La soledad, enemiga de la salud

No es lo mismo estar solo que sentirse solo.

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Se ha demostrado que sentirse aislado aumenta el riesgo de padecer enfermedades coronarias y que las personas solitarias tienen mayores valores de tensión arterial y frecuencia cardiaca. Estos síntomas se incrementan en las personas de avanzada edad, algo realmente preocupante si tenemos en cuenta los últimos datos sobre envejecimiento de la población que afirman que de los 868 millones de personas mayores de 60 años que hay actualmente en el mundo, la cifra se elevará a los 2 millones de personas en el año 2.050.

En España 1.5 millones de ancianos viven solos según cifras facilitadas por la Fundación Amigos de los Mayores, con quién DKV-Ergo lleva colaborando desde 2014. A medida que avanza la edad, por lo general, las facultades físicas se ven reducidas, algo que impide realizar actividades de la vida diaria que en muchas ocasiones son las que ayudan a mantener las relaciones sociales, como un paseo por un parque cercano a casa. En muchas ocasiones, las personas mayores ven mermadas sus capacidades y como consecuencias se aíslan y pierden sus capacidades sociales, sufriendo las graves consecuencias que la soledad tiene para la salud. Está demostrado que aquellas personas mayores que apenas reciben visitas tiene un 50% más de posibilidades de morir de forma prematura que aquellos que tienen lazos sociales.

No debemos olvidar que la soledad de las personas mayores nos afecta a todos, no disfrutar de ellos nos está alejando de la posibilidad de disfrutar de un tesoro como es su biografía y las experiencias que la conforman que nos aportan valores y consejos valiosos que no deben perderse en la sociedad actual.