con respecto al cuidado del nuevo miembro de la familia.

El ejemplo más significativo en referencia al tema expuesto en este post es la ley 39/1999 de Conciliación de la vida familiar y profesional de las  personas trabajadoras que ha posibilitado los siguientes aspectos que se deben de tener en cuenta:

Licencia por lactancia

Este permiso permite a la mujer o al padre, siempre y cuando ambos estén trabajando, una hora diaria, o acumular esa hora para obtener días libres. Este periodo se incrementa proporcionalmente en caso de partos múltiples.

Este derecho se puede disfrutar mediante la reducción en media hora de la jornada laboral con el mismo fin.

Reducción de jornada.

Existe la posibilidad de la reducción de la jornada laboral con el consiguiente disminución de salario entre un tercio y la mitad para cuidar a personas menores de 8 años con discapacidad que no desempeñen actividades retribuidas o para cuidar a familiares hasta segundo grado de consanguinidad o afinidad que no se valgan por sí mismos y no trabajen de forma retribuida.

Permiso de excedencia

Se podrá optar también por disfrutar de una excedencia no superior a los cinco años para atender a un hijo ya sea tras un embarazo o tras el periodo de una adopción o acogimiento a contar desde el día del nacimiento en el primer de los casos y desde el día de la adopción en los segundos.

Existen tres clases de excedencias, voluntaria, guarda legal y cuidado de familiares. Dependiendo del tipo de excedencia hay determinadas características que cambian entre una y otra.

En la voluntaria, la persona para poder disfrutar de este derecho, la persona beneficiaria deberá contar como mínimo con un año de antigüedad en la empresa. Esta excedencia tiene como plazo mínimo de 4 meses y máximo de 5 años. En la guarda legal, la excedencia no podrá ser superior a los 3 años para cuidar a cada hijo y por último en la modalidad del cuidado de familiares la excedencia no será superior los 2 años.

Algunas conclusiones

Para poder alcanzar una completa conciliación familiar se debe potenciar medidas legislativas que permitan a las mujeres y los hombres lograr un equilibrio entre su vida profesional y la vida personal.

Las empresas deben facilitar opciones a los padres como la reducción de la jornada laboral o la posibilidad de trabajar a  tiempo parcial, medida que se debe hacer igual de atractiva  los empresarios como puede ser la jornada completa.

Además por parte de la administración es necesario facilitar el cuidado de los menores mediante ayudas económicas para cubrir el gasto de las guarderías o la contratación de personas cualificadas para el cuidado del niño. En otras ocasiones, son las mismas empresas las que subvencionan plazas en guarderías cercanas al puesto de trabajo de la madre, o incluso la creación de guarderías en las propias instalaciones para facilitar la conciliación.

Todo esto no será eficiente del todo hasta que la sociedad se conciencie de la necesidad de ofrecer conciliación en el cuidado de los niños para que se incremente el porcentaje de natalidad del país clave para el futuro de toda sociedad. Actualmente muchas mujeres y hombres no se ven capaces de realizar el sueño de ser padres debido a que económicamente o logísticamente no lo ven viable.

Ayudar a estas personas a poder traer al mundo a niños es una cuestión colectiva, de estado para mejorar el bienestar común en el futuro.