Las dos caras de la adrenalina

La adrenalina es un recurso de nuestro organismo para ayudarnos ante situaciones de peligro. Pero ¿acierta siempre?

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El corazón se te acelera, tus sentidos se agudizan y estas lleno de energía. Te sientes más preparado que nunca para cualquier reto o peligro. Si alguna vez te has notado esta sensación, es por qué la adrenalina está recorriendo todo tu cuerpo. Ahora bien, ¿la adrenalina es siempre beneficiosa para nuestra salud?

Si a menudo en nuestro día a día notamos que la presión cardiaca se acelera, que aumenta nuestra frecuencia respiratoria y se nos dilatan las pupilas; significa que nuestro cuerpo está secretando adrenalina en una situación que no es de peligro. Y esto no es sano para nada.

¿Qué es la adrenalina?

La adrenalina es una hormona que nuestro cuerpo genera en situaciones de riesgo para permitirnos darnos un “plus” físico y poder enfrentarnos o huir del peligro en cuestión. Cuándo practicamos deporte, el cuerpo reacciona de la misma manera y por eso, a veces, podemos notar que, a pesar de estar agotados, nuestra energía aumenta y podemos realizar un esfuerzo extra. Es en estos casos cuando podemos considerar que la secreción de adrenalina es algo sano.

El problema es que debido nuestro estilo de vida urbano y los ambientes laborales estresantes, algunas personas viven en una constante sensación de peligro o miedo. Esto provoca que su cuerpo reaccione aportándoles unas dosis bajas, pero constantes, de adrenalina que realmente no necesitan.

¿Qué hacer para reducir los niveles de estrés provocados por la adrenalina?

Si esta situación se alarga, puede provocarnos diversos problemas de salud. Entre ellos, una mayor predisposición a las enfermedades cardiovasculares,  tendencia a la obesidad (ya que el cuerpo genera energía que no se quema), sensación de desánimo constante o el debilitamiento de nuestro sistema inmunitario.

Realizar ejercicios de respiración, practicar deporte de forma regular o seguir una dieta equilibrada, puede ayudarnos a reducir nuestros niveles de estrés y así no padecer los afectos negativos que la generación de adrenalina puede acarrear. Si aun así, los síntomas persisten, recomendamos realizar una visita médica para tratar el tema con la mayor seriedad.