LA INVESTIGACIÓN SOBRE EL CÁNCER DE MAMA NECESITA CENTRARSE MÁS EN LAS CONDICIONES AMBIENTALES

En 2008 el congreso de EEUU encargó un informe para investigar el impacto de las condiciones ambientales en el cáncer de mama.
En el pasado mes de febrero se presentaron las primeras conclusiones, siendo la mayor prioridad concentrar los esfuerzos de prevención de manera más agresiva y coherente en los factores ambientales.
La exposición a sustancias químicas, a las radiaciones de diversa índole, a las drogas y productos de consumo se encuentran entre los factores ambientales que señala el informe, pero también se incluyen factores tan claros e importantes como el estilo de vida y el nivel socioeconómico.
Michael Gould, miembro del Comité de Coordinación Interagencial de Investigación sobre el Cáncer de Mama y las Condiciones Ambientales (Interagency Breast Cancer and Environmental Research Coordinating Committee), fue quien preparó el informe y comentó que si los investigadores encuentran factores específicos en las condiciones ambientales, se podrán tomar medidas para eliminarlos del entorno y así ayudar a las personas a que los evitaran.
“La prevención primaria y la eliminación de cualquier factor del entorno, que pueda reducir la cantidad de casos de cáncer de mama, no es una idea tan atrevida como podría parecer”, comentó el profesor Gould.
Se entiende como condiciones ambientales, no sólo las sustancias químicas, sino que se incluye la obesidad y estatus socioeconómico.
El informe es extenso (270 páginas), y en él también se afirma que se necesitará más investigación en diferentes poblaciones (minorías con poca representación) para conocer el impacto en cuanto a una exposición mayor a factores ambientales adversos.
El Dr. Jay Brooks, presidente de Oncología en el sistema de Salud Ochsner en Baton Rouge, Luisiana, asegura que los problemas de obesidad y estatus socioeconómico, no se han estudiado ni valorado suficientemente.
Se estima que solo aproximadamente un 5% de los casos de cáncer de mama son hereditarios, y dado que la mayoría los padecen mujeres sin antecedentes familiares de la enfermedad, los factores ambientales podrían tener una gran importancia para los esfuerzos de prevención (siempre según indica el informe realizado).
La primera recomendación que los autores del estudio hicieron, afirmaba que eran necesarios más medios económicos para poder controlar el ámbito de las condiciones ambientales en la prevención primaria del cáncer de mama. El profesor de oncología en la Facultad de Medicina y Salud Pública de la Universidad de Wisconsin, MadisonGould comentó: “El comité tiene la sensación de que el país puede obtener mejores resultados si aumenta ese nivel de respaldo”.
Aún cuando el informe se ha realizado en EEUU, es un referente en cuanto a la problemática de las condiciones ambientales y su relación con el cáncer de mama.
Aún existiendo trabajos de investigación sobre las causas químicas y físicas que pueden ocasionar cáncer, es necesario que se lleven a cabo más estudios. Preocupan las radiaciones en dosis bajas o los componentes químicos denominados disrruptores endocrinos, como puede ser el Bisfenol A (BPA), que se encuentra en la composición de muchos plásticos.
También habrá que observar en qué momentos de la vida, la mama es más susceptible para ser dañada por causas externas; parece que los cambios podrían empezar ya cuando el feto está todavía en el útero.
Será importante comunicar a la población todos aquellos hallazgos relacionados con la prevención del cáncer, pero siempre con la debida cautela.
El profesor Gould añadió: “Los científicos y el Gobierno (EEUU) tienen la responsabilidad de asegurarse de que las mujeres estén informadas”, y “somos defensores de que se abran canales de comunicación”.

Referencias:
Michael N. Gould, Ph.D., professor of Oncology, University of Wisconsin-Madison School of Medicine and Public Health; Jay Books, M.D., chairman of hematology/Oncology, Ochsner Health System, Baton Rouge, La.; Interagency Breast Cancer and Environmental Research Coordinating Committee, Feb. 12, 2013, report, Breast Cancer and the Environment: Prioritizing Prevention