Entrenamiento funcional

Nuestros movimientos diarios son múltiples y variados, y dependen básicamente de las funciones que requiera nuestro trabajo o el deporte que practiquemos.

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¿En qué consiste el entrenamiento funcional?

No realiza los mismos movimientos aquella persona que trabaja en un almacén cargando y descargando cajas, que el pintor o el jardinero. De la misma manera, el tenista, el futbolista o el nadador tienen también su técnica deportiva y, por lo tanto, su cuerpo trabaja según sus necesidades. Y son éstas las que marcarán el tipo de ejercicios que le irán mejor a cada uno de ellos y es precisamente lo que se trabaja con el entrenamiento funcional. Adaptarse de manera específica a cada persona, pero con un trabajo generalizado para conseguir un equilibrio, ese es el objetivo de este tipo de entrenamiento.

Hay que tener en cuenta que cuando existe un requerimiento para el movimiento por parte de un músculo, no sólo interviene ese músculo o grupo muscular, sino que existe la “musculatura auxiliar” que ayuda al principal a realizar el movimiento en cuestión. Esta musculatura también debe entrenarse e incluirse en la rutina programada. Por ejemplo, si una tabla incluye el trabajo de los cuádriceps también debe incluir el de los isquiotibiales. De este modo, no sólo se mejora la capacidad física de esa zona anatómica, sino que se reduce el riesgo de lesiones.

Beneficios del entrenamiento funcional

En cuanto a beneficios de este entrenamiento, se desarrollan una serie de cualidades como la fuerza, resistencia y velocidad gracias a la variabilidad de ejercicios que se llevan a cabo. Movimientos en los que intervienen varias articulaciones (multiarticulares) y grupos musculares alejan al deportista del aburrimiento de rutinas en las que se trabaja de manera monótona. La mejoría aparece también a nivel de la movilidad ya que, en general, se gana en rango de movimiento y eso se traduce en mayor agilidad y coordinación.

Es importante que quien establezca el programa a seguir sea un profesional que conozca las necesidades individuales. Una correcta progresión y un equipamiento adecuado también serán parte de las recomendaciones para el deportista.

Equipamiento

Existe un abanico amplio en cuanto a equipamiento se refiere. Desde el entrenamiento en suspensión, donde el trabajo con cintas y otros elementos obligan a un esfuerzo controlado y dominado hasta el uso de balones, mancuernas o poleas. La importancia esta en conseguir una combinación de ejercicios equilibrada y adecuada a las características del individuo. 

No hay que olvidar que los rehabilitadores ya han incluido estas rutinas (con las funciones ya mencionadas en cuanto a mejora física para la población general y deportistas en especial) en sus programas de reacondicionamiento físico de manera habitual. Cuando una lesión o patología es consecuencia de una práctica, sea laboral o deportiva, requiere para su recuperación del conocimiento de las causas físicas que han conducido a su diagnóstico. Es básico tener esa información para crear un programa en el que los ejercicios se focalicen, además de en la correcta recuperación, en evitar de nuevo su aparición.


Dra. Eva Ferrer Vidal-Barraquer – Especialista en Medicina del Deporte – Médico consultor de Advance Medical

Etiquetas: Actividad física